ACNUR preocupado por las nuevas medidas que afectan al rescate en el Mediterráneo central

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, está preocupada por la decisión de anoche del Parlamento italiano de convertir en ley un decreto en materia de seguridad que impone sanciones más severas a los barcos y las personas que realizan operaciones de búsqueda y rescate en el Mediterráneo.

Según los cambios aprobados por el Parlamento, las multas para embarcaciones privadas que realicen rescates de personas y no respeten la prohibición de entrada en aguas territoriales se han incrementado hasta alcanzar un máximo de 1 millón de euros. Además, a partir de ahora las embarcaciones serán automáticamente confiscadas.

ACNUR reitera su preocupación por el hecho de que la imposición a los capitanes de sanciones económicas o de otro tipo pueda disuadir u obstaculizar las actividades de rescate en el mar por parte de embarcaciones privadas en un momento en que los Estados europeos han abandonado en gran medida los esfuerzos de rescate en el Mediterráneo central. Las ONG desempeñan un papel sumamente importante para salvar las vidas de los refugiados y migrantes que afrontan esta peligrosa travesía marítima hacia Europa. El compromiso y la humanidad que motivan sus actividades no deben ser criminalizados ni estigmatizados.

Del mismo modo, no se debe instar a las ONG y los buques comerciales a transferir a las personas rescatadas a la Guardia Costera de Libia, ni se les debe ordenar que las desembarquen en Libia. La situación de seguridad extremadamente volátil, el conflicto en curso, los informes generalizados de violaciones de los derechos humanos y el uso rutinario de la detención arbitraria para las personas desembarcadas en Libia subrayan el hecho de que no es un lugar donde la seguridad sea viable.

ACNUR hace un llamamiento a los Estados para que continúen trabajando en base a las recientes discusiones en París a fin de establecer un acuerdo temporal y predecible para el desembarco de personas rescatadas en el mar, el cual se debe caracterizar por la responsabilidad compartida entre los Estados de acoger y responder a las necesidades específicas. Estas conversaciones fueron esperanzadoras y, en interés de todos, deberían progresar aún más.

 

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