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La población civil de Gaza corre grave peligro mientras el mundo se mantiene inerte: diez acciones para prevenir una catástrofe aún peor

Discursos y declaraciones

La población civil de Gaza corre grave peligro mientras el mundo se mantiene inerte: diez acciones para prevenir una catástrofe aún peor

Declaración de las direcciones del Comité Permanente entre Organismos
22 Febrero 2024 Disponible también en:
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NUEVA YORK/GINEBRA/ROMA – Han transcurrido menos de cinco meses desde los brutales ataques del 7 de octubre y de la consecuente violencia, que ha ido en aumento. Durante ese lapso, decenas de miles de palestinos en la Franja de Gaza – primordialmente mujeres, niñas y niños – han sido asesinados o han sufrido lesiones. Más de tres cuartos de la población ha sido forzada a abandonar su hogar (en algunos casos, en más de una ocasión); además, escasean el agua, el alimento, el saneamiento y la atención médica, es decir, necesidades básicas de supervivencia.

Las consecuencias de la degradación constante del sistema sanitario son catastróficas. Al 19 de febrero, funcionaban apenas doce de 36 hospitales que, parcialmente, pueden brindar tratamiento hospitalario. La atención médica en Gaza ha sido atacada más de 370 veces desde el 7 de octubre.

Las enfermedades se propagan rápidamente. La hambruna está al asecho. El agua es escasa. La infraestructura esencial ha sido desmembrada. La producción de alimentos se ha detenido. Los hospitales se han convertido en campos de batalla. El trauma se ha convertido en la cotidianidad de un millón de niñas y niños.

Rafah, la ciudad a la que se han dirigido recientemente más de un millón de personas desplazadas que, hambrientas y traumatizadas, se hacinan en un pequeño trozo de tierra, se ha convertido en un escenario de guerra en este brutal conflicto. De escalar la violencia en esta zona, que está densamente poblada, habrá más muertes en masa. Asimismo, sería un golpe mortal para la respuesta humanitaria, que ya está menguando.

No hay ningún sitio seguro en Gaza.

El personal humanitario también ha sido desplazado y sobrevive en medio de bombardeos, muerte, restricciones a la circulación y la alteración del orden público. Aun así, continúa esforzándose por asistir a quienes lo necesitan. Su campo de acción, sin embargo, es limitado con tantos obstáculos, que incluyen inseguridad y restricciones a la circulación.

No habrá esfuerzos humanitarios que alcancen para compensar a las familias gazatíes por las pérdidas y carencias que atraviesan. Este es un esfuerzo de nuestra parte para tratar de salvar la operación humanitaria; de lograrlo, por lo menos podremos brindar lo mínimo indispensable (es decir, medicamentos, agua potable, alimentos y abrigo, sobre todo considerando que las temperaturas descienden drásticamente).

Al respecto, es necesario:

  1. un alto el fuego inmediato;
  2. proteger a la población civil y la infraestructura de la que depende;
  3. liberar a los rehenes sin demora;
  4. contar con puntos de acceso confiables que permitan al personal humanitario brindar asistencia desde todos los sitios posibles, incluido el norte de Gaza;
  5. garantizar la seguridad y acceso irrestricto para brindar asistencia a gran escala en toda Gaza, es decir, sin ningún tipo de rechazo, negación o restricción;
  6. contar con un sistema de avisos que permita que tanto el personal humanitario como los suministros circulen en Gaza para brindar asistencia sin correr peligro;
  7. garantizar que los caminos sean transitables y que la artillería explosiva sea retirada de los vecindarios;
  8. contar con una red de comunicaciones estable para que el personal humanitario pueda transitar de manera segura;
  9. proporcionar a UNRWA[1], la médula de las operaciones humanitarias en Gaza, los recursos que necesita para brindar asistencia vital; y
  10. interrumpir las campañas que buscan desacreditar a la ONU y a otras organizaciones no gubernamentales, que hacen lo posible por salvar vidas.

A pesar de los riesgos, el compromiso de las agencias humanitarias no ha menguado; sin embargo, la solución no recae en ellas únicamente.

Instamos a Israel a cumplir con las obligaciones legales que tiene a su cargo conforme al derecho internacional humanitario y de derechos humanos; a brindar alimentos y suministros médicos; y a facilitar las operaciones de ayuda. Asimismo, exhortamos a los líderes del mundo a evitar que se suscite una catástrofe aún más grave.

Firman:

Martin Griffiths, Coordinador de Asistencia de Emergencia y Subsecretario General de Asuntos Humanitarios (OCHA)

Sofia Sprechmann Sineiro, Secretaria General, CARE International

Qu Dongyu, Director General, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)

Jane Backhurst, Presidenta del Consejo Internacional de Agencias Voluntarias (Christian Aid)

Jamie Munn, Director Ejecutivo, Consejo Internacional de Agencias Voluntarias (ICVA)

Tom Hart, Presidente y Director Ejecutivo, InterAction

Amy E. Pope, Directora General, Organización Internacional para las Migraciones (OIM)

Tjada D’Oyen McKenna, Directora General, Mercy Corps

Volker Türk, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH)

Janti Soeripto, Presidenta y Directora General, Save the Children

Paula Gaviria Betancur, Relatora especial sobre los derechos humanos de los desplazados internos

Achim Steiner, Administrador, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

Natalia Kanem, Directora Ejecutiva, Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA)

Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR)

Michal Mlynár, Director Ejecutivo interino, Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos (UN-Habitat)

Catherine Russell, Directora Ejecutiva, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF)

Sima Bahous, Directora Ejecutiva y Subsecretaria, ONU Mujeres

Cindy McCain, Directora Ejecutiva, Programa Mundial de Alimentos

Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General, Organización Mundial de la Salud (OMS)

 

[1] El Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNRWA) apoya fehacientemente esta declaración.