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En el Día Mundial del Refugiado, personas refugiadas comparten sus emprendimientos, cultura y talento en El Salvador

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En el Día Mundial del Refugiado, personas refugiadas comparten sus emprendimientos, cultura y talento en El Salvador

23 Junio 2026
Dos mujeres posan para una foto sonriendo.

Josefina y su sobrina, ambas solicitantes de asilo en El Salvador, impulsan un emprendimiento de jabones artesanales. Durante la feria, compartieron sus productos y mostraron también sus habilidades como estilistas de cabello.

SAN SALVADOR – En el marco del Día Mundial del Refugiado, personas refugiadas emprendedoras ofrecieron sus productos y compartieron expresiones de su cultura durante una feria organizada por la Comisión para la Determinación de la Condición de Personas Refugiadas, CODER, y ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados.

La feria brindó un espacio para que las personas participantes dieran a conocer productos elaborados a partir de sus conocimientos, experiencias y tradiciones, y compartieran las historias detrás de sus emprendimientos y los proyectos que están construyendo en El Salvador.

La actividad contó con música en vivo a cargo de una persona refugiada, quien compartió su talento con los asistentes.

La feria mostró que, cuando las personas refugiadas acceden a protección y oportunidades para trabajar, emprender y desarrollar sus capacidades, pueden rehacer sus vidas y contribuir económica, social y culturalmente a las comunidades que les acogen.

El Día Mundial del Refugiado se conmemora cada 20 de junio para reconocer la fortaleza y la determinación de millones de personas que se han visto obligadas a dejar sus hogares debido a la persecución, los conflictos y la violencia. La fecha también invita a promover la solidaridad y respaldar soluciones que les permitan vivir con dignidad, seguridad y esperanza.

Como parte de la conmemoración, el Ministerio de Relaciones Exteriores realizó un evento con la participación de ACNUR, que reunió a autoridades del Estado, representantes del cuerpo diplomático, instituciones nacionales, organizaciones socias e invitados especiales. La Ministra de Relaciones Exteriores, Alexandra Hill Tinoco, lideró el evento en su calidad de presidenta de la CODER.

Durante el evento se presentaron testimonios de personas refugiadas que llegaron a El Salvador buscando protección. Sus historias mostraron los desafíos que enfrentaron, sus aspiraciones y la manera en que, al acceder a oportunidades, han podido desarrollar sus capacidades y contribuir a las comunidades que les han dado la mano.

“Detrás de cada cifra hay una historia, una familia, una persona que busca protección, seguridad y una oportunidad para rehacer su vida con dignidad”, expresó Elizabeth Arroyo, Oficial a Cargo de ACNUR en El Salvador.

ACNUR destacó que la solidaridad con las personas refugiadas también implica facilitar su acceso a derechos y oportunidades, acompañar sus procesos de integración y reconocerlas como participantes activas en el desarrollo de las comunidades de acogida.

Por su parte, la Ministra de Relaciones Exteriores reafirmó el compromiso de El Salvador con las personas que requieren protección internacional para que accedan a documentación y que así puedan continuar sus planes de vida y contribuir activamente al país. En 2025, El Salvador avanza en procesos de naturalización y nacionalización como una solución duradera para las personas refugiadas.

Este compromiso también se refleja en el ámbito regional. En 2026, El Salvador ejerce la Presidencia Pro Tempore del Marco Integral Regional de Protección y Soluciones, MIRPS. Desde este espacio, el país promueve la coordinación regional para fortalecer la protección, ampliar las oportunidades de inclusión y avanzar en soluciones compartidas frente al desplazamiento.

De acuerdo con el Informe de Tendencias Globales de ACNUR, al cierre de 2025, 117,3 millones de personas se encontraban desplazadas por la fuerza en el mundo debido a la persecución, los conflictos, la violencia, las violaciones de derechos humanos y otros acontecimientos que alteran gravemente el orden público.

Frente a esta realidad, ACNUR reafirmó su compromiso de continuar trabajando junto al Estado salvadoreño, las comunidades, la sociedad civil, los donantes y las organizaciones socias para que las personas refugiadas puedan encontrar protección, reconstruir sus vidas y contribuir plenamente al país que les acoge.