Ante la COP31, ACNUR alerta de que cerca de 90 millones de personas desplazadas afrontan graves riesgos climáticos
Ante la COP31, ACNUR alerta de que cerca de 90 millones de personas desplazadas afrontan graves riesgos climáticos
Una mujer camina por una zona inundada de la comunidad de Achiengdiir, en la ciudad de Bor, en el estado de Jonglei, en Sudán del Sur. Aún no ha bajado el nivel del agua acumulada por las inundaciones de años anteriores, una situación agravada por las intensas lluvias de los últimos meses.
GINEBRA - ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, reclama medidas urgentes para proteger a millones de personas refugiadas y desplazadas por la fuerza cada vez más expuestas a los devastadores efectos del cambio climático. Ante la celebración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31) en Antalya (Türkiye), la organización advierte de que la financiación climática no está llegando a muchas de las comunidades más expuestas a sus efectos.
Según el último informe de ACNUR, cerca de 90 millones de personas desplazadas por la fuerza —tres de cada cuatro en todo el mundo— viven en países con una exposición elevada o extrema a fenómenos relacionados con el clima, como sequías graves, inundaciones mortales y episodios de calor extremo. Muchas de ellas ya habían huido de conflictos, violencia y persecución y se enfrentan ahora a una nueva crisis en lugares donde los recursos y las posibilidades de adaptación son muy limitados.
El informe da voz a ocho representantes de comunidades desplazadas que se encuentran en primera línea de la crisis climática y ofrece una perspectiva humana sobre cómo el cambio climático agrava los desplazamientos. Sus testimonios ponen de relieve la capacidad de resistencia de estas comunidades desplazadas, las soluciones que están impulsando y la importancia de incorporar sus voces a las decisiones climáticas que determinarán su futuro.
“Las personas refugiadas sufren una doble injusticia. Se han visto obligadas a huir de conflictos que no han provocado y ahora están en primera línea de una crisis climática a la que apenas han contribuido”, afirma Antón Leis García, Alto Comisionado Adjunto de ACNUR para Operaciones. “Para millones de personas, el cambio climático no es una amenaza lejana. Está destruyendo sus refugios, socavando sus medios de vida y poniendo en peligro sus esperanzas de reconstruir sus vidas. No podemos permitir que quienes ya lo han perdido casi todo queden al margen de la acción climática mundial”.
El cambio climático amenaza también, cada vez más, las posibilidades de encontrar soluciones duraderas para las personas desplazadas. Más de dos de cada tres personas refugiadas que regresaron a sus hogares durante el primer semestre de 2026 lo hicieron a países muy vulnerables a los riesgos climáticos, lo que pone en cuestión la sostenibilidad de esos retornos. En Siria, donde cerca de cuatro millones de personas desplazadas han regresado recientemente, el descenso de las reservas de agua subterránea y los graves fenómenos climáticos adversos amenazan la recuperación. Las inundaciones registradas en mayo de 2026 a lo largo del río Éufrates dañaron viviendas y obligaron a miles de personas a desplazarse de nuevo.
El calor extremo constituye otra amenaza creciente. De aquí a 2050, uno de cada tres asentamientos de refugiados del África subsahariana podría registrar al menos 100 días al año de calor peligroso para la salud. Más de la mitad de los lugares analizados podrían experimentar al menos 50 días adicionales de temperaturas extremas al año. En algunos asentamientos de Etiopía, entre ellos Helaweyn, el calor peligroso podría prolongarse durante más de 200 días al año, con riesgos cada vez mayores para la salud y los medios de vida de las personas desplazadas y para su capacidad de permanecer en los lugares donde han encontrado protección.
Por otra parte, los desastres relacionados con fenómenos meteorológicos han provocado más de 255 millones de desplazamientos internos en todo el mundo durante la última década, el equivalente a unos 70.000 al día. En África Oriental, las previsiones apuntan a que las graves inundaciones asociadas a un episodio muy intenso de El Niño podrían provocar el desplazamiento de hasta tres millones de personas en Somalia, Kenia, Sudán del Sur y Uganda antes de finales de 2026, en función de la magnitud de las inundaciones. La región ya sufrió inundaciones devastadoras en 2023, que obligaron a desplazarse a más de dos millones de personas, incluidas familias que tuvieron que huir en varias ocasiones.
El cambio climático aumenta también el riesgo de apatridia. Cerca del 90% de los 4,7 millones de personas apátridas registradas en el mundo viven en países con una exposición alta o extrema a amenazas climáticas. Al carecer de reconocimiento jurídico, muchas de ellas tienen dificultades para acceder a la ayuda en caso de desastre y a los recursos necesarios para adaptarse, lo que las sitúa en una posición de especial vulnerabilidad.
Pese a estos riesgos, la financiación climática sigue sin llegar de manera suficiente a quienes más la necesitan. Los países frágiles y afectados por conflictos reciben apenas el 10% de la financiación climática mundial, pese a que muchos acogen a importantes poblaciones refugiadas y desplazadas y están gravemente expuestos a los efectos del cambio climático. También resulta fundamental aumentar la inversión en adaptación, especialmente en las zonas de retorno, para facilitar la reintegración y crear las condiciones necesarias para que los regresos sean seguros, voluntarios y sostenibles.
“La adaptación al cambio climático en contextos de fragilidad y desplazamiento es una cuestión de supervivencia”, señala Antón Leis García. “Necesitamos que la financiación climática llegue a las comunidades con mayores necesidades. Invertir hoy en resiliencia, medios de vida y soluciones sostenibles puede ayudar a evitar nuevos desplazamientos mañana. Las personas refugiadas y las comunidades que las acogen deben estar incluidas en estas inversiones desde el principio, no ser una consideración de última hora”.
Las personas refugiadas y las comunidades de acogida ya están impulsando respuestas innovadoras frente a los desafíos climáticos. Entre ellas figuran sistemas de abastecimiento de agua alimentados con energía solar en el Sahel, proyectos de agricultura adaptada al cambio climático en Uganda y actuaciones de restauración de tierras y manglares en Colombia. ACNUR trabaja con gobiernos, socios para el desarrollo y el sector privado para respaldar y ampliar estas iniciativas, ayudar a las comunidades a adaptarse y reforzar su autonomía.
En la COP31, ACNUR pedirá a los gobiernos y a las instituciones de financiación climática que incluyan a las personas refugiadas y desplazadas en los planes climáticos nacionales y en los mecanismos de financiación; que aumenten la inversión a largo plazo en adaptación en contextos de fragilidad y en zonas afectadas por los desplazamientos, y que dejen atrás las respuestas basadas exclusivamente en la ayuda humanitaria a corto plazo para apostar por soluciones más sostenibles y lideradas desde el ámbito local.
La celebración de la COP31 en Türkiye, uno de los países que más población refugiada acoge en el mundo, supone una oportunidad importante para situar el desplazamiento y las necesidades de las comunidades de acogida en el centro de la acción climática mundial.
“Las personas refugiadas están en primera línea de la crisis climática, pero también forman parte de la solución”, afirma Antón Leis García. “La COP31 debe marcar un punto de inflexión, reconocer su capacidad de liderazgo y traducir los compromisos ambiciosos en inversiones concretas que lleguen a quienes corren mayores riesgos. Las decisiones que se adopten en esta conferencia deben traducirse en una protección duradera, una mayor resiliencia y un futuro más seguro para millones de personas obligadas a huir”.
Notas para editores
Entrevistas con medios: Antón Leis García, Alto Comisionado Adjunto de ACNUR para Operaciones, y Andrew Harper, Asesor Especial de ACNUR para Acción Climática, asistirán a la COP31 y estarán disponibles para atender entrevistas con medios de comunicación.
Principales cifras sobre cambio climático y desplazamiento forzado
- Cerca de 90 millones de personas: a mediados de 2026, tres de cada cuatro personas desplazadas por la fuerza en todo el mundo vivían en países con una exposición elevada o extrema a amenazas climáticas, como inundaciones, sequías y episodios de calor extremo.
- Más de dos de cada tres personas refugiadas retornadas: durante el primer semestre de 2026, más de dos tercios de las personas refugiadas que regresaron a sus países lo hicieron a lugares altamente vulnerables a amenazas climáticas, lo que pone en riesgo la sostenibilidad de esos retornos.
- Cerca de 200 días de calor peligroso: de aquí a 2050, se prevé que algunos de los campos de refugiados más expuestos a temperaturas más altas, incluidos los situados en Gambia, Eritrea, Etiopía, Senegal y Malí, registren cerca de 200 días o más de estrés térmico peligroso al año, aproximadamente el doble de la media actual.
- 255 millones de desplazamientos: los desastres relacionados con fenómenos meteorológicos provocaron más de 255 millones de desplazamientos internos en todo el mundo durante la última década, el equivalente a unos 70.000 movimientos diarios.
- Hasta tres millones de personas podrían verse desplazadas por El Niño: las graves inundaciones asociadas a un fenómeno de El Niño muy intenso podrían provocar el desplazamiento de entre 770.000 y tres millones de personas en Somalia, Kenia, Sudán del Sur y Uganda antes de finales de 2026, en función de cómo evolucionen las condiciones.
- Apenas el 10%: los países frágiles y afectados por conflictos reciben alrededor del 10% de la financiación climática mundial, pese a acoger a muchas de las personas más vulnerables al cambio climático.
Para más información:
En Ginebra, Eujin Byun, [email protected], +41 79 747 87 19