La vida en una maleta
La vida en una maleta
26 años, 26 historias: la vida en una maleta para encontrar protección y soluciones
Durante más de dos décadas, Ecuador ha sido un país de acogida para miles de personas que han tenido que huir de sus hogares a causa de la violencia, la persecución y crisis en sus países de origen. Detrás de cada cifra hay una historia. Detrás de cada desplazamiento, una pérdida, pero también una posibilidad de reconstrucción.
Durante los últimos 26 años, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ha acompañado al Estado ecuatoriano y a las comunidades de acogida en brindar una respuesta integral a las personas que han buscado aquí un lugar donde rehacer sus vidas. “La vida en una maleta: relatos de desplazamiento en Ecuador” es una iniciativa que reúne voces que durante mucho tiempo permanecieron en silencio. Son historias de mujeres y hombres que, al llegar a Ecuador, tuvieron que empezar de cero: sin recursos, sin redes, sin certezas. Pero, más que ser definidas por las dificultades de sus trayectos, estas personas rescribieron sus historias en experiencias de resiliencia, de esfuerzo y de contribución a las comunidades que hoy les acogen en Ecuador.
“Salir no fue una decisión planificada. Fue una reacción al miedo y a la necesidad de sobrevivir”.
Dilia huyó siendo adolescente del conflicto armado en Colombia y hoy, junto a otras mujeres, lidera un emprendimiento de tisanas y fruta deshidratada. Su historia refleja no solo la dureza del desplazamiento, sino también el poder de reconstruir desde el trabajo colectivo y la solidaridad.
Para muchas personas, la huida implica dejarlo todo atrás: una casa, una tierra, incluso los objetos más preciados que guardan la memoria de lo que fueron.
Jhon, quien llegó a Ecuador siendo niño, aún recuerda la bicicleta azul que tuvo que abandonar al salir de su país. Hoy, años después, ha transformado esa ruptura en una oportunidad: dirige junto a su familia un restaurante donde comparte la gastronomía colombiana, convirtiendo la memoria en un puente cultural.
“Era salir o perecer”.
Otras historias muestran los múltiples factores que atraviesan el desplazamiento. Robert, comunicador venezolano, no solo huyó por la situación de su país, sino también por los riesgos asociados a su identidad. En Ecuador, encontró un nuevo propósito: hoy lidera una organización que apoya a personas LGBTIQ+ desplazadas, transformando su propia experiencia en una red de apoyo para otros.
En las zonas fronterizas, las historias están marcadas por recorridos aún más duros.
Consuelo huyó de la violencia con apenas una foto de su familia y su Biblia en un pequeño bolso. Años después, tras pérdidas irreparables y un regreso fallido, reconstruyó su vida en Ecuador, donde hoy, a sus más de 70 años, sostiene un emprendimiento propio junto a personas ecuatorianas. “He aprendido a soltar el pasado. Perdí a mi familia, perdí mis cosas, pero no perdí las ganas de vivir. Ecuador es mi hogar. Aquí encontré gente buena, solidaridad, y la posibilidad de seguir adelante”, dice.
Martha también salió siendo muy joven, “sin llevar nada conmigo, solo lo que tenía puesto”.
Lo que comenzó como una huida solitaria se transformó, con el tiempo, en liderazgo comunitario: hoy es parte de una organización indígena binacional que ha logrado acceso a vivienda para decenas de familias, demostrando que la integración no solo implica recibir, sino también aportar y transformar.
Estas historias, diversas en sus trayectorias, comparten un hilo común: la capacidad de reconstruir la vida en medio de la adversidad. A lo largo de estos 26 años, las personas refugiadas y otras desplazadas por la fuerza no solo han encontrado protección en Ecuador, sino que también han contribuido activamente al desarrollo de sus comunidades: creando emprendimientos, generando empleo, fortaleciendo redes comunitarias y promoviendo la convivencia.
Sin duda, el desplazamiento forzado implica pérdidas profundas. Pero estas 26 historias recuerdan que también puede ser el inicio de nuevos caminos. Caminos donde el pasado y la memoria se convierten en puentes, la resiliencia en motor, y la solidaridad en oportunidad de crear en conjunto.
Descubre las 26 historias completas en la revista, donde cada relato profundiza en los desafíos, los logros y los sueños de quienes, a pesar de todo, siguen apostando por reconstruir su vida en Ecuador.
Porque detrás de cada historia, hay una lección: nadie elige huir, pero todos merecen la oportunidad de volver a empezar y construir un Mundo Posible.