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Transformando la adversidad en esperanza: una persona refugiada en El Salvador convierte su experiencia de desplazamiento en resiliencia y esperanza

Historias

Transformando la adversidad en esperanza: una persona refugiada en El Salvador convierte su experiencia de desplazamiento en resiliencia y esperanza

Gracias al apoyo de donantes como el Gobierno de Canadá, Lucía logró reconstruir su vida lejos de las amenazas, y ahora contribuye a la comunidad que la acogió.
30 Marzo 2026
Una mujer de espaldas escribiendo en una computadora.

Lucía continúa preparándose para cumplir su sueño de ser abogada, servir y brindar servicio y acceso a la justicia a otras personas forzadas a huir.

Lucía* tenía solo 17 años cuando la violencia la obligó a dejar su hogar en su natal Honduras. Primero buscó refugio en otra comunidad de la zona rural del país, donde su tía la recibió con la esperanza de darle un lugar seguro. Pero al poco tiempo de llegar, las pandillas la amenazaron directamente: “Te damos 24 horas para salir de aquí, si no querés que te pase nada”, recuerda Lucía.

Aquella noche, ella se aferró a una idea que siempre la ha sostenido: que incluso en los momentos más difíciles es posible encontrar un camino. Con esa convicción tomó la decisión de huir nuevamente para sobrevivir, esta vez hacia El Salvador.

Al llegar a El Salvador, algunos familiares la recibieron y la ayudaron a establecerse y, gracias a la solidaridad y el apoyo de la comunidad que la acogió, logró encontrar un empleo estable y gratificante. “Para mí fue como una luz en medio de todo”, expresa. “Ese empleo significó un cambio importante en mi vida, me ayudó a recuperar la esperanza”, destaca Lucía.

Lucía también recibió orientación de la Comisión para la Determinación de la Condición de Personas Refugiadas (CODER) para iniciar su proceso de solicitud de asilo. En este camino contó con el acompañamiento de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, que trabaja en coordinación con instituciones nacionales y socios.

Una futura abogada comprometida con servir a su comunidad

Debido a varios desafíos, Lucía había abandonado sus estudios años atrás y solo había completado sexto grado. Al llegar a El Salvador, decidió retomar su educación. Motivada por su supervisora en el trabajo, estudió por su cuenta, apoyándose en videos en línea, y con el respaldo del Ministerio de Educación, logró completar su educación básica y graduarse de bachillerato.

Una funcionaria de ACNUR, reconocible por su chaleco de visibilidad azul, conversa con una mujer fotografiada de espaldas.

Lucía talks to a UNHCR staff member about her story of resilience and desire to give back to the community.

“Hubo momentos en los que pensé rendirme, pero siempre me recordaba que seguir adelante era la única opción. Después de todo lo que viví, no podía darme por vencida”, dice.

Todos los desafíos que enfrentó impulsaron en ella un nuevo sueño: estudiar Derecho.

“Mi pasión por las ciencias jurídicas nació cuando pedí ayuda después de todo lo que viví. Fue entonces cuando entendí que quería ayudar a otras personas. Hoy mi objetivo es acompañar a quienes atraviesan situaciones similares, para que nadie se sienta solo”, dice Lucía, quien actualmente cursa su segundo año de la carrera de Derecho.

Actualmente, realiza su pasantía en una institución nacional, donde colabora en áreas de mediación y temas constitucionales.

Lucía tiene planes claros: graduarse, cursar una maestría en derecho internacional y, algún día, abrir su propio bufete. También sueña con crear un espacio donde mujeres, jóvenes y personas refugiadas que han vivido situaciones de violencia puedan aprender nuevas habilidades, generar ingresos y reconstruir sus vidas en un entorno seguro.

“No importa tu nacionalidad, el color de piel o religión. Todos somos iguales y tenemos los mismos derechos. Las personas refugiadas también aportan habilidades y queremos contribuir al país que nos recibe”.

Para ella, su camino se sostiene en una convicción profunda: “La esperanza de un futuro mejor, de ser protagonista de mi propia historia, de brillar. Lo importante es seguir adelante. La esperanza nos mantiene vivos”.

La historia de Lucía demuestra que, cuando una persona refugiada tiene acceso a oportunidades —educación, trabajo y herramientas para construir su proyecto de vida— no solo transforma su propio futuro, sino que también impulsa cambios, inspira a otros y contribuye al desarrollo de su comunidad y del país que la acoge.

El papel de la cooperación internacional

Las soluciones duraderas son clave para avanzar en la implementación del Pacto Mundial sobre los Refugiados y forman parte de los esfuerzos regionales impulsados a través del Marco Integral Regional para la Protección y Soluciones (MIRPS), que El Salvador lidera como Presidencia Pro-Témpore en 2026. Como Miembro de la Plataforma de Apoyo al MIRPS, Canadá respalda a los países de Centroamérica y México en estos esfuerzos.

Estas acciones se enmarcan en los principios de la Declaración de Cartagena y el Plan de Acción de Chile 2024-2034, que reafirma el compromiso de los Estados de toda la región con la protección e inclusión de las personas desplazadas por la fuerza.

La alianza solidaria entre el Gobierno de El Salvador y ACNUR ha permitido avanzar en un proceso integral para fortalecer el sistema de asilo, incluyendo mejoras en infraestructura y herramientas esenciales para la gestión de solicitudes, así como el desarrollo y la difusión de materiales informativos para promover los derechos de las personas desplazadas.

La colaboración de ACNUR también ha incluido programas de formación para funcionarios públicos en derecho internacional de las personas refugiadas y el fortalecimiento operativo de CODER. En 2025 y 2026, el proyecto de ACNUR, financiado por el Gobierno de Canadá, a través del apoyo del Departamento de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá (IRCC, por sus siglas en inglés) contribuye al fortalecimiento del sistema de asilo en El Salvador para que personas con necesidades de protección puedan acceder a un proceso eficiente, justo y a oportunidades para reconstruir sus vidas con dignidad.

*Nombre cambiado por motivos de protección.