Hannaneh Afshar, atleta refugiada en Brasil: “Ahora tengo la libertad de perseguir mi sueño”
Hannaneh Afshar, atleta refugiada en Brasil: “Ahora tengo la libertad de perseguir mi sueño”
La nadadora iraní Hannaneh Afsharr entrena en Florianópolis, Santa Catarina, para perfeccionar su técnica y su rendimiento, con el objetivo de participar en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.
Cuando Hannaneh Afshar entra a la piscina cada mañana en Florianópolis, Santa Catarina, lleva consigo más de 20 años de entrenamiento y competencias. También lleva un sueño que persigue desde su infancia.
A sus 25 años, la nadadora iraní ha sido seleccionada para el Programa de Becas para Atletas Refugiados de la Fundación Olímpica para Refugiados (Olympic Refuge Foundation), la rama del Comité Olímpico Internacional creada para apoyar a atletas refugiados con talento deportivo. En el futuro se seleccionará a un grupo de becarios para formar parte del Equipo Olímpico de Atletas Refugiados, un equipo de deportistas refugiados de alto rendimiento que competirá en los próximos Juegos Olímpicos, que se celebrarán en Los Ángeles en 2028. El anuncio supone un hito importante en una trayectoria marcada por la determinación, el sacrificio y la búsqueda de un lugar donde pudiera perseguir plenamente sus ambiciones.
“Ahora he alcanzado la libertad que necesitaba para hacer realidad mi sueño”, afirma Hannaneh, también conocida en Brasil como Hanna. La natación forma parte de su vida desde muy pequeña. Solo tenía cuatro años cuando entró en una piscina por primera vez. De hecho, la empujaron al agua.
“Mi primer entrenador simplemente me empujó al agua, sin chaleco salvavidas, y me pidió que me las arreglara para sobrevivir. Lógicamente, eso hizo que al principio no me gustara la piscina, pero hoy es el lugar donde más me gusta estar”, cuenta la refugiada iraní que solicitó protección internacional en Brasil hace poco más de un año.
A los 12 años, Hannaneh ya había alcanzado los niveles más altos de la competencia nacional en Irán. Pero aunque su talento seguía creciendo, las oportunidades más allá de las fronteras de su país seguían siendo inalcanzables. En su país natal, solo había competencias de natación para mujeres hasta los 17 años. Sin embargo, ella no veía eso como un obstáculo para alcanzar su sueño. “Mi nacionalidad no podía limitar mi sueño de convertirme en una deportista internacional, especialmente de competir en los Juegos Olímpicos. Dediqué mi vida a ese objetivo y nunca creí que el lugar donde nací debía determinar hasta dónde podría llegar”.
Esa inspiración le vino de casa. La madre de Hannaneh es una exatleta de barco-dragón –un deporte acuático de equipo en el que los remeros se sientan por parejas y conducen embarcaciones similares a canoas al ritmo de un tambor – y ha alcanzado hitos importantes, como la medalla de bronce en el Campeonato Mundial Máster.
“Llegar a Brasil es diferente a llegar a otros países. Aquí, las personas refugiadas tienen pleno acceso a sus derechos y pueden convivir como brasileños. Hoy formo parte de un equipo muy profesional que conoce mis objetivos y me prepara para alcanzarlos con la atención que necesito”.
Hannaneh entrena con el equipo Swim Floripa en el Jurerê Sport Center, en Florianópolis, bajo la dirección del entrenador Albertinho Silva, quien ha trabajado con algunos medallistas olímpicos brasileños. También cuenta con el apoyo de entrenadores y compañeros de equipo que comparten su compromiso por alcanzar el más alto nivel en este deporte.
“Hanna es una profesional muy dedicada; está tremendamente comprometida con lo que hace. Da igual que llueva, haga frío o sea a cualquier hora: Hanna estará aquí para meterse a la piscina y seguir con su entrenamiento. Incluso cuando estaba lesionada, venía a entrenar. Todavía tenemos que mejorar sus tiempos, pero el camino ya está preparado”, asegura la entrenadora argentina Ana Presumido. “El hecho de que Hanna sea una atleta en el mundo del deporte, que en muchos aspectos sigue dando prioridad a las competencias masculinas, es un factor que me motiva aún más a acompañarla”, añade.
Con los aspectos técnicos de la natación bien estructurados y perfeccionándose en cada entrenamiento, la ganancia en velocidad aumentará sus posibilidades de ser seleccionada para el Equipo Olímpico de Atletas Refugiados.
La velocidad también corre por las venas de Hannaneh. Un deporte que sigue siempre que puede, tras su rutina de entrenamientos y preparación física, es la Fórmula 1. Entre las figuras deportivas que admira la nadadora, se encuentran el legendario Ayrton Senna y el actual piloto Lewis Hamilton, a quienes considera fuentes de inspiración para su propia carrera, debido a sus trayectorias. Sobre Senna, menciona algunos aspectos que cree que tienen en común.
“Vi la serie sobre Senna y me fascinó su personalidad, su dedicación a lo que hacía y la forma en que vivía en un mundo dentro del coche y en otro fuera de él: dos universos que se complementaban. Así es exactamente como me siento cuando estoy dentro y fuera del agua. Pienso en mi vida, en los objetivos que tengo cuando estoy nadando y, fuera del agua, reflexiono mucho sobre cómo mejorar mi rendimiento, sobre los ajustes que hay que hacer”, afirma.
Lejos de su familia y amistades, cuenta con el apoyo emocional de la pequeña Tala, una perrita de solo seis meses que adoptó unas semanas después de su llegada a Brasil. Su relación incluye paseos por el barrio donde viven y, aunque la perrita tiene miedo de los otros perros del vecindario, ambas superan las adversidades y van venciendo sus barreras poco a poco.
“A una persona refugiada no se la debe ver como una amenaza ni con desconfianza, sino por el potencial que tiene para perseguir sus sueños. Por muy difícil que pueda parecer la situación en algún momento de nuestras vidas, hay que seguir adelante con la convicción de quien sabe adónde quiere llegar”, comparte la “determinada” nadadora – como ella misma se define –.
Mientras Hannaneh continúa con su preparación en Brasil, su atención sigue centrada en el próximo entrenamiento, en la próxima competencia y en el siguiente paso hacia el sueño olímpico que acaricia desde la infancia.
“El viaje no ha terminado. Pero, por primera vez, siento que el camino que tengo por delante está realmente abierto”, señala.
ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados en Brasil, sigue apoyando a Hannaneh y a otras personas refugiadas en el país para que alcancen sus objetivos en la vida, sean cuales sean sus sueños o estén donde estén. El deporte es una herramienta importante para la inclusión y la integración local y, al igual que en otros aspectos de la vida, permite a las personas refugiadas demostrar su talento y contribuye a que sus esfuerzos y conocimientos impulsen el desarrollo de las comunidades que las acogen.