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Diseñando futuros en Honduras

Historias

Diseñando futuros en Honduras

Patrick y Daysi crecieron en la comunidad Rivera Hernández, en San Pedro Sula, un entorno marcado por la violencia. Hoy, gracias a la oportunidad de formación y empleo que brinda GraphX Academy con el apoyo de ACNUR, están transformando su presente y diseñando un futuro con esperanza.
10 Octubre 2025
Dos hombres y una mujer posan juntos para una foto en una oficina abierta con escritorios, computadoras y personal trabajando.

Juan Carlos, el director de GraphX Academy, junto a Daysi y Patrick, quienes se desempeñan como diseñadores gráficos en la empresa.

Patrick (24) y Daysi (19) crecieron en la Rivera Hernández, una de las zonas con mayores índices de violencia de San Pedro Sula. Desde pequeños, aprendieron a moverse con cautela entre la violencia y la estigmatización que pesa sobre su comunidad. “Desde niño, supe que tenía que encontrar una forma de protegerme”, cuenta Patrick, quien hizo del arte un escudo contra el acercamiento de grupos criminales.

Daysi siempre soñó con transformar su entorno y destacó como líder en actividades de voluntariado. Sin embargo, cuando su familia comenzó a ser extorsionada, se vieron obligados a huir. Como muchos jóvenes desplazados forzosamente, enfrentó la incertidumbre de empezar de nuevo en un lugar donde las oportunidades escasean. “Perder mi hogar fue duro, pero lo peor fue sentir que, donde fuera, me veían solo como alguien de una colonia peligrosa”, relata.

Una joven posa para la cámara sentada a su escritorio, donde se encuentran dos pantallas de computadora y un teclado.

En los diseños gráficos que realiza para los clientes de la empresa, Daysi pone en práctica los conceptos de arte que aprendió como voluntaria en el programa de Arte Comunitario.

San Pedro Sula, en el departamento de Cortés, es la segunda ciudad más grande de Honduras y uno de los principales focos de violencia y desplazamiento forzado en el país centroamericano. Más del 60% de los desplazamientos forzados internos ocurren en este departamento. Su potencial económico atrae a muchas personas en busca de oportunidades, a pesar de los posibles riesgos y limitaciones de acceso a servicios que podrían encontrar.

La violencia es solo una de las muchas barreras que enfrentan los jóvenes como Patrick y Daysi, quienes además deben lidiar con la falta de acceso a educación, empleo y servicios básicos, así como con la estigmatización que limita sus oportunidades por vivir en barrios como la Rivera Hernández.

Un modelo empresarial que transforma vidas

“Sabemos que los jóvenes de comunidades vulnerables enfrentan grandes desafíos, y como empresa, sentimos la responsabilidad de ofrecerles oportunidades que realmente los integren al mercado laboral”, explica Juan Carlos, director de GraphX Academy. En colaboración con ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, cientos de jóvenes de comunidades afectadas por la violencia se han integrado en su programa de formación en diseño gráfico para que accedan a una carrera con oportunidades laborales competitivas en el mercado.

Una joven ayuda a un grupo de niños y niñas a pintar y dibujar en una actividad al aire libre.

Daysi compartiendo su conocimiento como voluntaria en arte con la comunidad, enseñando a otros a expresarse a través de las formas y colores.

“Lo que más me impacta es ver cómo los jóvenes que inician el programa llegan con miedo e inseguridad, muchas veces marcados por experiencias de violencia, desplazamiento o estigmatización. Al principio, dudan de sus propias capacidades porque nunca antes han tenido acceso a una oportunidad como esta. Pero al final del proceso, esa inseguridad se transforma en confianza. Muchos no sabían que la tenían, hasta que alguien les dio la oportunidad de demostrar su talento.” Resalta Juan Carlos.

El proceso de formación en GraphX está diseñado para acompañar a los jóvenes en cada paso, desde la capacitación hasta la integración laboral. Los jóvenes se forman de manera gratuita en la academia, donde reciben entrenamiento técnico en diseño gráfico. Al finalizar el programa, aquellos que superan las pruebas tienen la oportunidad de emplearse en la planta de diseño de la empresa. Este modelo les proporciona habilidades prácticas, para acceder a un empleo estable en un entorno seguro.

Una oficina abierta con varios escritorios ordenados en filas donde muchas trabajan frente a pantallas de computadoras.

En la planta de diseño de GraphX Source, Daysi y Patrick se desempeñan como diseñadores gráficos, brindando soluciones creativas a clientes de distintas áreas.

En contextos como el de San Pedro Sula, este modelo les da la posibilidad de trabajar en un espacio donde se valora la creatividad y el talento por encima del lugar de origen o el estigma social. En un ambiente donde el miedo y la incertidumbre son parte del día a día, este proceso de formación y empleo les proporciona una base de estabilidad y confianza, alejándolos de las opciones que podrían conducirlos a la violencia o el reclutamiento forzado.

“Sigo soñando con un futuro mejor, pero ya no solo lo imagino. Lo estoy diseñando”.


Daisy

Al invertir en el talento de estos jóvenes, GraphX no solo les ayuda a construir una carrera, sino que también contribuye al fortalecimiento de sus comunidades, ofreciendo una alternativa real y sostenible frente a los desafíos sociales y económicos que enfrentan.

El poder de una oportunidad

“Cuando me invitaron al proceso de formación, no podía creer que no me solicitaban experiencia, un portafolio o les importaba dónde vivía”, dice Patrick, con una sonrisa que refleja su incredulidad. Cuando le ofrecieron trabajar en la planta de diseño, no pudo evitar romper en llanto al llegar a su casa. Lo único que hizo fue abrazar a su mamá y decirle, entre lágrimas: “¡Lo logré, entré!”

Un joven posa para la cámara sentado a su escritorio, frente a dos pantallas de computadora.

De trabajar con pinceles a diseñar digitalmente, Patrick ha llevado su arte a la planta de diseño de GraphX.

Para Daysi, la oportunidad de trabajar en GraphX fue un salvavidas. Cuando tuvo que huir para no ser extorsionada, la empresa no le cerró las puertas. En lugar de perder su empleo, recibió apoyo para reconstruir su vida sin tener que empezar de cero. “Aquí tengo más que un salario, es una red de apoyo”, menciona Daysi, quien, después de un año trabajando en la empresa como diseñadora, ya ha sido ascendida.

“Creo que no estaría en San Pedro Sula si no tuviera este trabajo. Para mi familia, hubiera sido muy complicado seguir adelante, ya que yo fui la única que conservó su empleo. Este trabajo ha sido fundamental para la protección y estabilidad de mi familia”, agrega Daysi, con una sonrisa de satisfacción.

Un joven fotografiado junto a un mural de gran tamaño que representa una mariposa.

El arte siempre estuvo presente en la vida de Patrick; su pasión por la pintura lo llevó a ser voluntario y compartir su conocimiento para enriquecer a su comunidad.

El compromiso de GraphX no termina con sus colaboradores. Hasta ahora, han formado directamente a más de 400 jóvenes en alianza con ACNUR y sus socios. Pero su impacto va más allá. En colaboración con el Instituto Nacional de Formación Profesional (INFOP), han trabajado en la actualización del currículo nacional de diseño gráfico, asegurando que los egresados a nivel nacional tengan las habilidades que realmente demanda el mercado laboral.

“Siempre pensé que el arte me salvaría, pero no sabía cómo. Ahora sé que no solo me salvó a mí, sino que también me dio la oportunidad de cambiar la vida de mi familia”.


Patrick

La falta de programas como el de GraphX Academy no solo impactaría a los jóvenes directamente, sino que también afectaría la resiliencia de sus comunidades, perpetuando ciclos de exclusión, pobreza y desigualdad social. El acceso a programas de formación técnica especializada ha evidenciado que en las comunidades hay jóvenes con competencias y mucha creatividad, con ganas de superación y sueños. Estos espacios les han devuelto la esperanza de que existe algo más allá de sus realidades rodeadas de violencia y exclusión.

Un compromiso global

El compromiso de GraphX es un ejemplo del impacto positivo que el sector privado puede lograr para prevenir la violencia y estabilizar comunidades. Es la única empresa privada en el país que ha adquirido un compromiso en el marco del Foro Mundial para los Refugiados (GRF por sus siglas en inglés), cumpliéndolo con acciones concretas y alentando a otras empresas a colaborar en la causa.

En este espacio, GraphX se posiciona como un referente en la integración socioeconómica de jóvenes en situación de vulnerabilidad. Su modelo de formación y empleo inclusivo transforma vidas y establece un precedente sobre cómo el sector privado puede convertirse en un aliado clave en la respuesta humanitaria y en la construcción de un futuro más sostenible y equitativo.

Para Patrick y Daysi, el futuro ya no es una incertidumbre llena de temores, sino un lienzo en blanco que pueden llenar con sus propios trazos. “Siempre pensé que el arte me salvaría, pero no sabía cómo. Ahora sé que no solo me salvó a mí, sino que también me dio la oportunidad de cambiar la vida de mi familia”, dice Patrick. Daysi, por su parte, se ha convertido en un ejemplo de resiliencia. “Sigo soñando con un futuro mejor, pero ya no solo lo imagino. Lo estoy diseñando”.