Declaración de Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, sobre la situación en la región de Tigray, Etiopía

Personas refugiadas etíopes huyen de los enfrentamientos en la provincia de Tigray, al norte del país, cruzando al frontera hacia Hamdayet (Sudán).

Personas refugiadas etíopes huyen de los enfrentamientos en la provincia de Tigray, al norte del país, cruzando al frontera hacia Hamdayet (Sudán).  © ACNUR/Hazim Elhag

Me alarman profundamente la seguridad y el bienestar de las personas refugiadas eritreas en Etiopía que se han visto atrapadas en el conflicto en la región de Tigray. Desde hace más de un mes el ACNUR y sus socios humanitarios no han tenido acceso a los cuatro campamentos de refugiados eritreos que existen en Tigray, con el enorme riesgo que ello supone para la seguridad y la supervivencia de las personas refugiadas.

El Gobierno de Etiopía ha declarado que garantizará el acceso humanitario a la región de Tigray a las Naciones Unidas y sus asociados. Si bien la firma de este acuerdo es un primer paso, necesita implementarse de modo que garantice el acceso seguro e ilimitado a los trabajadores humanitarios de acuerdo con los principios de neutralidad e imparcialidad. Tal acceso resulta una necesidad urgente para que podamos prestar a las personas refugiadas y otras poblaciones vulnerables una asistencia que precisan desesperadamente.

En el último mes hemos recibido un número abrumador de denuncias perturbadoras de casos de asesinato, secuestros y retornos forzados de personas refugiadas eritreas en Tigray. De confirmarse, estas acciones constituirían una grave violación del derecho internacional.

Etiopía tiene una larga tradición de bienvenida y acogida a personas refugiadas que se ven obligadas a huir. Reclamo con vehemencia al Gobierno de Etiopía que siga cumpliendo con su responsabilidad para con las personas refugiadas de conformidad con el derecho internacional y que garantice la protección y la seguridad de todas las personas refugiadas en el país.

Muchos refugiados eritreos están huyendo de los campamentos en busca de seguridad y medios básicos de supervivencia en otras zonas tanto en Tigray como en otras regiones de Etiopía. Hemos hablado con algunos de ellos que consiguieron llegar hasta Addis Abeba. Resulta vital que las personas refugiadas eritreas se puedan desplazar a ubicaciones seguras y recibir protección y asistencia donde sea posible, también fuera de Tigray, dados los acontecimientos traumáticos que reportan haber presenciado o sobrevivido. Seguimos comprometidos a apoyar al Gobierno de Etiopía y a colaborar en este sentido.

Entretanto, el Gobierno y el pueblo de Sudán han recibido con generosidad a casi 50.000 personas refugiadas etíopes que han buscado seguridad en el país desde el comienzo del conflicto. El ACNUR y sus asociados han aunado fuerzas con el Gobierno para proporcionar una ayuda que salva vidas a las personas que llegan agotadas, a menudo tras un peligroso viaje hasta la frontera. Exhortamos a la comunidad internacional a que incremente su apoyo para la respuesta humanitaria.

Las personas refugiadas etíopes en Sudán han expresado su deseo de regresar a sus hogares y reconstruir sus vidas, pero solo cuando se pueda garantizar su seguridad. El ACNUR está preparado para prestar pleno apoyo a las personas refugiadas en el momento en que expresen una decisión libre e informada de regresar. Cualquier retorno debe ser seguro, voluntario y digno, y se debe realizar en línea con los principios consolidados de la repatriación voluntaria.