El Alto Comisionado se encuentra en el Líbano con refugiados sirios en dificultades

Almost a fifth of Syrian refugees in Lebanon live in informal settlements like Debane, where residents told their guest about the challenges they face. [for translation]

António Guterres, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, y Abdullah Al-Matouq (izquierda), Enviado Humanitario para Kuwait, visitan un asentamiento informal de refugiados sirios cerca de Ghaziye, en el sur del Líbano.  © ACNUR/I.Prickett

ASENTAMIENTO INFORMAL DE DEBANE, Líbano, 15 de abril de 2015 (ACNUR) – António Guterres, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, visitó esta semana a refugiados sirios que viven en condiciones muy duras en asentamientos informales en el sur del Líbano y realizó un llamamiento a la comunidad internacional para que se implicaran más en la reducción de su sufrimiento.

El Líbano acoge a casi 1,2 millones de refugiados sirios, lo que representa aproximadamente un cuarto de la población total del país. La masiva afluencia desde el inicio de la crisis siria en marzo de 2011 ha visto asentarse a refugiados en todos los rincones del país, con el esfuerzo que ello supone para unos servicios e infraestructuras de por sí escasos.

"El equivalente en los Estados Unidos a lo que sucede en el Líbano sería la llegada al país de más de 80 millones de refugiados. Podrán comprender que esto tiene un terrible impacto en la economía y la sociedad del Líbano", declaró Guterres el martes en Debane, un asentamiento informal cerca de la ciudad meridional de Ghaziye.

Casi una quinta parte de los refugiados sirios en el Líbano vive en asentamientos informales como Debane, donde Guterres y Abdullah Al-Matouq, Enviado Humanitario del Secretario General de las Naciones Unidas para Kuwait, se encontraron con sus residentes y hablaron sobre los desafíos que enfrentan.

Junto a una carretera polvorienta a los pies de la principal autopista costera, en el asentamiento de Debane se apiñan 23 refugios improvisados construidos con planchas de madera y láminas de plástico en los que viven en la actualidad 30 familias sirias. Puesto que se encuentra en una franja de terreno público no se permite a los refugiados edificar construcciones permanentes, lo que se traduce en una vida y unas condiciones sanitarias básicas.

Mohammed, de 44 años, vive aquí junto a nueve miembros de su familia desde 2012, cuando huyeron de la ciudad de Hama, en el oeste de Siria, después de que su casa fuera destruida por una bomba.

Cuando Guterres le pidió que describiera las mayores dificultades que enfrentan, Mohammed citó la nueva normativa gubernamental que exige a los sirios en el Líbano, incluidos los refugiados registrados ante el ACNUR, que paguen una tasa de 200 USD cada uno para renovar sus permisos de residencia, algo que su familia no se podía permitir.

También expresó su profunda preocupación por la educación de sus hijos y por el futuro de su nieto, que aún no ha nacido. "Estos niños, la nueva generación, no tienen educación aquí: el sistema educativo entero ha cambiado para ellos, toda una generación ha quedado destruida, ¿qué futuro les espera aquí?", se preguntó. "Este pequeño, que nacerá en 10 o 15 días, será un analfabeto si nos quedamos así. Es una generación analfabeta".

De los 400.000 niños sirios en edad escolar que se encuentran en el Líbano, el ACNUR y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) sólo pueden financiar 106.000 plazas en los colegios públicos del país, mientras que los tres cuartos restantes no reciben educación formal alguna.

Más tarde, Guterres comentó que la visita había puesto de manifiesto las dramáticas necesidades no solo de los refugiados sirios, sino también del gobierno libanés y de las comunidades que los acogían, al igual que otros países anfitriones en la región.

Agradeció el total de 3.800 millones USD en respuesta a la crisis siria comprometidos en 2015 por donantes internacionales en una conferencia celebrada el pasado mes en Kuwait, pero recalcó que serían necesarios aún más fondos dada la magnitud de la catástrofe.

"No podemos aceptar que el pueblo sirio continúe viviendo en estas condiciones absolutamente trágicas, y no podemos aceptar que países como el Líbano y Jordania enfrenten un desafío tan dramático para sus propias economías y para su propia estabilidad", dijo.

Por Charlie Dunmore en el asentamiento informal de Debane, el Líbano.

Gracias al Voluntario en Línea Jaime Guitart Vilches por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.