Un futuro estable: una mujer haitiana emprende con gastronomía multicultural en el norte de Brasil
Un futuro estable: una mujer haitiana emprende con gastronomía multicultural en el norte de Brasil
Guerlande dice que encontró su lugar en el mundo en Roraima, estado del norte de Brasil, en la frontera con Venezuela, donde está reconstruyendo su vida.
Fue en el día de su cumpleaños que la haitiana Guerlande recibió el diploma por la finalización del curso de panadería del proyecto Mujeres Fuertes, que graduaba a un nuevo grupo de emprendedoras en la ciudad de Boa Vista, en el norte de Brasil. El auditorio del Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial (Senai) estaba lleno, con otras 49 mujeres que también celebraban este logro tras cuatro meses de clases teóricas y prácticas sobre el mundo del emprendimiento gastronómico.
Un día antes de graduarse, Guerlande y sus compañeras de curso preparaban los productos que serían servidos durante la ceremonia. El trabajo en equipo dio como resultado un menú variado: tortas y repostería dulce y salada, entre otros. La convivencia con mujeres venezolanas permitió que la haitiana aprendiera a preparar también las famosas empanadas típicas de Venezuela.
Con el apoyo de docentes del Senai, Guerlande y sus colegas prepararon la recepción de la ceremonia de entrega de diplomas.
“Vendo pasteles y empanadas, tengo un carrito. Mi plan es tener una panadería para crear productos salados y dulces. Quiero alquilar un local y tener mi propio negocio”, afirma.
En el curso ofrecido por el Senai como parte del proyecto Mujeres Fuertes, también aprendió sobre técnicas de ventas, marketing y gestión empresarial.
En la ceremonia de graduación, las compañeras de curso y los profesores de Guerlande celebraron sus 36 años.
De Haití a Brasil: una historia que sigue escribiéndose
En su país natal, Guerlande trabajó en bares y restaurantes. Vivía con sus padres y sus dos hijas. Comenta que la vida en Haití se había vuelto muy complicada y que ya no podía seguir viviendo allí.
“Para no perder la vida en Haití, decidí salir. Las cosas estaban muy difíciles. Cuando digo difíciles, realmente lo eran. A veces no cuento todo porque hay demasiada tristeza en lo que viví. Tengo cicatrices en mi cuerpo. Es difícil hablar de ello”, comparte.
Guerlande llegó a Brasil en 2018 por Foz do Iguaçu, ciudad fronteriza con Argentina y Paraguay. Consiguió un empleo en el estado de Mato Grosso do Sul, en una empresa del sector alimentario. En su esfuerzo por establecerse en el país, se trasladó después a Chapecó, en el estado de Santa Catarina. Parte de esta trayectoria estuvo marcada por numerosos episodios de violencia que prefiere no recordar.
A pesar de los avances en las políticas de acogida e inclusión, el estudio Análisis de datos secundarios sobre la integración socioeconómica de la población haitiana en Brasil, realizado por el Observatorio de las Migraciones Internacionales (OBMigra) en colaboración con ACNUR, indica que las personas haitianas continúan en una situación de mayor vulnerabilidad en comparación con otros grupos de refugiados, debido a barreras como el idioma, el perfil socioeconómico, la discriminación, la xenofobia y el racismo.
“Las condiciones laborales de esta población siguen marcadas por vulnerabilidades estructurales, entre ellas ingresos inferiores a los de otros refugiados, jornadas laborales excesivas, falta de pago de horas extras, barreras lingüísticas y episodios recurrentes de discriminación. El emprendimiento ha sido una vía para que las mujeres busquen autonomía económica y puedan conciliarla con la gestión de sus hogares”, destaca Paulo Sérgio de Almeida, oficial de inclusión socioeconómica de ACNUR Brasil.
En Santa Catarina, Guerlande hizo amistades venezolanas y una de ellas le habló de la ciudad de Boa Vista, en Roraima. En 2025, decidió mudarse con sus hijos al norte de Brasil.
“Una mujer me dijo que, si iba a Boa Vista, podría reconstruir mi vida sola con mis hijos. Apenas llegué, conocí al Servicio Jesuita para Migrantes y Refugiados. Nunca lo olvidaré: me ayudaron muchísimo. Creyeron en mí. Me decían que era una persona muy fuerte y que podría seguir adelante. Me ayudaron a inscribir a mi hijo en la escuela, a acceder al programa Bolsa Família; me matricularon en un curso de portugués. Hicieron mucho por mí”, relata.
Guerlande vivió también en Chile y en Argentina antes de buscar protección internacional en Brasil.
Tras dar sus primeros pasos de adaptación en Boa Vista, Guerlande también conoció el proyecto Mujeres Fuertes, una iniciativa de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, el Instituto Hermanitos y el Ministerio Público del Trabajo (MPT-AM/RR), con el apoyo del Tribunal Regional del Trabajo de la 11.ª Región.
“Llegué aquí a Boa Vista y comenzaron a sucederme muchas cosas maravillosas. Dios empezó a abrirme puertas. Aquí conocí a ACNUR y a Hermanitos. Y conseguí un apoyo financiero para mi negocio”, recuerda con entusiasmo.
“La trayectoria de Guerlande demuestra que la inclusión socioeconómica ocurre cuando reconocemos el valor y las capacidades que cada mujer posee. Mujeres Fuertes brinda formación, herramientas y conexiones para que mujeres refugiadas y migrantes puedan transformar sus experiencias en autonomía, ingresos y nuevas perspectivas para sus familias. Al mismo tiempo, el proyecto crea redes de confianza entre mujeres de diferentes nacionalidades, fortaleciendo la integración y la convivencia en las comunidades donde viven”, explica Tulio Silva, director y presidente del Instituto Hermanitos.
Casi 700 mujeres se han graduado del proyecto Mujeres Fuertes, tanto en el estado de Roraima como en Amazonas.
“Nunca me voy a olvidar de Mujeres Fuertes. Conocí a muchas personas buenas que hoy están cerca de mí. Fue una experiencia muy positiva para hacerme más fuerte y recibir consejos. Fue maravilloso para mí, aprendí muchísimo. En la vida puedes tener dinero, pero sin conocimiento no haces nada. Me abrió la mente, me dio sabiduría. Me llevará lejos”, proyecta Guerlande.
Además de sus planes para el negocio, la haitiana quiere naturalizarse brasileña junto a los hijos. La naturalización es el proceso mediante el cual una persona nacida en otro país adquiere voluntariamente la nacionalidad del país donde vive (Brasil, en el caso de Guerlande), siempre que cumpla los requisitos establecidos por la legislación.
“Mi plan es tener éxito. Tengo fe en que me quedaré aquí para tener mi propia casa, criar a mis hijos y comprar mi automóvil. Quiero construir mi vida aquí en Boa Vista. Este es mi lugar. Tengo planes grandes”, afirma.