Situación de Venezuela

Las personas continúan saliendo de Venezuela para huir de la violencia, la inseguridad, las amenazas, y la falta de alimentos, medicinas y servicios esenciales. Con más de 6 millones de personas refugiadas y migrantes de Venezuela – la mayoría de las cuales vive en países de América Latina y el Caribe –, esta se ha convertido en la segunda crisis de desplazamiento externo de mayor magnitud en el mundo.

Mujeres, niñas, niños y hombres salen de Venezuela en dirección a países vecinos y de otras regiones debido a las circunstancias políticas, socioeconómicas y de derechos humanos en su país. Muchas de estas personas llegan asustadas, cansadas y en extrema necesidad de asistencia.

 

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7,1 millones

de personas refugiadas y migrantes de Venezuela en todo el mundo


Más de 970.000

solicitantes de asilo de Venezuela en el mundo


Alrededor de 2,4 millones

de personas cuentan con diversos permisos de estadía


Más de 199.00

refugiados reconocidos procedentes de Venezuela


US$ 1.790 millones

llamamiento del Plan de Respuesta Regional para Refugiados y Migrantes de Venezuela 2022 (RMRP)

 

Fuente: R4V.info

(Datos brindados por los gobiernos)

"Dejamos todo en Venezuela. No tenemos un lugar donde vivir o dormir y no tenemos nada para comer".

Nayebis Carolina Figuera, una venezolana de 34 años que huyó al vecino Brasil

En el pasado, Venezuela ha dado generosa acogida a personas refugiadas que provienen de la misma región o de otras partes del mundo. Ahora, de acuerdo con datos de los gobiernos de los países de acogida, el número de refugiados y migrantes de Venezuela ha superado los seis millones en todo el mundo; en consecuencia, se trata de la segunda crisis de desplazamiento externo de mayor magnitud a nivel mundial.  Un número importante de personas refugiadas de Venezuela requiere protección internacional.

La población venezolana sigue saliendo del país, y nada parece sugerir que estas salidas se detendrán pronto. Quienes dejan el país se encuentran en situación de vulnerabilidad y cuentan con muy pocos recursos. De hecho, muchas personas refugiadas y migrantes de Venezuela se encuentran en situación de pobreza y hacen lo posible por sobrevivir. La pandemia de COVID-19 agravó circunstancias que ya eran difíciles, lo cual ha acentuado la pobreza para la población venezolana. Muchas familias se han visto obligadas a reducir su consumo de alimentos y han adquirido deudas para poder subsistir. Además, corren el riesgo de ser desalojadas o explotadas y se enfrentan a riesgos de protección.

En medio del descontento político y las dificultades económicas en algunos países, las personas refugiadas y migrantes pueden ser estigmatizadas y culpadas por la creciente competencia en el mercado laboral y por el limitado acceso a servicios públicos.

La mayoría de las personas refugiadas y migrantes de Venezuela que llegan a países vecinos son familias con hijos, mujeres embarazadas, personas mayores y personas con discapacidad. Con frecuencia, estas personas se ven obligadas a tomar rutas irregulares para llegar a lugares seguros, lo cual las hace vulnerables frente a traficantes, tratantes y grupos armados irregulares. El número de familias que llega con cada vez menos recursos va en aumento, por lo cual requieren con urgencia documentación, protección, albergue, alimentos y medicamentos.

En ese sentido, cientos de miles de venezolanos aún no tienen documentación ni permiso para permanecer legalmente en los países vecinos. En consecuencia, no tienen garantía de acceso a derechos fundamentales.

Aunque los países y las comunidades de acogida en la región tienen el compromiso de ayudar a las personas de Venezuela y les han dado generosa acogida, la presión para ellos incrementa. Algunos países han dado inicio a procesos de regularización a gran escala para garantizar que las personas refugiadas y migrantes tengan acceso a servicios y derechos. Sin embargo, el éxito de estos esfuerzos y gestos de solidaridad requieren apoyo financiero, con el que también es posible garantizar que nadie quede atrás.

"Caminamos por 11 días y tuvimos que dormir a la intemperie. Nos fuimos porque nos amenazaron con matarnos. Mi hermano fue asesinado ... Casi me matan también".

Ana, venezolana en Ecuador

¿Qué está haciendo ACNUR para ayudar?

En toda la región, ACNUR ha intensificado su respuesta y está trabajando estrechamente con los gobiernos de los países de acogida y con socios estratégicos, en particular con la OIM, para responder con un enfoque coordinado y global a las necesidades de las personas refugiadas y migrantes de Venezuela. En concreto, se están recopilando datos para comprender mejor las necesidades específicas de los venezolanos; se está apoyando a los Estados para mejorar las condiciones de recepción y coordinar el suministro de información y asistencia para satisfacer las necesidades básicas inmediatas, incluido el alojamiento; y se está luchando contra la discriminación y la xenofobia a través de campañas de sensibilización.

Cabe destacar que ACNUR ha fortalecido su presencia a lo largo de las fronteras más importantes para limitar los riesgos en la medida de lo posible, en particular con respecto al acceso al territorio, la trata y la explotación, y para identificar a las personas que pueden necesitar protección y servicios específicos, como mujeres embarazadas y niñez separada o no acompañada. ACNUR también brinda apoyo y orientación legal a las personas recién llegadas, y distribuye agua potable y kits de higiene para niños, niñas y mujeres en las zonas fronterizas. Además, nuestros equipos brindan ayuda en efectivo a las personas de Venezuela en mayor situación de vulnerabilidad.

De manera similar, ACNUR está apoyando los esfuerzos de regularización de los gobiernos de Argentina, Brasil, Colombia, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y otros que están proporcionando documentación y buscando soluciones para regularizar y brindar protección a la población venezolana.

En toda la región, ACNUR complementa los esfuerzos gubernamentales para brindar albergue de emergencia a las personas venezolanas recién llegadas en las fronteras y en las ciudades principales. ACNUR también ha acondicionado espacios infantiles y espacios amigables para la lactancia materna en los puestos fronterizos; asimismo, está haciendo incidencia con los gobiernos para facilitar el acceso a la educación de la niñez venezolana. Por otra parte, ACNUR ha creado redes de voluntarios para fortalecer los vínculos con las comunidades y garantizar que la comunicación y la rendición de cuentas fluyan correctamente en ambas direcciones. Al mismo tiempo, está trabajando con diferentes grupos poblacionales, que incluyen mujeres, niñas, niños, personas mayores, jóvenes, personas con discapacidad, así como pueblos indígenas y personas LGBTIQ+. Además, junto con sus socios, ACNUR está coordinando el lanzamiento de una iniciativa regional para la creación de Espacios de Apoyo donde los refugiados y migrantes puedan recibir información actualizada y confiable, así como un paquete mínimo de servicios en áreas estratégicas en la región.

Para promover la integración de refugiados y migrantes en las comunidades de acogida, ACNUR trabaja de cerca con las autoridades locales y el sector privado, y promueve actividades de formación vocacional para las personas venezolanas. De igual forma, apoya la reubicación de los refugiados y migrantes de Venezuela desde el estado brasileño de Roraima a otras partes de Brasil, donde existen más oportunidades de empleo y servicios.

“Nos llevó más de siete días llegar a Perú. No teníamos nada que comer al final. Tratamos de ahorrar todo para nuestro hijo, pero también pasó más de 24 horas sin comer un bocado. Solo tiene tres años.

Gerardo, padre venezolano en Perú

En un esfuerzo por frenar la xenofobia contra las personas venezolanas, en coordinación con sus socios, ACNUR ha lanzado diferentes campañas que promueven la solidaridad.

El alcance de la asistencia humanitaria y del apoyo a los mecanismos de inclusión socioeconómica debe aumentar con urgencia para complementar los esfuerzos gubernamentales y garantizar que las comunidades sigan recibiendo a las personas refugiadas y migrantes en un entorno seguro y acogedor. Para garantizar una respuesta integral a nivel de Naciones Unidas y para apoyar los esfuerzos de los principales gobiernos de acogida, la Plataforma de Coordinación Interagencial para la Situación de Venezuela, que es liderada por ACNUR y OIM, lanzó el Plan Regional de Respuesta para Refugiados y Migrantes de Venezuela (RMRP) el 9 de diciembre de 2021. El Plan fue desarrollado en conjunto con alrededor de 137 socios y tiene como objetivo apoyar en la satisfacción de necesidades tanto de las personas refugiadas y migrantes de Venezuela como de las comunidades de acogida en 17 países en América Latina y el Caribe.

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