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ACNUR ayuda a las familias desplazadas afectadas por las inundaciones en el Sahel

Comunicados de prensa

ACNUR ayuda a las familias desplazadas afectadas por las inundaciones en el Sahel

24 Septiembre 2020 Disponible también en:
Dos personas llevan sus efectos personales por una calle inundada por el río Níger en el barrio de Kirkissoye, en Niamey, Níger, el 27 de agosto de 2020.

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, está redoblando sus esfuerzos para ayudar a las familias desplazadas en el Sahel, África, entre las más de 700.000 personas afectadas por las devastadoras inundaciones en la región.

Decenas de personas han muerto, entre ellas una madre embarazada y su hija adolescente, ambas desplazadas. Pero hay miles de personas más que necesitan urgentemente cobijo, agua potable y atención sanitaria en extensas zonas de Burkina Faso, Chad, Malí y Níger. 

Se considera que las fuertes lluvias que comenzaron en agosto son las peores desde hace más de una década. Han dejado como resultado viviendas destruidas, centros de salud dañados y tierras de cultivo sumergidas por las inundaciones en todo el Sahel, donde la violencia intensa e indiscriminada ya había obligado a huir a más de 3,5 millones de personas, tanto dentro de sus países como atravesando las fronteras. 

“Los refugiados, los desplazados internos y las comunidades que les acogen ya estaban al límite y necesitaban nuestra ayuda urgente”, declaró Millicent Mutuli, directora de la Oficina Regional de ACNUR para África Occidental y Central. “Las inundaciones han empeorado de manera alarmante estas dificultades, al tiempo que entorpecen nuestros esfuerzos para responder a una de las crisis humanitarias más graves y de más rápido crecimiento del mundo”. 

En toda la región, las infraestructuras, incluidas las instalaciones médicas, se han visto gravemente dañadas, lo que ha afectado las respuestas nacionales de prevención y lucha contra la COVID-19 y otras enfermedades como la malaria y el sarampión. Con las fuentes de agua contaminadas y las letrinas inundadas, aumentan los temores sobre una posible propagación del cólera. 

Las inundaciones han destruido los cultivos, aumentando la escasez de alimentos y la vulnerabilidad de los agricultores y sus familias, cuyo sustento depende de las cosechas. 

En la región, Níger ha sido el país más afectado. Según las autoridades nigerianas, habría 71 muertos, 90 heridos y más de 350.000 personas afectadas por las inundaciones en todo el país, especialmente en la región de Maradi. ACNUR ha estado movilizando asistencia para las personas desplazadas internas (IDPs por sus siglas en inglés) en las zonas donde se ven obligadas a caminar con el agua hasta la cintura o a remar en canoas. 

Las inundaciones han afectado a seis campamentos que acogen a personas desplazadas, dejando a más de 9.000 refugiados y desplazados internos en necesidad urgente de cobijo. ACNUR ya ha distribuido 1.900 kits de refugio, así como material humanitario de emergencia como ropa, mantas y artículos de higiene personal. Con estas distribuciones, los almacenes de emergencia en algunas áreas han quedado mermados. 

En Burkina Faso, las inundaciones han afectado a las 13 regiones del país, causando la muerte de 41 personas, hiriendo a 112 y dejando a 12.378 familias sin techo. En Kaya, una madre embarazada y su hija adolescente, que habían huido de la violencia, murieron cuando la casa de su vecino se derrumbó sobre su tienda de campaña. Las lluvias torrenciales han causado graves daños en un país donde uno de cada cinco habitantes ya se encontraba desplazado por la violencia. Burkina Faso actualmente acoge a más de un millón de desplazados internos, es decir, la mitad de la población desplazada interna en toda la región del Sahel. 

Los equipos de ACNUR están trabajando a contrarreloj para reforzar los refugios existentes, construir otros nuevos en áreas más seguras y reubicar a las familias desplazadas afectadas. ACNUR ha venido alertando desde hace mucho tiempo a las autoridades de Burkina Faso sobre la necesidad de reubicar a los desplazados internos fuera de las zonas propensas a inundaciones. 

En Chad, donde más de 236.000 personas se han visto afectadas por las inundaciones, ACNUR y otros socios están proporcionando de manera urgente cobijo, alimentos, artículos de primera necesidad y atención médica. En la provincia de Gore, en el sur del país, 1.735 refugiados se vieron afectados, y al menos 283 familias vieron cómo sus tierras de cultivo se inundaban y sus cultivos quedaban completamente destruidos. Las lluvias torrenciales han dejado las carreteras intransitables, dificultando el acceso de la ayuda humanitaria a los refugiados afectados e impidiendo que los equipos de ACNUR pudieran acceder a las oficinas de Haraze y Shari. 

En el este de Chad, la mayoría de las casas y refugios en seis campamentos que albergan a miles de refugiados cerca de Iriba resultaron destruidos o gravemente dañados, obligando a los refugiados a dormir en escuelas o al raso. ACNUR ha distribuido artículos de primera necesidad para ayudar a las personas afectadas a satisfacer sus necesidades más inmediatas. 

En Malí, miles de desplazados internos y comunidades locales se han visto afectadas por las inundaciones. Centenares de hogares han quedado destruidos en las regiones más afectadas de Gao, Mopti, Ségou y Sikasso. 

Debido a las consecuencias económicas de la COVID-19, un gran número de habitantes de la región ya estaban haciendo frente a dificultades. Las consecuencias socioeconómicas a más largo plazo se están viendo agravadas por el impacto de las inundaciones y afectarán de manera desproporcionada a las poblaciones desplazadas y las comunidades que las acogen. 

ACNUR insta a los gobiernos de la región a incluir a las personas refugiadas, desplazadas internas y a sus comunidades de acogida en la respuesta a las inundaciones y sus consecuencias. 

El aumento de las temperaturas mundiales está cambiando los patrones de precipitaciones en el Sahel, aumentando la frecuencia e intensidad de inundaciones, sequías y tormentas de arena. 

Estos hechos están multiplicando los riesgos para las comunidades de acogida y desplazadas que ya están lidiando con la pobreza extrema, la inseguridad alimentaria, los conflictos armados y los riesgos climáticos, agravados enormemente este año por la pandemia de COVID-19. 

 

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