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Campaña de invierno de ACNUR: Nueve millones de personas necesitan ayuda urgente ante la escasez de recursos y la caída de las temperaturas

Comunicados de prensa

Campaña de invierno de ACNUR: Nueve millones de personas necesitan ayuda urgente ante la escasez de recursos y la caída de las temperaturas

30 Octubre 2026 Disponible también en:
Una niña y su madre calientan sus manos en un calefactor

Khadija, una refugiada siria, y su hija se calientan dentro de su tienda de campaña en un asentamiento del valle de la Bekaa, en el Líbano.

GINEBRA – Al menos nueve millones de personas necesitarán ayuda adicional para hacer frente al invierno en cuatro países afectados por conflictos – Ucrania, Siria, Líbano y Afganistán –, en un contexto de escasez de fondos y fuerte encarecimiento de la energía. Así lo ha advertido ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, con motivo del lanzamiento de su campaña anual de recaudación de fondos para el invierno.

Para hacer frente a la fuerte reducción de su presupuesto, ACNUR se ha fijado el objetivo de recaudar al menos 50 millones de dólares estadounidenses para financiar su respuesta de invierno de 2026-2027, tres millones más de lo que consiguió el año pasado. La campaña, como cada año, se dirige tanto a particulares como al sector privado.

“Los recursos escasean y los costes se disparan justo cuando se acerca el invierno en el hemisferio norte”, señaló Dominique Hyde, Directora de Relaciones Externas de ACNUR. “Millones de personas en estos países frágiles y afectados por conflictos corren el riesgo de enfrentarse a las inclemencias del invierno sin protección suficiente frente al frío. Necesitan más que nunca el apoyo de la ciudadanía. Y tenemos que protegerlas de inmediato”.

Las necesidades para afrontar el invierno son enormes en los cuatro países. Millones de personas afrontan el encarecimiento de la energía y los alimentos, viven en alojamientos precarios y carecen de combustible para calentarse y cocinar, así como de ropa de abrigo y mantas suficientes. Todo ello agrava la presión sobre unas economías familiares ya muy debilitadas. Incluso antes de la llegada del invierno, las personas desplazadas y las comunidades que las acogen ya habían sufrido recortes en las ayudas económicas, la atención de salud, la educación y los medios de vida. Los fondos que se recauden permitirán adquirir, entre otros artículos, estufas para Afganistán, mantas térmicas para Siria y Líbano, y kits para reparar viviendas bombardeadas en Ucrania, donde la escasez de energía agrava las dificultades de la población.

Este será el quinto invierno desde el inicio de la guerra a gran escala en Ucrania. Las temperaturas pueden caer hasta los 20 grados bajo cero, en un momento en que se intensifican los ataques de la Federación de Rusia contra la población civil y el personal humanitario. Los cortes de electricidad agravan aún más las condiciones de una población contra la población civil y los trabajadores humanitarios. Los cortes de electricidad agravan aún más las penurias de una población castigada por la guerra, en la que hay unos cuatro millones de personas desplazadas internas.

El invierno pasado, las instalaciones energéticas fueron alcanzadas al menos 423 veces. El plan de invierno de ACNUR contempla ayudas económicas para unas 310.000 personas y mejoras en el aislamiento de las viviendas de otras 80.000. De acuerdo con los datos recopilados por la Agencia, el 75 por ciento de las personas que abandonaron Ucrania entre diciembre de 2025 y febrero de 2026 señalaron la falta de electricidad, agua o calefacción como uno de los motivos de su marcha. El dato pone de manifiesto hasta qué punto las condiciones del invierno pueden provocar nuevos desplazamientos.

En Dnipró, Svitlana contó a ACNUR el miedo que sintió después de que un dron destruyera parte de su apartamento el invierno pasado. Segundos antes del impacto, había cogido a su hijo Yosyp y había bajado con él al sótano.

“Después vi cristales esparcidos por todas partes. Si mi hijo hubiera estado en la habitación en ese momento, habría tenido muy pocas posibilidades de sobrevivir... Fuera vi las piezas de Lego con las que Yosyp había estado jugando. Jugaba con ellas en el alféizar de la ventana. Y vi las vías de su tren de juguete en la entrada del edificio. Entonces me di cuenta de que nos habíamos quedado sin ventanas”.

Afganistán afronta otro invierno especialmente duro, marcado por los retornos a gran escala, las enormes necesidades humanitarias y las graves limitaciones de financiación. Cerca de cuatro millones de personas regresaron desde Pakistán e Irán entre enero de 2025 y julio de 2026, muchas de ellas con recursos muy limitados para reconstruir sus vidas.

Los datos de Naciones Unidas indican que 4,2 millones de personas necesitarán ayuda en materia de alojamiento en 2026. Además, casi un tercio de los hogares evaluados declaró no tener suficiente ropa de invierno. La falta de fondos ha limitado la asistencia disponible, incluidas las ayudas económicas para las personas retornadas, los kits para reparar viviendas, las mantas y las estufas.

“Las familias tienen que tomar decisiones difíciles y elegir entre calefacción, comida y atención médica. El invierno pasado, muchas quemaban cartón, papel o residuos de plástico para calentarse porque no podían permitirse comprar carbón o leña”, ha explicado Hyde. “Los niños son especialmente vulnerables y tememos que vuelvan a repetirse situaciones como las del invierno pasado, con casos de neumonía y enfermedades respiratorias”.

Siria ofrece algunos motivos para la esperanza, después de que millones de personas hayan regresado desde otros países de la región en los dos años transcurridos desde la caída del régimen de Assad. Sin embargo, si este invierno no se consigue más financiación para cubrir necesidades básicas – un techo, ropa de abrigo o combustible para calentarse –, la situación de quienes han regresado podría volverse cada vez más precaria.

En Siria, 2,4 millones de personas necesitarán ayuda para afrontar el invierno en las zonas prioritarias. ACNUR espera poder asistir a unas 230.000 personas, menos de la mitad que el invierno pasado.

En el Líbano, se calcula que casi 300.000 personas necesitarán ayuda para hacer frente al invierno. Sin embargo, debido a las limitaciones de financiación, ACNUR solo atender a la mitad.

El fuerte encarecimiento de los costes de calefacción agrava la vulnerabilidad de las familias. El precio del diésel casi se ha duplicado desde antes de la escalada regional de marzo de 2026. Algunas familias aseguran que las ayudas que antes les permitían cubrir buena parte del invierno ahora apenas les alcanzan para unas semanas.

Ayuda a cambiar este invierno la vida de las personas que se han visto forzadas a huir. Haz tu donación hoy.

Para más información sobre este tema, favor de contactar:

Para cadenas de televisión, agencias de noticias y otros profesionales de los medios, hay b-roll, fotos e historias personales disponibles.

Notas para editoras y editores

La cifra de nueve millones de personas que necesitan asistencia resulta de sumar las estimaciones de ACNUR sobre necesidades de invierno en el Líbano (280.000 personas) y Siria (2,4 millones), la estimación interagencial para 2026 sobre necesidades de alojamiento en Afganistán (4,2 millones) y la población objetivo del Plan Interagencial de Respuesta de Invierno 2026-2027 para Ucrania (2,1 millones).

Una donación de 35 dólares puede proporcionar a una familia afgana afectada por la crisis una estufa tradicional (bukhari) para hacer frente al frío. Una aportación de 135 dólares puede proporcionar en Ucrania un kit de aislamiento térmico que incluye una estufa, paneles aislantes reflectantes, láminas de plástico transparente para reparar ventanas, espuma para sellar las corrientes de aire y cinta de construcción.