Las inundaciones expulsan a más de 650.000 somalíes de sus hogares en 2020

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Somalíes forzados a huir de la región del Bajo Shabelle por miedo a los ataques aéreos se sientan bajo un árbol en un asentamiento para desplazados internos cerca de Mogadiscio, marzo de 2020.

Somalíes forzados a huir de la región del Bajo Shabelle por miedo a los ataques aéreos se sientan bajo un árbol en un asentamiento para desplazados internos cerca de Mogadiscio, marzo de 2020.   © Reuters

Más de 150.000 somalíes se han visto obligados a huir de sus hogares desde finales de junio - entre ellos unos 23.000 solo en la última semana-, a causa de las inundaciones fluviales repentinas en las regiones del sur de Somalia. Según las evaluaciones rápidas llevadas a cabo, las comunidades de Hirshabelle y de los estados del suroeste del país se encuentran entre las más afectadas. Este año ha sido testigo de inundaciones extremas, desplazando a más de 650.000 personas en todo el país.

Muchos de los nuevos desplazados viven ahora en refugios improvisados y masificados construidos con ropa vieja, bolsas de plástico, cartón y palos en asentamientos para desplazados internos, espacios que previamente ya se encontraban en pésimas condiciones. Estos refugios apenas proporcionan protección frente a las severas condiciones meteorológicas y dejan a las familias expuestas a un mayor riesgo de delitos como robos y violaciones.

Los alimentos escasean y son muchos los que pasan hambre, registrándose un aumento de la malnutrición infantil, dejándoles al borde de la inanición. En algunas zonas, el precio de los productos alimenticios básicos, especialmente la leche y las verduras, se ha incrementado entre un 20 y un 50 por ciento.

Las condiciones sanitarias son malas y el acceso a la atención médica es escaso. Los socios de ACNUR en materia de salud advierten del riesgo de diarrea, enfermedades transmitidas por vectores, infecciones de las vías respiratorias y otras enfermedades transmisibles que se propagan rápidamente entre la población desplazada. Si bien no se ha informado de ningún brote importante de COVID-19, la disponibilidad de tests sigue siendo extremadamente limitada, al tiempo que la congestión y las condiciones insalubres se convierten en riesgos de transmisión generalizada.

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ha estado proporcionando artículos de ayuda básicos como mantas, bidones y lonas plásticas impermeables, así como refugio y dinero en efectivo para miles de familias afectadas. Las distribuciones continuarán en los próximos días y semanas, con el objetivo de llegar a un total de unas 70.000 personas que se enfrentan a una mayor vulnerabilidad, entre ellas mujeres, hogares encabezados por mujeres o niños, personas discapacitadas, ancianas y enfermas, así como miembros vulnerables de la comunidad de acogida.

La asistencia de ACNUR está llegando a algunas de las regiones más afectadas en los Estados de Banaadir, Somalia Sudoccidental, Hirshabelle, Jubbaland, Puntland, Galmaduug. El Gobierno Federal de Somalia también ha respondido a las inundaciones, y a lo largo de las últimas semanas ha apartado 500.000 dólares estadounidenses para hacer frente a las inundaciones en el Estado de Somalia Sudoccidental. Sin embargo, a pesar de estas intervenciones, se necesita más apoyo humanitario para abordar la inseguridad en materia de alimentación, agua y saneamiento, refugios de emergencia y servicios de salud.

Es probable que aumente el número de personas que corren el riesgo de ser desplazadas dado que seguramente continúen las inundaciones en ciertas regiones. Según el último informe consultivo sobre las inundaciones emitido por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, los niveles de agua del río Shabelle seguirán aumentando debido a las fuertes lluvias.

Las últimas inundaciones apuntan a un patrón preocupante en el que las condiciones climáticas extremas están aumentando en frecuencia e intensidad. Con anterioridad a junio de 2020, las inundaciones repentinas y las inundaciones fluviales causadas por las lluvias estacionales habían desplazado a más de 450.000 personas en el país. Si se tienen en cuenta las inundaciones en 2018 y 2019, que desplazaron a 281.000 y 416.000 personas respectivamente, las cifras de desplazamiento a causa de inundaciones demuestran una tendencia ascendente año a año. En el caso de Somalia, las emergencias recurrentes relacionadas con el clima tienen un impacto devastador en las comunidades, que dependen en gran medida de la agricultura y la ganadería para su subsistencia.

Las crecientes inundaciones y desplazamientos se producen en el contexto de la actual lucha de Somalia para reducir la propagación de la COVID-19, que está teniendo un impacto desproporcionado sobre los más vulnerables, incluidos los desplazados. El Gobierno de Somalia, ACNUR y los socios humanitarios continúan trabajando en los asentamientos de desplazados internos en todo el país para proporcionar a las comunidades desplazadas y a las comunidades de acogida vulnerables equipos médicos, equipos de protección individual (EPIs), asistencia en materia de higiene y saneamiento, y asistencia en efectivo. ACNUR insta a los dueños de terrenos en el país a que mantengan una moratoria sobre los desalojos dadas las actuales circunstancias extremadamente difíciles.

Se necesita el apoyo urgente de la comunidad internacional para apoyar los esfuerzos humanitarios. Hasta el momento, ACNUR apenas ha recibido el 33% de los 154,4 millones de dólares necesarios para sus esfuerzos humanitarios en Somalia, un país que cuenta con unos 2,6 millones de desplazados internos y 30.000 refugiados y solicitantes de asilo.

Para más información sobre este tema, puede contactar con: