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ACNUR se une a la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza y destaca que enfrentar la inseguridad alimentaria es esencial para proteger a las personas refugiadas y desplazadas

Comunicados de prensa

ACNUR se une a la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza y destaca que enfrentar la inseguridad alimentaria es esencial para proteger a las personas refugiadas y desplazadas

10 Noviembre 2025
El Ministro de Desarrollo y Asistencia Social, Familia y Lucha contra el Hambre de Brasil, Wellington Dias, y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, muestran la carta de adhesión de ACNUR a la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza.

El Ministro de Desarrollo y Asistencia Social, Familia y Lucha contra el Hambre de Brasil, Wellington Dias, y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, muestran la carta de adhesión de ACNUR a la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza.

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ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, se adhirió oficialmente a la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza, uniéndose a gobiernos, agencias humanitarias y organizaciones de la sociedad civil en el compromiso de fortalecer acciones urgentes y estructurales para garantizar dignidad y una alimentación adecuada a poblaciones vulnerables en todo el mundo.

En un escenario global marcado por el avance del hambre, los conflictos y la intensificación de fenómenos climáticos extremos, ACNUR advierte que la pobreza y la inseguridad alimentaria no son solo consecuencias, sino también causas del desplazamiento y la inseguridad. Cuando las familias pierden sus cosechas debido a las sequías, las inundaciones o la degradación medioambiental; cuando no pueden acceder a alimentos o medios de vida por la violencia; o cuando los servicios básicos desaparecen, muchas personas se ven obligadas a abandonar sus hogares y buscar protección en otros lugares.

Hoy en día, alrededor de 120 millones de personas se encuentran desplazadas por la fuerza en todo el mundo. Entre ellas, una de cada tres personas refugiadas vive en una situación de inseguridad alimentaria aguda, según estimaciones recientes del ACNUR.

Al unirse a la Alianza, ACNUR refuerza su compromiso para apoyar políticas públicas e iniciativas que amplíen el acceso a la alimentación, fortalezcan las redes de protección locales y garanticen que las personas más vulnerables – incluidas las personas refugiadas, solicitantes de asilo, apátridas, así como las personas indígenas, las personas con discapacidad y la niñez refugiada – no se queden atrás.

“Combatir el hambre es también combatir las causas y consecuencias del desplazamiento forzoso. Nadie debería verse obligado a abandonar su hogar por no tener qué comer y ninguna persona que haya buscado protección debería pasar hambre en un nuevo país”, afirmó el representante de ACNUR en Brasil, Davide Torzilli. “Junto con nuestros socios, seguimos comprometidos con soluciones duraderas que integren la protección, la inclusión socioeconómica y la seguridad alimentaria”, concluyó.

“Es un gran orgullo recibir de ACNUR la carta de adhesión a la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza. Seguiremos trabajando juntos”, afirmó Wellington Dias, ministro de Desarrollo y Asistencia Social, Familia y Lucha contra el Hambre de Brasil, en el acto de entrega de la carta de adhesión por parte del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi.

La adhesión de ACNUR a la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza representa un paso fundamental para reforzar el trabajo conjunto entre gobiernos y organizaciones internacionales. La iniciativa amplía la visibilidad y el alcance de las acciones que implican transferencia en efectivo, acceso a alimentos, apoyo a la agricultura familiar, integración laboral de las personas refugiadas y fortalecimiento de las redes comunitarias de solidaridad.

Al formar parte de la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza, ACNUR renueva su llamamiento: el hambre es una emergencia que exige una acción inmediata y una colaboración continua. Solo con esfuerzos conjuntos será posible proteger vidas, reducir vulnerabilidades y construir caminos de autonomía para las personas refugiadas y todas las comunidades afectadas por la pobreza.