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Un estudiante refugiado enseña griego a través de las redes sociales

Historias

Un estudiante refugiado enseña griego a través de las redes sociales

Sabri llegó en diciembre del año pasado a la isla de Leros desde Turquía a bordo de una patera junto a su madre Ghada, de 41 años, y su hermana menor, Sojoud, de 11.
13 de junio de 2019
Sabri señala la página de Facebook que ha configurado para enseñar griego a sus amigos de las redes sociales.

Como cualquier otro adolescente de su edad, Sabri Madi, de 13 años, recurre a las redes sociales y a Internet para conectarse con el mundo. A través de plataformas como Facebook, este niño palestino se pone al día con sus amigos y familiares en toda Europa y Oriente Medio. Ellos son algunos de los casi 900 seguidores de la página de “Learn Greek” que Sabri creó en febrero con el objetivo de compartir las novedades sobre sus clases diarias en LEDU, un centro de educación informal abierto en 2017 por ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y sus socios en la isla griega de Leros.


Sabri llegó en diciembre del año pasado a la isla de Leros desde Turquía a bordo de una patera junto a su madre Ghada, de 41 años, y su hermana menor, Sojoud, de 11. Su padre desapareció en Gaza en 2011 y las amenazas diarias contra la familia fueron el motivo que finalmente los empujó a huir a Europa. Tras lograr reunir a duras penas el dinero necesario para enviar a tres personas, la familia tomó la decisión de sacar a Ghada y sus dos hijos pequeños, Sabri y Sojoud.

Poco después de su llegada a Grecia, Sabri comenzó a asistir a clases diurnas en LEDU y rápidamente quedó fascinado por el idioma griego y su gramática.

"Me encanta el sonido de las palabras griegas", cuenta Sabri, "Las aprendo muy rápido". Fregadero (o nerohytis), delantal (y petseta), tenedor (a pirouni), olla (y katsarola) y pan (a tygani), se encuentran entre las más recientes incorporaciones a su incipiente vocabulario griego que comparte con sus seguidores en redes sociales. El joven palestino cree que los refugiados que llegan a Grecia deben hacer un esfuerzo por aprender el idioma y él está decidido a ayudarlos.

En LEDU, Sabri disfruta aprendiendo inglés y matemáticas, trabajando con el ordenador, creando arte y practicando deporte, pero su asignatura favorita es el griego. Cualquier nueva palabra que le llame la atención, frases griegas populares o las reglas gramaticales, las añade rápidamente a su página de Facebook. También ayuda a sus amigos cibernéticos a seguir sus clases, y para ello les traduce y transcribe al árabe sus conocimientos recién adquiridos y se asegura de que la pronunciación sea la correcta. La mayor parte de los seguidores de su página de Facebook son refugiados y solicitantes de asilo en Grecia de habla árabe, que a menudo no tienen acceso a los cursos regulares de griego.

"Me encanta el sonido de las palabras griegas, las aprendo muy rápido"

Los “me gusta” y los comentarios que recibe muestran que los esfuerzos y la iniciativa de Sabri son apreciados. LEDU, que es el Centro de Educación de Leros, gestionado por la ONG socia de ACNUR, ARSIS - Asociación para el Apoyo Social de la Juventud, y cuenta con fondos de la Comisión Europea. Su objetivo es mejorar las competencias de los estudiantes refugiados, de entre 6 y 18 años, para que establezcan de nuevo –o por primera vez- una conexión básica con el sistema educativo. LEDU también ofrece apoyo escolar a unos 30 niños que asisten a una de las cuatro escuelas públicas de primaria que operan en Leros y que forman parte de los 150 niños refugiados en edad escolar que se encuentran actualmente en la isla.

Anna Maria Palyvou, coordinadora de LEDU para ARSIS, es una persona solidaria que se muestra extremadamente orgullosa del progreso que ha visto en Sabri. Anna Maria cuenta que LEDU, que ofrece un entorno de aprendizaje seguro, ha ayudado a cientos de niños y niñas como Sabri a recuperar una sensación de normalidad, les ha empoderado y proporcionado habilidades básicas para la vida. Más de 600 niños han pasado por las puertas de LEDU en el último año.

"Nuestra función no es reemplazar la educación formal", dice Palyvou, "sino más bien preparar a estos niños para para que puedan integrarse de manera fluida y sin problemas en el sistema educativo nacional, al familiarizarlos con el proceso escolar, así como con el idioma griego".

A través de una serie de actividades que incluyen fútbol, voleibol e incluso yoga aéreo, los niños refugiados tienen la oportunidad de jugar, interactuar y expresarse en un ambiente amigable y seguro. Un trabajador social también ofrece apoyo psicosocial a los niños y sus familias, a través de reuniones regulares.

Según Palyvou, el método de enseñanza conecta muy bien con los niños y jóvenes, ya que fomenta la comunicación directa y les motiva a desarrollar sus habilidades.

“La semana pasada, por ejemplo, nos enfocamos en la seguridad vial. Durante toda una semana, debatimos y aprendimos sobre las reglas y señales de tráfico, a través del griego, el inglés y el arte”, cuenta Palyvou. "Los niños aprendieron y se divirtieron al mismo tiempo, sin que el lenguaje fuera un obstáculo", agrega.

Un logro del cual el equipo de LEDU está particularmente orgulloso es la estrecha relación que han establecido con la comunidad local y las autoridades de Leros. “LEDU es ahora parte de la comunidad escolar de la isla: estamos invitados a todos los eventos sociales organizados por el Municipio, a menudo organizamos actividades conjuntas con otras escuelas públicas en Leros, donde tanto los niños refugiados como los locales tienen la oportunidad de jugar, aprender y divertirse juntos ", dice Palyvou.

"Lo que extraño es a mis hijos, me gustaría es volver a tenerlos conmigo"

Cuando Sabri termina las clases en LEDU y después de contar sus novedades a su audiencia de Facebook, le gusta explorar Leros, una pequeña isla de unos 8.000 habitantes en el sur del Egeo, que ya la conoce como la palma de su mano.

ACNUR recientemente ayudó a Sabri, Sojoud y a su madre a mudarse a un apartamento en Atenas en el marco del programa ESTIA, financiado por la Comisión Europea. Para su madre, Ghada, no es tan importante el lugar en donde vivan, como el que toda la familia pueda estar reunida de nuevo en un lugar seguro, ya que por ahora se encuentran separados entre Grecia, Gaza y Egipto.

"Incluso más que mi país, lo que extraño es a mis hijos", dice Ghada. "Lo que más me gustaría es volver a tenerlos conmigo, que podamos volver a ser una familia, vivir en paz".

Mientras tanto, Sabri se prepara para comenzar la escuela secundaria a partir de septiembre y sigue empleando sus conocimientos informáticos para mantener a toda su familia conectada a través de las redes sociales y enseñándoles el griego que va aprendiendo en LEDU.