El Alto Comisionado elogia el valor de las personas refugiadas y la solidaridad de Etiopía con motivo del Día Mundial del Refugiado
El Alto Comisionado elogia el valor de las personas refugiadas y la solidaridad de Etiopía con motivo del Día Mundial del Refugiado
El artista refugiado sudanés Mohammed Ibrahim (izquierda) dibuja al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Barham Salih (derecha), en el asentamiento de refugiados de Ura, en Etiopía.
Durante una visita al asentamiento de refugiados de Ura, en Etiopía, con motivo del Día Mundial del Refugiado, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Barham Salih, elogió el enfoque progresista del país en materia de protección e inclusión de las personas refugiadas, e instó a prestar un mayor apoyo internacional a los países de acogida que ofrecen soluciones a largo plazo que permiten que las personas refugiadas reconstruyan sus vidas.
Etiopía es uno de los países africanos que más personas refugiadas acoge, con más de 1,1 millones de refugiados y solicitantes de asilo, incluidos más de 45.000 refugiados que han huido del conflicto en el vecino Sudán desde abril de 2023. El asentamiento de Ura, situado en la región de Benishangul Gumuz, al noroeste de Etiopía, acoge a más de 14.500 refugiados sudaneses, que conviven con la comunidad local y tienen acceso a los mismos servicios.
“Ura es más que un simple asentamiento de refugiados”, afirmó Salih en un acto con motivo del Día Mundial del Refugiado que reunió al presidente de la región de Benishangul Gumuz, a personas refugiadas, a residentes locales, a funcionarios del Gobierno, a socios de las Naciones Unidas y a organizaciones regionales. “Es un ejemplo elocuente de lo que se puede lograr cuando la protección se combina con la inclusión, cuando la acción humanitaria se vincula a soluciones a largo plazo y cuando se brinda a las personas refugiadas y a las comunidades de acogida la oportunidad de construir juntos su futuro”.
“En este Día Mundial de los Refugiados, rendimos homenaje a las personas refugiadas y a las comunidades de acogida: a su valentía, su resiliencia y su determinación para reconstruir sus vidas a pesar de las enormes adversidades”, añadió Salih. “Sin embargo, la resiliencia por sí sola no basta. No se debe esperar que los refugiados sobrevivan solo gracias a su resiliencia para siempre, ni que pasen décadas esperando en un limbo, dependiendo de la ayuda humanitaria, con pocas perspectivas de un futuro mejor”.
“Debemos invertir en soluciones. Debemos apoyar a los países y comunidades de acogida. Debemos ampliar el acceso a la educación, a los medios de vida y a la documentación. Y debemos garantizar que los propios refugiados sean socios activos en la configuración de las políticas y los programas que influyen en sus vidas”, afirmó.
En el asentamiento de Ura, Salih visitó una escuela primaria donde niños sudaneses y etíopes aprenden juntos. También se reunió con emprendedores refugiados sudaneses que han puesto en marcha negocios para mantener a sus familias, además de contribuir a la economía local.
Entre ellos se encontraba Mohyadin Ahmed Mohammed Ali, de 37 años, quien huyó con su familia del conflicto en el estado sudanés de Al Jazeera y se instaló en Ura seis meses después de llegar a Etiopía. Ali, que en Sudán era comerciante, fue reconstruyendo poco a poco su negocio en Etiopía, primero recogiendo y vendiendo bolsas de plástico hasta que ahorró lo suficiente para abrir una pequeña tienda en Ura, donde compra y vende alimentos y otros productos de primera necesidad.
“Cuando llegué a Etiopía, volví a lo que hacía antes. El negocio va mejorando y no noto mucha diferencia con respecto a mi situación en Sudán [en lo que al trabajo se refiere]”, explicó Ali. “No nos sentimos como extranjeros. El país nos ha mostrado respeto y consideración; no hace falta irse a ningún otro sitio. Nadie nos acosa y podemos comprar [y vender] como cualquier otra persona”.
Niñas de una escuela primaria del asentamiento de refugiados de Ura, donde estudian juntos niñas y niños sudaneses y etíopes.
Ali añadió que las autoridades locales le han planteado la posibilidad de solicitar una licencia comercial, lo que le facilitaría viajar a otras partes del país para comprar mercancías y venderlas en su tienda. También destacó las ventajas de llevar un negocio como miembro de la comunidad de Ura.
“Como comerciante, si no te relacionas e interactúas con los residentes locales, con otros comerciantes y con la comunidad en general, no puedes dedicarte al comercio”, afirmó. “Quiero trabajar por mis hijos, para que puedan crecer y recibir una educación”.
Dos días antes, en Adís Abeba, el Alto Comisionado se reunió con ministros y funcionarios gubernamentales para presentar la Hoja de Ruta de Makatet del Gobierno de Etiopía, un marco programático para pasar de la simple ayuda humanitaria al desarrollo a largo plazo, transformando los campamentos tradicionales en asentamientos urbanos autosuficientes, integrados en los sistemas nacionales de servicios.
“Con la puesta en marcha de la Hoja de Ruta de Makatet, el Gobierno de Etiopía ha pasado de una gestión humanitaria a corto plazo a un modelo de desarrollo inclusivo que considera a los refugiados como participantes activos en nuestro crecimiento nacional”, declaró el ministro de Finanzas de Etiopía, Ahmed Shide, durante el acto de presentación.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Barham Salih (en el centro), el director general del Servicio de Refugiados y Repatriados de Etiopía, Teyiba Hassen (a la derecha), y el presidente de la Cámara de Representantes del Pueblo, Ato Tagesse Chaffo (a la izquierda), en el acto de presentación de la “Hoja de ruta de Makatet”, el 18 de junio, en Adís Abeba.
De vuelta en el asentamiento de Ura, Salih señaló que enfoques inclusivos de este tipo son especialmente necesarios en un momento en el que los recursos humanitarios se ven sometidos a una gran presión y los debates públicos sobre las personas refugiadas se polarizan cada vez más.
“Aquí, en Ura, están demostrando que es posible seguir otro camino. Los refugiados y las comunidades de acogida demuestran cada día que la inclusión no solo es posible, sino que funciona”, afirmó.
El Alto Comisionado también destacó el 75 aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 – el próximo mes – que consagra la “promesa sencilla pero profunda” de que cualquier persona que huya de los conflictos o la persecución tiene derecho a buscar seguridad en otro país.
“En un momento en el que ese derecho se ve cada vez más amenazado, debemos defenderlo con firmeza y en conjunto”, concluyó. “El mundo necesita más ejemplos como el de Etiopía: ejemplos que demuestran que la protección de los refugiados y el desarrollo nacional pueden avanzar de la mano”.