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Un hito para la integración comunitaria: 300 personas completan una capacitación laboral en el marco de un proyecto pionero en Montevideo

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Un hito para la integración comunitaria: 300 personas completan una capacitación laboral en el marco de un proyecto pionero en Montevideo

27 Febrero 2026
El intendente de Montevideo recordó a Belela Herrera y resaltó el aporte de las personas refugiadas y migrantes.

El intendente de Montevideo recordó a Belela Herrera y resaltó el aporte de las personas refugiadas y migrantes.

Diversos cursos de formación laboral desarrollados por ACNUR, la Intendencia de Montevideo y Casa de la Mujer de La Unión fortalecieron capacidades, acercaron oportunidades y promovieron la integración comunitaria.

MONTEVIDEO, Uruguay – Unas 300 personas refugiadas, migrantes y uruguayas celebraron la culminación de sus procesos formativos y recibieron sus certificaciones en el marco de un programa de inserción sociolaboral implementado por la organización social Casa de la Mujer de La Unión, en conjunto con la Intendencia de Montevideo a través de su Departamento de Desarrollo Social y ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados.

La iniciativa, que se extendió entre junio y diciembre de 2025, se propuso ampliar oportunidades de capacitación para fortalecer la integración y facilitar el acceso al mundo del trabajo. Su rasgo más distintivo fue la inclusión de cupos para personas uruguayas, una experiencia inédita dentro de este tipo de proyectos y que refuerza la dimensión comunitaria de la integración laboral.

El acto de entrega de certificaciones a las personas participantes en el programa, realizado este jueves en la capital uruguaya, contó con la participación del intendente de Montevideo, Mario Bergara, quien destacó: “La participación de ACNUR es fundamental, y la implementación a través de la Casa de la Mujer de la Unión es clave, no solo porque hay docentes y técnicos, sino porque hay calidez humana para recibirlos en las circunstancias que cada uno tiene. La gratificación es mutua y el aprendizaje es mutuo”.

El intendente de Montevideo recordó a la ex funcionaria de ACNUR y ex vicecanciller de Uruguay, Belela Herrera: “Estoy agradecido de poder compartir esta mesa con ACNUR. Porque cada vez que nos referimos a ACNUR, a mí por lo menos me viene un calorcito en el corazón recordando a Belela Herrera”. Bergara subrayó que “Este tipo de acciones se deben seguir haciendo también como homenaje hacia ella”. Herrera es un símbolo de los derechos humanos y de la integración de las personas refugiadas en Uruguay.

Graciela Villar, directora de Desarrollo Social de la Intendencia de Montevideo, agregó: “Estamos acá para la inclusión, para demostrarle al mundo que es posible que no haya fronteras. Para demostrar que entre todos podemos construir una sociedad para que quienes han llegado y hoy son ciudadanos del Uruguay puedan tener una vida mejor”.

Juan Ignacio Mondelli, Jefe de la Oficina Nacional de ACNUR en Uruguay agradeció a la Intendencia de Montevideo por el “esfuerzo compartido” y destacó a Casa de la Mujer como “un espacio de inclusión y acogida”. Mondelli también resaltó “la importancia clave de que los cursos integren a personas refugiadas junto con personas de la comunidad local, como una práctica de integración efectiva”.

El 86% de las personas que participaron de los cursos fueron mujeres.

El 86% de las personas que participaron de los cursos fueron mujeres.

Una iniciativa pionera

El programa combinó tres líneas de acción —formación técnica, orientación laboral y actividades territoriales y de acercamiento a sectores empleadores— que permitieron acompañar a un total de 516 personas. A lo largo de estos meses, quienes participaron pudieron acceder a recursos clave para su proceso de adaptación en Uruguay: tramitación de una tarjeta para recibir viáticos, adquisición de habilidades laborales y digitales, información sobre derechos y dinámicas del mercado, y herramientas para construir planes de búsqueda de empleo más efectivos y sostenibles.

Los cursos constituyeron la columna vertebral del proyecto. Once espacios formativos fueron implementados, cuatro de ellos de largo aliento y siete de alcance medio, combinando la enseñanza técnica con el desarrollo de competencias blandas y el seguimiento personalizado. Las propuestas abarcaron áreas tan diversas como atención a la dependencia, atención al cliente y marketing digital, farmacia comunitaria, logística, habilidades digitales, iniciación a la venta y módulos de especialización vinculados al trabajo con niños con TEA y discapacidad.

El interés por estas instancias fue significativo: más de mil personas postularon a los cursos y talleres de orientación, y 259 finalmente se integraron a los distintos espacios de formación. Este jueves, 238 personas del ciclo 2025, y 62 de ediciones anteriores recibieron sus certificaciones, simbolizando un paso fundamental en su integración socioeconómica.

Herramientas para el empleo

Además de los cursos, los talleres de orientación laboral ofrecieron instancias intensivas de cinco sesiones destinadas a brindar herramientas concretas para la búsqueda activa de empleo. A través de estos espacios, las personas participantes fortalecieron la confianza en sus capacidades, conocieron estándares locales para la elaboración de currículums, trabajaron estrategias para entrevistas laborales y exploraron redes de apoyo y oportunidades formativas adicionales.

El trabajo territorial también ocupó un lugar central. Las Jornadas de Encuentro y Orientación en Territorio permitieron acercar información a quienes, por distintas razones, no pueden postularse a procesos formales de mediano o largo plazo. Finalmente, una serie de eventos con sectores ocupacionales funcionaron como un puente directo entre personas en búsqueda de empleo y representantes del sector empleador.

El proyecto dejó capacidades instaladas y aprendizajes valiosos tanto para las instituciones como para las personas involucradas. Pero, sobre todo, dejó historias: de esfuerzo, de estudio, de primeros pasos, de confianza recuperada y de caminos que comienzan a abrirse. Las 300 certificaciones entregadas no son solo un número; representan las trayectorias diversas de quienes buscan construir una vida digna y estable, y el compromiso del departamento de Montevideo y sus instituciones por acompañar ese proceso de integración de manera inclusiva y sostenible.