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Personas refugiadas sudanesas que huyen del conflicto encuentran seguridad en Sudán del Sur

Historias

Personas refugiadas sudanesas que huyen del conflicto encuentran seguridad en Sudán del Sur

Miles de personas refugiadas sudanesas que llegaron al centro de tránsito de ACNUR en Renk están siendo trasladadas a campamentos de refugiados en el condado de Maban, en el estado del Alto Nilo.
27 Junio 2023 Disponible también en:
Ousman Abdallah huyó de los combates en Jartum a Sudán del Sur con sus cuatro hijos y su esposa embarazada.

Ousman Abdallah huyó de los combates en Jartum a Sudán del Sur con sus cuatro hijos y su esposa embarazada.

Después de tres días en un centro de tránsito en el condado de Renk, en el estado del Alto Nilo de Sudán del Sur, Ousman Abdallah y su familia, junto con otras personas refugiadas y solicitantes de asilo de Eritrea, abordan finalmente un autobús con destino al campamento de refugiados de Doro, en el condado de Maban.

Ousman, de 45 años, huyó del conflicto en Jartum, la capital de Sudán, con sus cuatro hijos y su esposa embarazada. Forman parte de los más de 6.800 refugiados sudaneses que han cruzado la frontera para buscar seguridad en Sudán del Sur desde que estallaron los combates a mediados de abril.

“El viaje desde Jartum hasta la frontera fue muy duro”, contó Ousman, quien trabajaba como electricista antes de que estallara la violencia. “Tardamos una semana. Teníamos algunos frijoles que comíamos, así como agua potable”.

“Cuando llegamos a Joda [el paso fronterizo], había un grupo de personas que se llevaban a la fuerza las pertenencias de las personas. Yo tenía dos teléfonos, uno estaba estropeado. Se llevaron el que funcionaba bien y me dejaron el defectuoso”.

La mayoría de quienes cruzan la frontera son sursudaneses que vivían en Sudán como refugiados antes de que estallara el conflicto. Hasta ahora, más de 117.000 han regresado al país del que huyeron, que ya sufría una grave inseguridad alimentaria, conflictos entre comunidades y los devastadores efectos del cambio climático.

Sudán del Sur también acoge a más de 300.000 personas refugiadas y solicitantes de asilo, principalmente de Sudán, además de a más de 2,2 millones de personas desplazadas internas.

Empeora la situación

Tras siete horas de viaje por carreteras en mal estado, el autobús lleva a Ousman y su familia a Maban, donde viven más de 168.000 personas refugiadas en cuatro campamentos diferentes. La familia de Ousman está instalada en Doro, el campamento más grande de los cuatro.

“Ahora iremos a hacer nuestro pequeño alojamiento, y esperamos recibir mantas, agua y otros materiales”, señaló.

Un hombre sonriente frente a una gran tienda de campaña donde hay personas haciendo fila.

Ousman Abdallah en el centro de recepción del campamento de refugiados de Doro, en Maban.

La crisis de Sudán está empeorando la ya de por sí grave situación humanitaria de Maban. La mayoría de las personas refugiadas que viven ahí dependen de la asistencia humanitaria, pero la falta de fondos ha forzado al Programa Mundial de Alimentos a recortar las raciones alimentarias en un 50 por ciento en los últimos tres años. Ahora, la interrupción del comercio transfronterizo a causa de los combates en Sudán está haciendo subir los precios de los alimentos.

Walid Hakim, refugiado sudanés de 48 años quien se desempeña como presidente del campamento de refugiados de Gandrassa en Maban, comentó que la situación económica en el campamento se había “deteriorado completamente” desde el inicio del conflicto en Sudán.

“El mercado se ha encarecido… las personas solo comen maíz, no hay alimentos adicionales que puedan obtener… La población ha sufrido de verdad”, declaró, añadiendo que también escaseaban los medicamentos, incluso cuando llegaban al campamento personas con heridas producidas en Sudán.

Mientras continúan los combates entre grupos militares rivales en Sudán, las agencias de ayuda se preparan para que más personas busquen refugio en el vecino Sudán del Sur. ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, está trabajando con el gobierno para brindar asistencia de emergencia crítica en el centro de tránsito cercano a la frontera, que incluye agua, comidas calientes, instalaciones sanitarias y atención de salud primaria.

Además de transportar a sudaneses y otros refugiados a Maban, ACNUR también trabaja en colaboración con socios y autoridades locales para ayudar a los sursudaneses retornados a desplazarse a sus respectivas comunidades.

Sin embargo, la llegada de la temporada de lluvias plantea un reto importante. Las carreteras, ya precarias, podrían quedar intransitables, lo que agravaría aún más la presión sobre una respuesta humanitaria ya de por sí escasa y sobrecargada en el país.

“Uno de los mayores retos son las inundaciones causadas por el cambio climático”, explicó Jackline Alex Tillian, Oficial Auxiliar de Protección de ACNUR. “Donde estoy ahora mismo es una zona propensa a las inundaciones. Cuando llega la inundación, afecta a toda la población, incluida la comunidad de acogida”.

Espero que paren los enfrentamientos

Ousman señaló que su principal prioridad era tener un lugar seguro donde vivir con su familia.

“Si Sudán se vuelve seguro, regresaremos. Espero que paren los enfrentamientos, no son buenos porque destruyen a la población y la desplazan a otros países”, afirmó.

ACNUR lanzó recientemente un llamamiento interagencial de financiación por valor de 470,4 millones de dólares (USD) para apoyar a más de un millón de personas, incluidas refugiadas, retornadas y nacionales de terceros países, afectadas por la crisis de Sudán.

“Solicitamos urgentemente más recursos y financiación para satisfacer las necesidades de las personas refugiadas y de la comunidad de acogida”, afirmó Jackline. “Hacemos un llamamiento a todos los donantes para que, por favor, vengan a apoyar a estas personas. Necesitan alojamiento, alimentos, agua e instalaciones de salud”.