Jordania expide un número récord de permisos de trabajo a personas refugiadas sirias

El país está a la vanguardia de los esfuerzos globales para dar acceso al trabajo decente tanto a personas refugiadas como a sus comunidades de acogida.

El refugiado sirio Nizar (a la derecha), de 25 años, busca trabajo en las obras de construcción cerca de su casa en Amán, Jordania.

El refugiado sirio Nizar (a la derecha), de 25 años, busca trabajo en las obras de construcción cerca de su casa en Amán, Jordania.  © ACNUR/Lilly Carlisle

GINEBRA – ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, celebra hoy los importantes avances logrados en Jordania en la inclusión de personas refugiadas sirias al mercado laboral del país. En 2021, se concedieron 62.000 permisos de trabajo a personas sirias, de acuerdo con las cifras publicadas por el Gobierno y ACNUR. Esta es la cifra anual más alta desde que se introdujeron los permisos de trabajo para las personas refugiadas sirias.

A las personas refugiadas sirias se les ha permitido trabajar en varios sectores de la economía jordana desde 2016, luego de que la comunidad internacional comprometiera fondos y ampliara la facilitación del comercio en el marco del Pacto de Jordania, una iniciativa para mejorar el acceso a la educación y al empleo legal de las personas sirias que se vieron forzadas a huir de sus hogares.

“Las personas refugiadas pueden desempeñar un papel importante en la economía jordana, y así deberían hacerlo”, señaló el Representante de ACNUR en Jordania, Dominik Bartsch. “Permitir que las personas refugiadas trabajen también reduce la necesidad de ayuda humanitaria, como la asistencia en efectivo, que podrían canalizarse para apoyar a las personas más vulnerables”.

Jordania acoge a 760.000 personas refugiadas y solicitantes de asilo registradas con ACNUR. De ellas, unas 670.000 proceden de Siria, lo que convierte a Jordania en el segundo país de acogida de personas refugiadas sirias per cápita del mundo, después del Líbano. Los 62.000 permisos de trabajo incluyen 31.000 flexibles – también un récord – que permiten que las personas refugiadas se muevan entre trabajos similares en el mismo sector, así como entre empleadores y gobernaciones. ACNUR Jordania colabora estrechamente con la Federación General de Sindicatos Jordanos para informar a la población sitia sobre los beneficios disponibles.

La iniciativa sitúa a Jordania en la vanguardia de los esfuerzos globales para dar a las personas refugiadas y a las comunidades de acogida acceso a un trabajo digno, tal y como promueve el Pacto Mundial sobre Refugiados (GCR, por sus siglas en inglés). Un reciente informe de ACNUR sobre los avances en los indicadores del GCR mostraba que muchos refugiados siguen sin tener acceso a un trabajo digno. En todo el mundo, solo el 38 por ciento de las personas refugiadas viven en países con libre acceso al empleo formal, incluyendo trabajos asalariados o por cuenta propia.

“Incluso en los países con leyes que permiten que las personas refugiadas trabajen, conseguir un empleo es a menudo muy difícil, especialmente con las altas tasas de desempleo en los países de acogida”, comentó Ayman Gharaibeh, Director del Buró Regional de ACNUR para Oriente Medio y el Norte de África. “El devastador impacto de la COVID-19 en las economías de las comunidades de acogida es otro obstáculo para los refugiados que intentan acceder al mercado laboral. Es fundamental aumentar el apoyo a los países de acogida para ayudar a las economías a recuperarse, lo que facilitaría el trabajo de las personas refugiadas.

“Si se les da una oportunidad”, añadió, “las personas refugiadas pueden aportar innovación, formalidad, redes regionales y conocimientos técnicos al lugar de trabajo, y hacer contribuciones significativas a nivel local”.

Anteriormente, a las personas refugiadas sirias en Jordania solo se les permitía trabajar en la agricultura, la construcción y la industria. El año pasado, algunas recibieron exenciones para trabajar en otros sectores, incluso como profesionales de la salud para ayudar a combatir la COVID. Y desde julio de 2021, las personas refugiadas sirias pueden obtener permisos de trabajo en todos los sectores abiertos a los no jordanos. Esto significa que ahora pueden trabajar en el sector de servicio y ventas, en la artesanía, la agricultura, la silvicultura y la pesca, en el sector de la maquinaria y en las industrias básicas.

Mientras Jordania se recupera de la pandemia, ACNUR se compromete a seguir trabajando con sus socios y las autoridades para aumentar las oportunidades de empleo tanto para las personas refugiadas como para las jordanas. “Con la necesidad inminente de apoyar la recuperación económica de Jordania tras la COVID, es estupendo ver que pueden contribuir más refugiados que nunca”, comentó Bartsch.

A pesar de ello, siguen existiendo importantes retos. Con una tasa de desempleo del 23 por ciento en Jordania, muchas personas refugiadas con permiso de trabajo siguen luchando por encontrar trabajo y mantener a sus familias. Y solo los refugiados sirios en Jordania están legalmente autorizados a trabajar. Los de otros países, como Irak, Yemen, Sudán y Somalia, no pueden solicitar permisos. ACNUR Jordania aboga por que aquellas personas refugiadas que no son de nacionalidad siria también tengan la oportunidad de trabajar.

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