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En el Día Mundial del Refugiado, se debe renovar la promesa de protección y dignidad para las nuevas generaciones

Discursos y declaraciones

En el Día Mundial del Refugiado, se debe renovar la promesa de protección y dignidad para las nuevas generaciones

Declaración de Barham Salih, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados
19 Junio 2026 Disponible también en:
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Barham Salih, se encuentra con un grupo de refugiados sudaneses en la localidad fronteriza de Adre, en Chad, en enero de 2026.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Barham Salih, se encuentra con un grupo de refugiados sudaneses en la localidad fronteriza de Adre, en Chad, en enero de 2026.

Mañana se conmemora el Día Mundial del Refugiado, un momento para reconocer el valor y la determinación de casi 42 millones de personas que se han visto obligadas a abandonar sus países debido a la guerra, la violencia y la persecución.

Cada día, las personas refugiadas contribuyen a las comunidades que les han acogido como trabajadores, estudiantes, vecinos, artistas, deportistas, emprendedores y líderes. Si se les da la oportunidad, reconstruyen sus vidas y ayudan a fortalecer las sociedades en las que viven.

Abandonar el hogar en busca de un lugar seguro es una de las decisiones más difíciles que una persona pueda tomar. Lo sé por experiencia propia. Pero, aunque se pueda —durante un tiempo— definir a una persona como refugiada, el hecho de convertirse en refugiado no debería definir toda una vida.

Las personas refugiadas debieron abandonar sus hogares, pero nunca deberían verse obligadas a abandonar su esperanza: la esperanza de un lugar seguro donde vivir, la oportunidad de estudiar, la posibilidad de un trabajo digno.

Sin embargo, la realidad inaceptable es que, en la actualidad, millones de personas refugiadas se encuentran atrapadas en la asistencia, dependiendo de una ayuda cada vez más escasa para su supervivencia diaria. La asistencia humanitaria sigue siendo indispensable, y ACNUR seguirá prestando apoyo vital en situaciones de emergencia. Aun así, salvar vidas no puede ser el objetivo final. Para demasiadas personas, lo que comienza como una emergencia se convierte en años —a veces décadas— de espera.

Esto debe cambiar. Las personas refugiadas necesitan algo más que protección frente al peligro; necesitan oportunidades para reconstruir sus vidas con dignidad. Ser refugiado debería ser una situación temporal, no una condición que dure toda la vida.

Por eso me he fijado un objetivo ambicioso: reducir a la mitad, en un plazo de diez años, el número de personas refugiadas que viven en situaciones de desplazamiento prolongado y dependen de la ayuda humanitaria.

Alcanzar este objetivo, en particular, en lo que respecta a los países de renta baja y media, que acogen a la mayoría de las personas refugiadas, mejoraría enormemente la vida de millones de personas. Eso significaría pasar de limitarnos a gestionar el desplazamiento a resolverlo.

Este Día Mundial del Refugiado también marca otro hito significativo, no solo para las personas refugiadas, sino para toda la humanidad. Hace setenta y cinco años, tras la Segunda Guerra Mundial, los países se reunieron y acordaron que cualquier persona obligada a huir de la guerra, los conflictos, o la persecución tenía derecho a buscar seguridad y protección. Esa promesa quedó consagrada en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951. 

Hoy, mi mensaje es claro: debemos seguir defendiendo esa promesa. Hasta que cada persona esté a salvo, ninguno de nosotros lo estará. 

No se trata de una mera declaración de solidaridad, sino de un llamado a la acción. Porque el derecho a buscar protección se creó para momentos como estos, y depende de todos nosotros defenderlo.

Para los casi 42 millones de refugiados que hay hoy en día en todo el mundo, ese derecho ha sido un salvavidas: la diferencia entre el miedo y la protección, entre la desesperación y la esperanza, entre la vida y la muerte. 

En este Día Mundial del Refugiado, renovemos nuestro compromiso con las personas refugiadas de todo el mundo y con la promesa de protección que se hizo hace 75 años para toda la humanidad.