Una nueva vida para Clara y su familia en Valladolid, España
Una nueva vida para Clara y su familia en Valladolid, España
Clara López Rodríguez pasea por un parque a orillas del río Pisuerga, en Valladolid, la ciudad en la que reside desde 2024.
Clara pasea por las calles de Valladolid cogida de la mano de su nieta. Le habla de los olores y sabores de su Nicaragua natal, de las montañas verdes y de los recuerdos que aún guarda en el corazón. Caminan juntas por el parque, sonríen, son felices, viven en paz.
Porque para Clara, lo más importante es poder estar con sus nietas: verlas crecer, acompañarlas en cada paso, y enseñarles con el ejemplo que, aunque la vida imponga retos difíciles, siempre hay nuevas oportunidades.
Clara nació en Nicaragua y desde muy joven se dedicó al trabajo y al compromiso social. Socióloga de profesión, siempre creyó en la importancia de defender los derechos de su comunidad. Sin embargo, en 2018 la situación en su país se volvió insostenible. Su activismo, y el de sus hijos, convirtió a la familia en blanco de amenazas. No tuvieron más opción que dejarlo todo atrás.
Con temor e incertidumbre, pero también con determinación, Clara cruzó la frontera junto a su hijo y su hija hacia Costa Rica, buscando la seguridad y un futuro en paz.
Fue en este país donde conocieron el programa de reasentamiento impulsado por ACNUR a nivel global: una vía segura y legal para que personas refugiadas que, tras huir de sus hogares, no lograron encontrar protección duradera en el primer país de acogida, sean acogidas en otro país. España es uno de los países que mantiene desde 2009 un programa nacional de reasentamiento bajo el que anualmente se recibe a familias como la de Clara.
El proceso fue riguroso, con entrevistas exhaustivas, un análisis detallado de su situación y un proceso informativo a la familia sobre lo que les esperaba en España. Finalmente, Clara y los suyos fueron seleccionados y aceptaron la oportunidad para comenzar una nueva vida en España, dentro de una modalidad innovadora de reasentamiento, ya que el programa incluye una oferta laboral. No solo llegaban a un entorno seguro, sino que Clara también tendría acceso a una oportunidad de empleo.
El Gobierno español acompañó cada paso del camino y se aseguró de que tanto la familia como la empresa que la recibiría estuvieran preparadas para encontrarse y entenderse, facilitando así una integración real y sostenible.
En 2024, Clara llegó a Valladolid con su hijo, su hija y nietas. En España contaron con el apoyo de la ONG Accem, que les proporcionó una primera acogida y facilitó el proceso de integración, dándoles apoyo en aspectos como la búsqueda de vivienda, los trámites administrativos o la sanidad y la educación de las niñas. La organización acompañó a Clara desde la llegada, mediando con la empresa para que su incorporación laboral fuese un paso seguro hacia la autonomía plena.
Clara visita a su hija y nietas en su casa, en Valladolid.
Ese mismo año, Clara comenzó a trabajar como administrativa en la empresa Cobra, en un sector con futuro y alta demanda de perfiles cualificados: las energías renovables. “Me sentí muy tranquila al saber que tendría estabilidad laboral”, recuerda. No era solo un empleo, sino la base de una nueva vida para toda la familia.
Hoy, lo que más llena a Clara es pasear con sus nietas por Valladolid, compartir con ellas historias de Nicaragua, hablarles de sus antepasados y transmitirles que el esfuerzo y la educación son la mejor herencia que puede dejarles.
Su sueño es sencillo y profundo: seguir aprendiendo, continuar trabajando y que sus nietas crezcan sabiendo la importancia de formarse y luchar por sus metas.
“Estoy agradecida por la oportunidad de vivir con estabilidad y con mi familia cerca”, dice Clara con una sonrisa serena.
La historia de Clara es un ejemplo vivo de cómo el reasentamiento transforma vidas. Gracias a este programa, 1179 personas han llegado a España entre 2024 y lo que va de 2025.
Son 1179 historias, como la de Clara, llenas de coraje y esperanza y que demuestran que, con voluntad institucional, acompañamiento adecuado y oportunidades laborales, la integración no solo es posible: es un éxito compartido.