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La primera Copa UNITY muestra el poder del fútbol para conectar a las personas refugiadas y locales

Historias

La primera Copa UNITY muestra el poder del fútbol para conectar a las personas refugiadas y locales

El torneo, en el que participan equipos de mujeres y hombres refugiados y jugadores nacionales aficionados, destaca el papel del deporte para empoderar a las personas desplazadas y conectarlas con sus nuevas comunidades.
26 Julio 2022 Disponible también en:
Suiza y ACNUR se alían con la UEFA para organizar un torneo especial de ocho equipos, con el fin de destacar el papel del fútbol en el fortalecimiento de los vínculos entre las personas refugiadas y sus comunidades de acogida.

Fatema Haydari no hablaba italiano cuando llegó a Florencia, Italia hace nueve meses. Pero sí jugaba fútbol. Exdelantera de la selección femenina afgana, jugó 15 partidos y marcó cinco goles para su país antes de huir tras la toma del poder por los talibanes en 2021.


“A través de las chicas y del equipo, puedo decir muchas cosas en italiano. He tomado cursos de italiano y también he hecho amistades italianas”, contó Fatema, de 20 años.

Y no solo eso. El equipo de su club en Florencia, Il Centro Storico Lebowski, acaba de ascender a la Serie C, la tercera categoría de la liga nacional italiana, lo que la acerca un poco más a su sueño de jugar fútbol profesional en el futuro. 

Fatema es una de las 80 jugadoras que participaron en la reciente inauguración de la Eurocopa UNITY, un torneo de ocho equipos organizado por la UEFA, la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol, y ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, en el estadio Colovray, cerca de la sede de la UEFA en Nyon, Suiza.

Cada equipo estaba formado por jugadores refugiados y aficionados nacionales, tanto femeninos como masculinos. Alemania acabó ganando el trofeo en penaltis tras empatar 2-2 con Suiza en la final.

El torneo, que reunió a equipos de asociaciones de fútbol de toda Europa, fue una oportunidad para destacar el papel del fútbol en el fortalecimiento de los vínculos entre las personas refugiadas y las comunidades que las acogen. También fue una oportunidad para que los jugadores conocieran a personas que de otro modo no conocerían en el transcurso de su vida cotidiana. 

“Nadie es diferente en el campo”, comentó Laura Georges, exintegrante de la selección francesa. Ha jugado 188 veces con su país, y decidió participar en la UNITY Cup no solo para mostrar su apoyo, sino también para conocer mejor a las personas que han hecho de Francia su hogar tras huir de sus propios países.

“Para mí, [es] una oportunidad de conocer un poco de dónde son, porque en un partido de fútbol todas las personas son felices. Pero después del torneo, ¿cómo es su vida? ¿Tienen suficiente apoyo? ¿Pueden viajar? ¿Las personas les apoyan?”.

Es un sentimiento que comparte Stephen Kenny. Como director de la selección masculina de fútbol de Irlanda, ha visto el poder del fútbol para integrar a las personas en sus nuevas comunidades a lo largo de una larga carrera en la gestión del fútbol. 

La Copa UNITY fue un hito para la inclusión de las personas refugiadas, señaló Kenny, pero también resaltó las posibilidades que el fútbol puede ofrecer si se brinda el apoyo adecuado. “Es importante que la infraestructura crezca y que las personas que vienen de diferentes países tengan la oportunidad de florecer en lo individual”.

Para Fatema, eso significa perseguir su sueño de jugar fútbol en el futuro. 

“En Italia, las mujeres son más libres y tienen más libertad para jugar fútbol y cualquier deporte”, comentó. “Acabo de terminar la escuela en Afganistán y quiero ir a la universidad. Quiero seguir con el fútbol profesionalmente y luego conseguir un trabajo como una persona normal”.