ACNUR pide más apoyo para las personas nicaragüenses forzadas a huir

Estudiantes nicaragüenses y costarricenses en un abrazo grupal durante el recreo en una escuela en Upala, Costa Rica.  © ACNUR/Flavia Sanchez

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, exhorta a la comunidad internacional a prestar atención a las circunstancias en las que se encuentran las personas nicaragüenses refugiadas y solicitantes de asilo conforme la pandemia exacerba sus necesidades y situación de vulnerabilidad.

Más de 108.000 personas de Nicaragua se han visto obligadas a abandonar su país desde 2018; tres cuartos de ellas han buscado protección en Costa Rica. ACNUR aplaude las acciones que ha emprendido el gobierno de ese país para brindarles protección y asistencia. Sin embargo, desde que inició la pandemia de COVID-19 en 2020, para las personas refugiadas es cada vez más difícil hacer frente a la situación.

Las evaluaciones en el país mostraron que, a raíz de las restricciones derivadas de la pandemia, muchas personas nicaragüenses refugiadas y solicitantes de asilo enfrentan desafíos de seguridad alimentaria, ya que comen una vez al día o no comen del todo. Los índices de desempleo también han aumentado, lo cual ha obligado a que muchas de estas personas soliciten préstamos o trabajen en la informalidad a cambio de alimentos.

“Conforme incrementan las necesidades de las personas de Nicaragua, la atención del mundo parece disiparse”, señaló Milton Moreno, el representante de ACNUR en Costa Rica. “Ante la falta de una respuesta oportuna y adecuada, corremos el riesgo de que la gente sufra sin necesidad y de que se suscite otra situación completamente prevenible”.

ACNUR ha fortalecido sus programas para las personas nicaragüenses refugiadas y solicitantes de asilo; por ejemplo, amplió la asistencia financiera para quienes se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad. Con el apoyo de ACNUR, los servicios sanitarios de Costa Rica también han ampliado la cobertura de los seguros para incluir a 10.000 personas refugiadas y solicitantes de asilo que necesitan atención médica urgente.

Sin embargo, empiezan a escasear los fondos. De los 32 millones de dólares (USD) que requieren las operaciones de ACNUR en Costa Rica, apenas se ha recibido el once por ciento; con este porcentaje se deben cubrir las necesidades más básicas de los grupos refugiados y apoyar a las autoridades a acelerar el trámite de solicitudes de asilo.

“Costa Rica y ACNUR no pueden superar estos retos sin ayuda. Solicitamos que la comunidad internacional nos apoye para que podamos ayudar a las poblaciones refugiadas”, agregó Moreno.

Han pasado tres años desde que se desató una compleja crisis sociopolítica a raíz de protestas masivas en Nicaragua; en ese periodo, 85.000 personas han buscado protección en Costa Rica. En el pico de la pandemia (de abril a noviembre de 2020), el registro de solicitudes de asilo casi se detuvo por completo; de hecho, cayó un promedio de 22% por mes. Además, las citas para presentar solicitudes de asilo se reagendaron para 2021, lo cual ocasionó graves retrasos.

Desde diciembre de 2020, cuando la Unidad de Refugiados de Migración reanudó sus operaciones, se ha recibido un promedio de 1.237 solicitudes al mes. ACNUR brinda apoyo a las autoridades para garantizar que se cuente con equipo y medidas biosanitarias durante el registro; para disminuir los tiempos que toma el trámite; y para garantizar la calidad de las decisiones que se tomen en torno a las solicitudes de asilo.

 

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