Cerrar sites icon close
Search form

Buscar el sitio de un país

Perfil de país

Sitio de país

ACNUR traslada a cientos de congoleños cada día a un nuevo campo

Historias

ACNUR traslada a cientos de congoleños cada día a un nuevo campo

En apenas unas semanas ACNUR ha trasladado a casi 10.000 refugiados congoleños al campo de Kigeme, situado en una zona montañosa del sur de Ruanda.
18 Julio 2012 Disponible también en:
El campo de Kigeme se extiende hasta donde alcanza la vista.

KIGEME, Rwanda, 18 de julio (ACNUR) – En solo unas semanas, ACNUR ha levantado un nuevo campo de refugiados en un terreno accidentado en el sur de Rwanda, al que ha transferido a casi 10.000 refugiados congoleños desde un atestado centro de tránsito próximo a la frontera con la República Democrática del Congo.

Otros 8.700 están a la espera de ser trasladados al campo de Kigeme desde el centro de tránsito de Nkamira, que se encuentra a unos 20 kilómetros de la frontera con la provincia de Kivu del Norte, en la República Democrática del Congo.

Son parte de los casi 20.000 congoleños que se inscribieron en Nkamira tras huir cruzando la frontera desde finales de abril, escapando de la violencia en Kivu del Norte, que incluye luchas entre fuerzas gubernamentales y tropas rebeldes. Sigue llegando un flujo constante de personas.

Después de que el Gobierno de Rwanda decidiera a finales de mayo crear un nuevo campo, en un intento por descongestionar el centro de tránsito de Nkamira, las autoridades del distrito de Nyamagabe movilizaron rápidamente a la comunidad local para iniciar los trabajos.

Los expertos planificadores de sitios de ACNUR se aseguraron de que la distribución del campamento aprovechara al máximo el escarpado terreno, lo que se tradujo en la creación de terrazas. Fue un trabajo duro pero los equipos de cientos de hombres y mujeres dotados de azadas y palas consiguieron finalizar las obras preliminares en cuestión de días.

Fue suficiente para erigir tiendas para 1.300 familias (unas 6.500 personas). También se montaron catorce tiendas de gran tamaño para dar cobijo a otras familias, junto con 631 alojamientos provisionales de madera y barro. El primer convoy de refugiados llegó el 10 de junio.

Mientras ACNUR y el gobierno se encargan de la coordinación general de la asistencia de emergencia en Kigeme, otras organizaciones asociadas y organismos de las Naciones Unidas, como UNICEF, la Organización Mundial de la Salud y el Programa Mundial de Alimentos, proporcionan asistencia en áreas clave como higiene, agua y saneamiento, salud y alimentación.

Las instalaciones incluyen letrinas para hombres y mujeres y un pequeño puesto de salud instalado por la ONG asociada African Humanitarian Action. Sin embargo, aquellos refugiados que presenten problemas complejos de salud pueden ser derivados al hospital local, que se encuentra a pocos kilómetros de distancia. También se han tomado las medidas necesarias para que los niños en edad de recibir educación primaria puedan empezar pronto a asistir a una escuela cercana.

El trayecto en autobús desde el Centro de Tránsito de Nkamira hasta Kigeme dura cinco horas, pero las caras de los recién llegados se iluminan enseguida. Nyirasafari, de 48 años, bajó del autobús acompañado de su hijo Benjamin, de 11 años. "Aquí veo casas pequeñas y caras felices" dijo. Después añadió: "Solo llevo unos minutos aquí, pero ya puedo decir que es mejor que Nkamira. Allí, muchos no teníamos donde dormir, nos quedábamos fuera".

El retorno a la zona oriental de la República Democrática del Congo parece poco probable durante un tiempo; una media de 500 personas son trasladadas cada día a Kigeme. Antes de que se produjera la afluencia actual, ya había 56.000 refugiados congoleños viviendo en otros tres campos en distintas zonas de Rwanda (Giheme, Kiziba y Nyabiheke), algunos desde hace casi dos décadas.

En caso de que su estancia en el campo de Kigeme sea prolongada, ACNUR espera conseguir que todos los niños vayan a la escuela secundaria y animar a los adultos a ser autosuficientes a través de programas de medios de vida que, además, puedan serles de ayuda cuando vuelvan a casa.

Esta no es la primera vez que Kigeme ha acogido refugiados. Miles de burundeses residieron aquí hasta mayo de 2009, cuando pudieron ser repatriados sin temer por su seguridad. Tras su marcha, la naturaleza recuperó el emplazamiento: las laderas se llenaron de hierba salvaje y árboles y el ganado pastaba donde ahora viven refugiados. Ahora, con tiendas que aparecen como setas, la zona está cubierta hasta donde alcanza la vista.

Por Anouck Bronée en Kigeme, Rwanda

Gracias al voluntario de UNV Online Jaime Guitart Vilches por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.