Líderes comunitarios fortalecen sus capacidades para promover el bienestar y apoyo mutuo
Líderes comunitarios fortalecen sus capacidades para promover el bienestar y apoyo mutuo
Líderes y lideresas comunitarias, personas solicitantes de asilo y facilitadores judiciales fortalecieron habilidades comunitarias para contribuir a la convivencia en sus comunidades.
En octubre de 2026, 31 personas culminaron su formación en la Escuela de Formación de Habilidades Comunitarias, una iniciativa impulsada por ACNUR y la Fundación Salvadoreña de Desarrollo y Vivienda Mínima (FUNDASAL). Esta cohorte incluyó a líderes y lideresas comunitarias, personas solicitantes de asilo y facilitadores judiciales, quienes fortalecieron sus capacidades para contribuir al fortalecimiento de la convivencia y soluciones en sus comunidades.
A lo largo del proceso, las y los participantes adquirieron conocimientos en derechos humanos, resolución pacífica de conflictos, formulación de iniciativas locales y organización comunitaria, e identificación de personas con necesidades específicas. Adicionalmente, ampliaron el alcance de lo aprendido a través de réplicas realizadas en sus comunidades. Este proceso fortalece el liderazgo comunitario, promueve una convivencia pacífica y contribuye a la integración de las personas desplazadas en sus comunidades de acogida.
Liderando desde las comunidades
La participación de personas solicitantes de asilo y refugiadas reconoce sus saberes previos y su voluntad de aportar activamente a las comunidades que les acogen.
Salvadora, solicitante de asilo en El Salvador, encontró en esta escuela un espacio para conectar con la comunidad, compartir experiencias y liderar iniciativas de conservación ambiental:
“Aprendí mucho de las comunidades salvadoreñas y de mis compañeros. Me siento muy agradecida por la inclusión de nosotros como refugiados. Mi pasión es la naturaleza, y lo aprendido me ha permitido sumarme y apoyar a los comités locales de conservación ambiental”, comparte.
La participación de solicitantes de asilo y refugiados en estos espacios favorece el intercambio de conocimientos y experiencias entre personas de distintos contextos, al tiempo que promueve la empatía y la solidaridad con las personas desplazadas.
Vanessa, integrante de la Red Juvenil Sin Fronteras –espacio que agrupa a siete comités juveniles en comunidades históricamente afectadas por la violencia y el desplazamiento forzado–, destaca el valor de adquirir nuevas herramientas para la acción comunitaria: “Hemos adquirido conocimientos y herramientas que nos permiten comprender mejor nuestro entorno y asumir con mayor responsabilidad nuestro papel en el bienestar de nuestras comunidades”, expresa Vanessa.
Desde 2023, ACNUR acompaña a la Red Juvenil Sin Fronteras en el desarrollo de actividades e iniciativas comunitarias impulsadas por la propia juventud, reconociendo su capacidad transformadora y su rol clave en la construcción de entornos seguros.
Las personas en el centro de la acción comunitaria
A través de iniciativas como la Escuela de Formación de Habilidades Comunitarias, ACNUR y sus socios acompañan la construcción de soluciones que nacen de las propias comunidades. Al fortalecer las habilidades comunitarias y la participación, se abren oportunidades para que la población local y las personas refugiadas trabajen juntas, impulsando la integración y el bienestar común en las comunidades de acogida y aquellas afectadas por el desplazamiento forzado.
Para más información, favor de contactar:
- Franklyn Ruiz, Oficial Asistente de Reportes de ACNUR, [email protected]
- Juliana Paz, Asistente de Comunicaciones de ACNUR, [email protected]