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¿Cómo podemos proteger a las personas refugiadas de las crecientes amenazas digitales?

Historias

¿Cómo podemos proteger a las personas refugiadas de las crecientes amenazas digitales?

La desinformación, la información errónea y el discurso de odio en línea dirigidos contra las personas refugiadas y solicitantes de asilo están causando daños en el mundo real. Es fundamental encontrar manera de combatirlos.
15 Julio 2025 Disponible también en:
Una ilustración de tonos principalmente azul y blanco que muestra muchas pantallas de teléfonos y texto que dice “desinformación”, “noticias falsas” y "confusión" con signos de interrogación

En agosto de 2017, la violencia generalizada contra la minoría rohingya en el estado de Rakáin, en Myanmar, provocó miles de muertes y la huida de más de 750.000 rohingyas a la vecina Bangladesh. Un año después, una misión de investigación de la ONU concluyó que el uso de las redes sociales para difundir información errónea y discursos de odio contra la población rohingya había desempeñado un papel importante en la escalada de la violencia.

Ocho años después, la desinformación, la información errónea y el discurso de odio dirigidos contra las personas refugiadas y las apátridas han proliferado en las plataformas digitales de todo el mundo y se han vinculado cada vez más a incidentes reales de xenofobia, violencia e incluso desplazamiento forzado.

“Cada vez es más habitual el uso de retórica dañina contra las personas refugiadas. Necesitamos más medidas de protección y políticas de protección por parte de las plataformas digitales”, observa Gisella Lomax, Asesora Senior sobre integridad de la información en ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados.

Añade que el auge de la inteligencia artificial generativa (IA) ha agravado el problema al permitir que las personas inunden las plataformas digitales con contenidos falsos, manipuladores o explotadores, como los deepfakes, a un bajo costo. De forma anónima y con un simple clic, se han difundido a través de las redes sociales narrativas tóxicas que caracterizan a las personas refugiadas como oportunistas, peligrosas o delincuentes, llegando e influyendo en millones de personas y causando daño tanto a los refugiados como a las organizaciones que tratan de protegerles y apoyarles.

La avalancha de desinformación en las plataformas digitales está provocando una falta de confianza en la información vital sobre protección que los trabajadores humanitarios necesitan compartir durante una crisis. “Esto tiene un impacto a la hora de determinar en qué información se puede confiar”, afirma Lomax. “Y el acceso a información fiable es fundamental para los refugiados. En situaciones de emergencia, puede salvar vidas”.

Las elecciones multiplican los riesgos

Los riesgos son particularmente elevados antes de las elecciones. A finales de 2023, la campaña para las elecciones nacionales en Indonesia coincidió con la llegada de más de 1.700 personas refugiadas rohingyas en barco a la provincia de Aceh y con un fuerte aumento de los mensajes de odio en Internet dirigidos contra los rohingyas, junto con la proliferación de cuentas falsas de ACNUR en las redes sociales que difundían desinformación.

Un grupo de personas con sus pertenencias de pie en aguas poco profundas junto a una embarcación de madera que transporta personas

Personas refugiadas rohingyas llegan a Ulee Madon, en la provincia indonesia de Aceh, en noviembre de 2023 tras realizar una peligrosa travesía desde Bangladés.

Anteriormente, los refugiados rohingyas que huían de la persecución en Myanmar o de los campamentos superpoblados de Bangladesh habían sido tratados con compasión al llegar a tierra en Aceh tras peligrosos viajes en barco. Pero en los dos últimos meses de 2023, miembros de la comunidad local se reunieron para protestar contra los desembarcos e incluso rechazaron algunas embarcaciones. Y en diciembre de ese año, cientos de estudiantes irrumpieron en un edificio de la ciudad indonesia de Banda Aceh que albergaba a refugiados rohingyas. Forzaron a 137 refugiados a subir a camiones y exigieron que fueran expulsados.

En un comunicado, ACNUR calificó el ataque de la multitud como “el resultado de una campaña coordinada en Internet de desinformación, información errónea y discurso de odio, y no como un hecho aislado”.

Desarrollo de protecciones digitales para la población refugiada

Las organizaciones humanitarias se han esforzado por encontrar la mejor manera de proteger a los refugiados y otras personas vulnerables de los daños causados por el discurso de odio y la información falsa.

Con el apoyo de ECHO, el departamento de ayuda humanitaria de la Comisión Europea, en 2023 ACNUR comenzó a desarrollar una respuesta global a la desinformación, la información falsa y el discurso de odio en las plataformas digitales. La estrategia se basa en las lecciones aprendidas de proyectos piloto en varios países y asociaciones en una amplia gama de sectores.

En Sudáfrica, donde el sentimiento antimigrante en Internet ha alimentado un movimiento de vigilantes fuera de Internet que ha atacado negocios y hogares de refugiados, e incluso escuelas a las que asisten niñas y niños refugiados, uno de los proyectos piloto está probando un enfoque proactivo de “pre-bunking”, con el apoyo de Innovation Norway. Dado que muchas escuelas sudafricanas carecen de dispositivos digitales o conexión a Internet, ACNUR se asoció con el Departamento de Educación Básica y el sector privado para desarrollar un juego de mesa analógico para estudiantes de las escuelas llamado “Mzansi Life”» (Vida sudafricana). Se anima a los jugadores a ponerse en el lugar de las personas refugiadas y solicitantes de asilo, y a cuestionar las narrativas comunes contra la población extranjera.

Un niño sostiene un teléfono móvil y mira la pantalla junto con otros tres niños y una niña

Niños de una zona rural de Sudáfrica se agrupan alrededor de la pantalla de un teléfono.

“Se desarrollan anticuerpos mentales contra la desinformación, la información errónea y el discurso de odio, y se es capaz de detectar cuándo se está siendo manipulado en Internet”, explica Katie Drew, consultora de ACNUR que dirige el programa piloto.

Los resultados iniciales han sido prometedores, ya que la mayoría de los participantes han informado de un cambio significativo en su percepción de quienes no son sudafricanos y en su conciencia sobre la manipulación en línea. La siguiente fase del proyecto consiste en desarrollar una versión digital del juego y lanzar un concurso en TikTok que anime a los usuarios a crear y publicar su propio contenido de “pre-bunking” para promover la solidaridad con los refugiados.

Desafiando las narrativas tóxicas

Otro proyecto piloto se ha centrado en el desafío del discurso de odio en línea dirigido a los refugiados rohingyas en seis países asiáticos. Además de monitorear las plataformas de redes sociales, el proyecto implica asociarse con organizaciones de la sociedad civil locales, gobiernos, organizaciones dirigidas por personas refugiadas y medios de comunicación para fortalecer la conciencia sobre los impactos nocivos del discurso de odio en línea y desarrollar contenido creativo que contrarreste las narrativas tóxicas.

A finales del año pasado, la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC), una organización socia de ACNUR, colaboró con Yasmin Ullah y Hafsar Tameesuddin, exrefugiadas rohingyas y cofundadoras de la Red Colaborativa Rohingya Maiyafuinor, para producir un vídeo en el que las dos mujeres utilizan un enfoque humorístico para hacer frente a las falsedades sobre su comunidad que circulan ampliamente en las redes sociales.

“Sin muchos recursos para hacer este trabajo, hemos tenido que ser selectivos en lo que hacemos”, explica Ullah. “A veces hemos tenido que ser descarados y responder nosotros mismos al discurso de odio. Intentamos equilibrar la diversión y la alegría con mensajes contundentes”.

Las alianzas son fundamentales

Basándose en las conclusiones de los proyectos piloto y en las consultas con sus socios, ACNUR ha lanzado recientemente un Herramientas para la Integridad de la Información, financiado por ECHO, que proporciona herramientas prácticas y orientación para comprender los riesgos en línea y abordarlos. “Las herramientas que contiene son realmente transversales y pueden ser aplicadas por otras organizaciones humanitarias”, afirma Lomax, quien considera que la labor de ACNUR forma parte de los esfuerzos más amplios del sistema de la ONU para hacer que los espacios digitales sean más seguros para los refugiados y otros grupos vulnerables, tal y como se describe en el Pacto Digital Global adoptado por los Estados miembros el pasado mes de septiembre.

En un contexto de recortes drásticos en la financiación y de una presión sin precedentes sobre el personal humanitario, las alianzas son fundamentales para que ACNUR pueda influir en el enorme volumen de desinformación y discurso de odio en línea dirigido a los refugiados. La colaboración con organizaciones locales de la sociedad civil, grupos de defensa de los derechos digitales y gobiernos también implica reconocer que cada contexto requiere soluciones diferentes. “Por un lado, el discurso de odio y la desinformación pueden ser globales y transnacionales, pero también están muy localizados, a menudo con profundas raíces culturales, y son los actores locales quienes tienen el conocimiento contextual e histórico y los idiomas para dar sentido a eso”, señala Lomax.

Un nuevo proyecto financiado por el Gobierno de Suiza está apoyando los esfuerzos de ACNUR para crear y fortalecer estas alianzas de “protección digital”, junto con nuevas investigaciones y el desarrollo de políticas.

Las alianzas con empresas tecnológicas y de inteligencia artificial también son cruciales, no solo para abogar por que esas empresas aborden el discurso de odio y otros riesgos de información en sus propias plataformas, sino también por las habilidades y los conocimientos que pueden aportar. En preparación para la prueba piloto en Sudáfrica, ACNUR se basó en la formación y los conocimientos de Google, que ha utilizado vídeos de pre-bunking en diversos contextos, entre ellos para contrarrestar las narrativas falsas sobre las personas refugiadas ucranianas en Europa Central y Oriental.

En total, 23 empresas del sector privado, gobiernos, socios de la ONU, ONG y organizaciones dirigidas por refugiados se comprometieron a ampliar las medidas para prevenir los efectos nocivos del discurso de odio, la desinformación y la información errónea sobre las personas desplazadas mediante un compromiso multilateral anunciado en el Foro Mundial sobre los Refugiados en diciembre de 2023.

Desde entonces, aunque se han producido muchos avances en el sector, continúa la colaboración práctica con estos actores fundamentales.

“Uno de nuestros objetivos es animar a las empresas tecnológicas a prestar más atención a los contextos humanitarios”, señala Lomax.