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"Mi primer Empleo": Una puerta abierta para la integración de los refugiados

Historias

"Mi primer Empleo": Una puerta abierta para la integración de los refugiados

Ecuador es actualmente el país con el mayor número de refugiados en América Latina. La mayoría de ellos huyen del conflicto armado en Colombia.
19 Noviembre 2010
Carlos* junto a sus compañeros de estudio mientras reparan un motor. La imagen ha sido modificada por motivos de protección.

IBARRA, Ecuador, 19 de noviembre (ACNUR) – Ecuador es actualmente el país con el mayor número de refugiados en América Latina. La mayoría de ellos huyen del conflicto armado en Colombia. Muchas veces, después de ser perseguidos en su país de origen, sufren discriminación en el país que los acoge. El ACNUR – en trabajo coordinado con el Estado ecuatoriano y junto a sus socios – promueve iniciativas de integración local que incluyen proyectos de inserción laboral dirigidos a refugiados y refugiadas y a las comunidades de acogida.

Carlos*, refugiado colombiano, es un exitoso estudiante de mecánica automotriz en Ibarra, Ecuador. Llegó a este país desde Colombia hace una década, huyendo del conflicto armado. En su pueblo natal vivía junto a su familia, rodeado de violencia. El deseo de vivir en paz y reiniciar sus vidas fueron las razones por las cuales sus padres decidieron cruzar la frontera. Querían proteger a sus hijos, entre ellos Carlos, del reclutamiento forzoso y también deseaban brindarles a los suyos una vida tranquila. Además de ser un muy buen estudiante, Carlos realizó una pasantía pagada en el sector público.

"Al comienzo fue muy difícil, las personas, las costumbres, la ideología, todo era diferente", manifestó Carlos al recordar los duros momentos que tuvo que pasar cuando llegó a Ecuador. Sin embargo, la esperanza y las ganas de construir un nuevo futuro fue el motor que guió a Carlos y a su familia a buscar nuevas oportunidades que les permitieran iniciar una nueva vida. Gracias al apoyo de ACNUR y a su agencia socia HIAS (Organización Hebrea de Ayuda a Inmigrantes y Refugiados) este joven luchador obtuvo una beca de estudios (DAFI) otorgada y financiada por el gobierno de Alemania. Gracias a la beca, Carlos estudia la carrera de mecánica automotriz en la Universidad Técnica del Norte de Ibarra, ubicada en la provincia de Imbabura, donde actualmente reside.

Su gran desempeño por mantener la beca llevó a Carlos a ser considerado para ser uno de los participantes de un proyecto gubernamental denominado "Mi primer empleo". Este programa, implementado por el Ministerio de Relaciones Laborales, promueve pasantías pagadas para jóvenes de centros de educación superior en entidades del sector público. En el Ecuador, esta fue la primera vez que un refugiado era aceptado y acogido en este tipo de programas los cuales benefician a la población refugiada a través de la integración en el mercado laboral.

Dentro de este programa, Carlos fue designado a la Unidad de Rehabilitación de Adolescentes Infractores de Imbabura (URAI), lugar donde tuvo la oportunidad de compartir sus conocimientos de mecánica con otros jóvenes durante 20 horas semanales por el lapso de 6 meses. "Para mí esta oportunidad es única y me siento muy agradecido con el Ecuador por darme la opción de trabajar y de mejorar los ingresos económicos de mi familia", dice Carlos, mientras intenta arreglar el carro de la Unidad de Rehabilitación, el cual se encuentra dañado desde hace algunos meses atrás.

Para Wilson Vallejo, director de la Unidad, fue una experiencia muy grata el contar con el apoyo de Carlos: "Nos llamó mucho la atención su forma de ser tan sociable, amistosa, solidaria y trabajadora. Para todos nosotros Carlos se convirtió en indispensable, los jóvenes que fueron capacitados estuvieron muy contentos y aprendieron mucho de él gracias a la empatía y confianza que generó".

Al igual que Carlos, ya son cuatro los jóvenes refugiados que se han beneficiado de estas pasantías en la provincia de Imbabura gracias al programa gubernamental. Las autoridades locales están muy satisfechas con los resultados y se espera que este tipo de iniciativas continúe beneficiando a la población refugiada y contribuyendo a una mejor integración local y laboral.

"No hay que olvidar que son miles los refugiados que requieren trabajo y formas dignas de autosostenimiento. La comunidad internacional aún tiene una gran deuda con el Ecuador, país de asilo", concluye Luis Varese, representante adjunto del ACNUR en Ecuador.

Andrea Escalante, en Ibarra, Ecuador

* Nombre cambiado por motivos de protección