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ACNUR advierte de que el brote de ébola amenaza a las comunidades desplazadas en la RDC y en la región

Notas de prensa

ACNUR advierte de que el brote de ébola amenaza a las comunidades desplazadas en la RDC y en la región

19 Junio 2026 Disponible también en:
Cuatro hombres, tres de ellos con cubrebocas, afuera de un alojamiento esperan para recoger agua de un contenedor

GINEBRA – ACNUR, la agencia de la ONU para los Refugiados, se muestra profundamente preocupada por la rápida expansión de la enfermedad por el virus del ébola (variante Bundibugyo) al este de la República Democrática del Congo (RDC) y por el creciente riesgo que supone para las comunidades desplazadas en toda la región.

Hasta el 17 de junio se habían confirmado 896 casos y 232 fallecimientos en 31 zonas sanitarias del país. Uganda ha confirmado 19 casos y dos muertes. Ninguno corresponde a población refugiada, pero el riesgo de propagación entre personas desplazadas sigue siendo elevado.

Más de dos millones de personas desplazadas por la fuerza – entre ellas más de 320.000 refugiadas – viven en zonas de riesgo en la RDC, donde los combates continúan mientras se extiende el ébola. Aumenta la preocupación por los movimientos de población dentro y fuera de las áreas afectadas y por su posible impacto en la transmisión, lo que refuerza la necesidad de coordinar la respuesta médica con las intervenciones de protección.

Un ejemplo de esta dinámica se produjo el pasado 7 de junio, cuando ACNUR registró la llegada de unas 2.250 personas procedentes de Mbau, a 20 kilómetros de Beni – uno de los epicentros del brote –, después de que los movimientos de grupos armados provocaran pánico y les obligaran a huir a Oicha, en Kivu del Norte, una zona afectada por el ébola que ya acogía a más de 14.300 personas desplazadas.

Para las personas refugiadas y desplazadas internas, que ya afrontan traumas, inseguridad y una asistencia humanitaria insuficiente, el brote está alimentando el miedo y la desinformación. Esto está erosionando la confianza en los equipos de respuesta y retrasando el acceso a atención vital. El 3 de junio, la desconfianza llevó a un grupo de personas desplazadas a bloquear temporalmente el acceso a equipos médicos tras dos muertes relacionadas con el ébola en el asentamiento de Kpangba, en la provincia de Ituri, a 25 kilómetros de Bunia. Un episodio que ilustra cómo la falta de confianza puede obstaculizar directamente las intervenciones que salvan vidas.

A medida que el brote se expande en zonas donde confluyen conflicto y enfermedad, ACNUR subraya la importancia de trabajar con líderes comunitarios para reforzar la confianza, combatir la desinformación y adaptar las medidas de salud pública a los movimientos de población.

En áreas afectadas o de alto riesgo, como Bunia, la organización apoya planes de respuesta liderados por los Gobiernos. En la última semana, ha facilitado la formación de más de 100 líderes comunitarios en prevención del ébola y prácticas clave, con el objetivo de que transmitan mensajes en lenguas locales y formatos de confianza. En Ituri, cerca de la frontera con Sudán del Sur, personas refugiadas capacitadas están colaborando en la instalación de estaciones de lavado de manos con cloro en comunidades de acogida.

El riesgo, advierte ACNUR, es regional. El este de la RDC forma parte de una zona interconectada en la que el comercio, los vínculos familiares y los movimientos de refugiados conectan países como Uganda, Ruanda, Burundi, Tanzania y Sudán del Sur. La organización está reforzando la preparación en estos países junto con los Gobiernos, la Organización Mundial de la Salud y otros socios, mediante el refuerzo de la vigilancia, los controles sanitarios, la prevención de infecciones, la comunicación y los sistemas de agua, saneamiento e higiene en áreas que acogen a poblaciones refugiadas y en corredores fronterizos. El objetivo es evitar la transmisión transfronteriza sin impedir que las personas accedan a protección.

ACNUR recuerda que los Estados deben liderar la respuesta y tienen la responsabilidad de proteger la salud pública. En este sentido, advierte de que el cierre de fronteras no resulta eficaz para contener la epidemia, ya que puede empujar a las personas a cruzar por vías informales donde el control sanitario es más difícil. Las medidas deben garantizar el acceso al asilo, combinándolo con sistemas adecuados de detección, evaluación, aislamiento y derivación.

La Agencia de la ONU para los Refugiados, junto a sus socios, trabaja con las autoridades locales para reforzar las medidas preventivas lideradas por las comunidades y asegurar que las personas desplazadas estén incluidas en las respuestas de salud nacionales, así como protegidas frente a la discriminación, con especial atención a mujeres y niñas. Ante el aumento acelerado de los casos, subraya que la respuesta debe ampliarse de forma urgente sin descuidar servicios esenciales como la atención primaria de salud, la asistencia frente a la violencia de género o la educación.

En el marco de la respuesta interinstitucional, ACNUR ha solicitado 14 millones de dólares estadounidenses para financiar su plan de preparación y respuesta al ébola entre julio y noviembre, con el fin de apoyar a las personas desplazadas por la fuerza y a las comunidades de acogida en la RDC y Uganda, y reforzar la preparación en Burundi, Ruanda y Sudán del Sur.

Estos fondos permitirían reforzar los sistemas de salud y saneamiento, apoyar al personal en primera línea, ampliar la capacidad de aislamiento y derivación, y garantizar que las personas desplazadas no queden excluidas de la respuesta sanitaria global.

Para más información sobre este tema, favor de contactar: