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Malawi: Los beneficios del contacto directo con los refugiados

Historias

Malawi: Los beneficios del contacto directo con los refugiados

Desde febrero, los equipos multifuncionales dirigidos por ACNUR han estado haciendo visitas semanales a diferentes zonas del campamento de Dzaleka, descubriendo necesidades y problemas.
8 Noviembre 2012 Disponible también en:
UNHCR and partners conduct a zone visit in Dzaleka camp in Malawi. Through the zone visits, UNHCR and partners have been able to address individual refugee problems as well as obtain information on issues gaps that need to be addressed. [for translation]

CAMPAMENTO DE REFUGIADOS DE DZALEKA, MALAWI, 8 de noviembre (ACNUR) – Askal Tilahun sostiene que no hay nada como el contacto personal directo y regular para ayudarla a descubrir qué es lo que pasa en el campamento de refugiados de Dzaleka y quien necesita ayuda.

La oficial de servicios comunitarios del ACNUR es miembro de un equipo multifuncional que visita una zona diferente del campamento cada semana, conversa con los refugiados para conocer sus preocupaciones y desafíos, se pone al día con los rumores y se mantiene alerta ante problemas que necesiten ser abordados rápidamente. El campamento está dividido en nueve zonas, cada una de las cuales presenta una combinación de distintas nacionalidades y lleva el nombre de distintas regiones de Malawi.

Este es un enfoque sencillo que ha tenido un rápido e importante impacto desde que fue lanzado en febrero, ayudando al ACNUR a construir una mayor confianza, llegar más lejos, identificar personas con necesidades especiales y actuar en base a dicha información.

Antes, la agencia de la ONU para los refugiados solo recibía a las personas para discutir sus preocupaciones en la oficina del ACNUR. Cada día había varias docenas de personas en estas reuniones, pero muchos de los que necesitaban más ayuda no podían asistir. El ACNUR mantenía también reuniones dos veces al año con los líderes de los refugiados para tratar cuestiones de edad, género y diversidad, así como discusiones de grupos focales sobre temas de protección.

"Después de que comenzamos estas visitas a las distintas zonas del campamento, pudimos comprender mejor cuáles eran los temas clave y cuál su impacto en la vida de la gente", declaró Gavin Lim, oficial de terreno del ACNUR. "Por ejemplo, las visitas a las zonas realmente han subrayado los problemas de combustible y energía que afrontan los residentes del campamento y, si bien no hemos resuelto aún estos problemas, sí pudimos traer un consultor que asesorará a la oficina sobre qué podemos hacer de manera diferente durante el 2013".

Las visitas también han ayudado directamente a muchas personas, como Elizabeth Djuma, de 63 años, cuyo caso pudo haber caído en el olvido si no fuera por las visitas semanales realizadas por el personal del ACNUR, en las que se escuchan y evalúan directamente los problemas de la gente.

Djuma, una refugiada de la provincia de Kivu Sur, en la República Democrática del Congo, tuvo problemas para cuidar de sí misma y de los nietos a su cargo después de herirse la pierna gravemente tratando de arreglar el techo de su vivienda. Uno de los equipos multifuncionales se enteró de su situación durante una visita y dispuso que su techo sea reparado y que ella reciba asesoría por el trauma sufrido.

El programa de acercamiento también ayudó a los Mbayas, otra familia del este de Congo. El jefe de familia, Boniface, fue secuestrado durante un ataque a su aldea el año pasado, ataque en el que murieron sus padres y su hija. Su esposa embarazada, Jeanine, pensando que Boniface estaba muerto, huyó con sus tres hijos sobrevivientes, entre ellos un niño de seis años de edad con discapacidad. Pero su marido había sobrevivido esta terrible experiencia y eventualmente escapó a Malawi, donde por casualidad se reencontró en un centro de tránsito con su esposa e hijos, llenos de la felicidad.

La familia fue traída a Dzaleka y asistida por el ACNUR y sus socios, que les proporcionaron materiales para construir un alojamiento y satisfacer otras necesidades básicas. Su hijo mayor fue a la escuela, pero Bonfice, el hijo con daño cerebral, fue ocultado en su casa. Temían que la comunidad los considerara maldecidos si llegaran a ver al niño y que la familia fuese estigmatizada y discriminada por ello.

El secreto solo sería descubierto cuando otro oficial de terreno del ACNUR, Kelvin Sentala, escuchó a un niño llorando durante una de las primeras visitas a esta zona del campamento. Cuando el personal de ACNUR tomó conocimiento de la situación de este niño y su discapacidad, pudieron asistir a la familia proveyéndole una silla especial y inscribiéndolo en un programa de cuidado diurno ofrecido por uno de los socios del ACNUR, el Servicio Jesuita a Refugiados. Asimismo, se les proporcionó querosén y jabón extra. Bonfice y su familia están ahora mucho mejor.

Un beneficio adicional de las visitas en las distintas zonas del campamento es que han ayudado a reducir el número de personas que buscan reunirse con el personal del ACNUR en la oficina de la agencia. "Parece que ahora hay una sensación en los refugiados de que el ACNUR está más presente en el campamento, a pesar de que sí estábamos allí antes", señaló Lim. "La gente sabe que estamos a su disposición y que venir a la oficina no es la única forma en que pueden hablar con el personal del ACNUR".

El funcionario dijo que los refugiados también tienen ahora una mejor comprensión de cómo ACNUR puede apoyarlos. "Ahora estamos tratando de incorporar lo que hemos aprendido en las visitas a proyectos que puedan ayudar a superar las brechas, como la creación de un nuevo centro comunitario para hacer frente a la falta de actividades para la juventud y hacer que los jóvenes estén más involucrados", explicó Lim.

Malawi acoge a más de 15.000 refugiados y solicitantes de asilo, en su mayoría de Burundi y la República Democrática del Congo. Casi todos residen en Dzaleka, situado a unos 50 kilómetros de Lilongüe, la capital de Malawi.

Por Tina Ghelli, en el campamento de refugiados de Dzaleka, Malawi.

Gracias al voluntaria de UNV Online Gerardo Arce Arce por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.