Cómo utiliza ACNUR la IA para ayudar a las personas refugiadas y mejorar sus operaciones
Cómo utiliza ACNUR la IA para ayudar a las personas refugiadas y mejorar sus operaciones
Datos sobre poblaciones desplazadas. Datos sobre registro e identidad. Datos sobre la salud de las personas refugiadas, datos sobre derechos, riesgos, emergencias, legislación, medios de vida, retornos voluntarios, reasentamiento… además de informes anuales, evaluaciones de programas, indicadores, actualizaciones específicas por país y situación, encuestas a personas refugiadas y entrevistas.
Con casi 42 millones de personas refugiadas en todo el mundo y operaciones que se extienden por todo el mundo, no es de extrañar que ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, genere y utilice una gran cantidad de datos. Muchísimos.
Además de la lista anterior (no exhaustiva), ACNUR también recurre a una amplia variedad de fuentes de datos externas. Dar sentido a toda esta información lleva mucho tiempo, incluso para quienes están familiarizados con las bases de datos y herramientas pertinentes. Sin embargo, existe un enorme potencial para que los conocimientos basados en datos mejoren la eficiencia operativa y los servicios prestados a las personas desplazadas por la fuerza.
Aquí es donde entra la IA.
“Unos datos de mejor calidad pueden ayudar a identificar antes los riesgos para la protección, mejorar la preparación ante emergencias y reforzar la toma de decisiones operativas”, afirmó el Alto Comisionado, Barham Salih, en un reciente discurso dirigido a los Estados miembros de la ONU. “La IA, utilizada de forma responsable y con garantías sólidas, tiene el potencial de reducir la carga administrativa, mejorar el análisis, acelerar la toma de decisiones y liberar al personal para que dedique más tiempo a brindar protección y promover soluciones”.
¿Cómo utiliza ACNUR la IA?
Al igual que en muchas organizaciones, la IA se está incorporando cada vez más a nuestras funciones cotidianas: crear y mejorar informes, resumir documentos extensos, traducir, redactar actas de reuniones, etc.
Más específico para ACNUR es SHAPE, un asistente de IA generativa que actúa como nuestra plataforma interna segura y puede examinar bases de datos, directrices y documentación específica de cada país. Además de procesar documentos extensos, extraer datos y sugerir indicadores y temas clave, SHAPE también puede examinar y analizar datos cualitativos, como informes, observaciones sobre el terreno, actualizaciones narrativas y otra información no estructurada pero de gran valor.
SHAPE se utilizó para apoyar la redacción de la Estrategia Plurianual 2026-2029 para Bangladés, país que alberga el campamento de refugiados más grande del mundo en Cox’s Bazar y que constituye una de las operaciones humanitarias más complejas del mundo. Aunque los datos subyacentes y los resultados fueron revisados dos veces por humanos, el ahorro de tiempo en la estrategia de Bangladés fue enorme.
“La IA generativa no solo agilizó nuestro papeleo, sino que nos devolvió las horas que necesitábamos para sentarnos con las personas refugiadas y los miembros de la comunidad de acogida, con el fin de validar hipótesis y perfeccionar soluciones”, afirmó Hiroshi Miyauchi, Responsable Sénior de Protección, quien trabajaba en Cox’s Bazar en aquel momento.
Vista aérea del asentamiento de refugiados de Kutupalong en Cox’s Bazar, Bangladesh, que forma parte del campamento de refugiados más grande del mundo.
Junto a SHAPE existen otras herramientas, como el Asistente de Gestión de Riesgos, que analiza y destaca los riesgos asociados a actividades fundamentales como la planificación de una misión sobre el terreno, la selección de socios para distribuir la asistencia financiera o la gestión de las cadenas de suministro durante una emergencia.
Suena muy bien para ACNUR. ¿Y para las personas refugiadas?
ACNUR ya cuenta con un sitio web – o, mejor dicho, toda una red de sitios web – bajo el paraguas de help.unhcr.org que ofrece a las personas refugiadas, solicitantes de asilo y otras personas, información específica por país sobre todo tipo de temas, desde el registro hasta la determinación del estatuto, el reasentamiento, la asistencia jurídica, la salud y la educación, la vivienda, el apoyo en casos de violencia de género y mucho más.
La siguiente fase consistirá en integrar una herramienta de IA que recopile información básica de los usuarios – empezando por el país de origen y de asilo – y les dirija directamente a la información más relevante y útil, presentada en su propio idioma.
Otro producto en desarrollo es el Digital Gateway, un portal que podría transformar la forma en que la población refugiada accede al registro, a la información sobre sus expedientes, a apoyos como la asistencia financiera y a las citas con nosotros, nuestros socios y las autoridades del país de acogida. Su objetivo es funcionar como una plataforma de administración electrónica con un asistente de IA que guíe a los usuarios a través de los servicios disponibles, los derechos y los procedimientos en un lenguaje simplificado, con modos de voz o de bajo consumo de datos para una mayor accesibilidad.
Una madre sudanesa y sus hijos asisten a una entrevista de registro con el personal de ACNUR en El Cairo, Egipto.
Esto ahorraría tiempo a los refugiados y limitaría los desplazamientos innecesarios, al tiempo que permitiría al personal de ACNUR centrarse en las necesidades de protección complejas que requieren una intervención presencial.
Aunque se trataría de herramientas ‘globales’, también estamos viendo ejemplos de productos de IA ‘de abajo arriba’ en contextos específicos. Por ejemplo, ACNUR ha diseñado un asistente empresarial basado en IA para ayudar a las personas refugiadas y solicitantes de asilo en Paraguay. Mediante el análisis de las condiciones del mercado, las leyes y la normativa, la herramienta puede elaborar planes de negocio con más posibilidades de atraer capital inicial y desarrollar estrategias empresariales que tengan en cuenta las previsiones de ingresos y la viabilidad a largo plazo.
El asistente de IA ha proporcionado información a personas refugiadas con negocios que van desde la confección de ropa hasta la fabricación de velas y la rehabilitación deportiva. La Oficina Multinacional tiene ahora previsto introducir la herramienta en otros países de la región. Si tiene éxito, podría adoptarse en cualquier lugar donde los refugiados puedan poner en marcha un negocio.
¿Qué más hay en el futuro?
Brindar el apoyo adecuado lo antes posible a las personas refugiadas y a otras personas desplazadas por la fuerza en situaciones de emergencia es una de las misiones fundamentales de ACNUR. En el futuro, la IA podría ayudar a ACNUR a anticipar el estallido o el recrudecimiento de conflictos, o a predecir inundaciones, sequías y otros fenómenos relacionados con el clima – incluida su probable gravedad y su impacto en la población – y, por lo tanto, estar mejor preparado para responder de manera oportuna y destinar los recursos en consecuencia.
Tomemos, por ejemplo, la herramienta Country 360 de ACNUR, una serie de paneles de control que reúne más de 40 conjuntos de datos actualizados continuamente sobre estadísticas demográficas, oficinas de ACNUR, almacenes y personal, además de datos sobre el acceso al asilo, documentación y muchos otros indicadores.
Imagina que pudieras combinar esa información con datos de código abierto sobre personas y países, desde indicadores de desarrollo humano hasta indicadores socioeconómicos, pasando por focos de conflicto. Añade modelos de riesgo climático, inteligencia abierta a partir de imágenes satelitales y análisis de contenidos en redes sociales para detectar informes sobre malas cosechas, subidas de los precios de los alimentos, precipitaciones inusuales o períodos de sequía.
Trabajadores descargan ayuda de emergencia de ACNUR para su distribución a la población refugiada sudanesa en Madjigilta, Chad, en mayo de 2023.
Hay que añadir la detección de información errónea, desinformación y discurso de odio en las redes sociales para identificar tensiones comunitarias o la actividad de grupos armados. Y – con la IA procesando y analizando todos estos datos a gran velocidad – se dispone potencialmente de la información necesaria para crear un sistema de alerta temprana capaz de anticipar los desplazamientos provocados por crisis climáticas y conflictos antes de que se produzcan.
Esto, a su vez, marcaría el comienzo de una era de actuación preventiva, en la que los recursos de emergencia y el apoyo financiero se dirijan al lugar adecuado antes de que se produzca la catástrofe, y supondría una mejor forma de prever la magnitud probable de cualquier desplazamiento.
Todo esto suena estupendo. ¿A qué estamos esperando?
Aunque ACNUR está desarrollando activamente nuevas herramientas de IA para respaldar nuestro trabajo y a las personas para las que trabajamos, debemos actuar con cautela para garantizar la protección de las personas desplazadas por la fuerza y apátridas, en particular de los grupos que ya se encuentran en mayor riesgo de vulnerabilidad y marginación.
Por ejemplo, debemos asegurarnos de que dar acceso a la IA a nuestros sistemas internos no provoque una filtración de datos e información que pueda poner en peligro la vida o el bienestar de las personas a las que brindamos asistencia (al revelar su origen étnico, religión, situación jurídica, discapacidades, pertenencia a un grupo social concreto, motivos para solicitar asilo u otras características).
ACNUR sigue siendo consciente de las debilidades conocidas de la IA: las ‘alucinaciones’ – la invención de hechos, estadísticas, fuentes y leyes que no existen – y el riesgo de que los modelos de IA reflejen o amplifiquen los sesgos arraigados en los datos de entrenamiento, en las indicaciones y en las respuestas. Estos riesgos exigen que las medidas de protección sólidas, incluidas normas internas rigurosas y una supervisión humana constante, sigan siendo pilares fundamentales de toda nuestra labor en materia de IA. También colaboramos con otras agencias de la ONU, gobiernos y empresas tecnológicas para armonizar el desarrollo y la gobernanza de la IA con los principios de protección de los refugiados y el derecho internacional de los derechos humanos, de modo que la IA refuerce, en lugar de socavar, a las personas para las que ACNUR trabaja.
Además de protegerlas de cualquier daño potencial que pueda suponer la IA, de acuerdo con su mandato, ACNUR también aboga por que las personas desplazadas por la fuerza y apátridas disfruten plenamente de los beneficios de la inteligencia artificial, ya sea a través de servicios más eficientes y adaptados a sus necesidades o del acceso al desarrollo de competencias y a tecnologías facilitadoras.
Esther Ruharara, una refugiada de la República Democrática del Congo, es una de las cinco jóvenes refugiadas innovadoras a las que ACNUR ha brindado apoyo para que asistan a la cumbre ‘AI Everything Kenya’, en Nairobi en mayo de 2026.
“Todo lo que incorpore inteligencia artificial debe centrarse en las personas que lo vayan a utilizar, ya sean refugiadas, personas que forman parte de nuestras cadenas de suministro, operaciones sobre el terreno de ACNUR o cualquier otra persona”, afirmó Rebeca Moreno Jiménez, Responsable de Innovación de ACNUR. “Si algo solo funciona para tres personas, no se podrá ampliar a mayor escala. Los usuarios son quienes mejor saben lo que se necesita”.
Por último, aunque ACNUR se basará en sus 75 años de experiencia protegiendo y asistiendo a las personas refugiadas para aprovechar el potencial de la IA a la hora de responder al desplazamiento forzado, el desarrollo de las herramientas y la tecnología necesarias para hacer realidad esta visión requerirá nuevas alianzas. ACNUR recurrirá a conocimientos, competencias y recursos de una amplia gama de actores – desde empresas tecnológicas y laboratorios de vanguardia hasta organizaciones dirigidas por personas refugiadas, entidades filantrópicas, organismos de investigación y gobiernos – para convertir el potencial en acción, garantizando que la IA aporte beneficios reales a millones de personas desplazadas por la fuerza y apátridas en todo el mundo.