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El Alto Comisionado pide una mayor inversión en protección y soluciones en el Sahel Central

Comunicados de prensa

El Alto Comisionado pide una mayor inversión en protección y soluciones en el Sahel Central

21 Septiembre 2026 Disponible también en:
Un hombre que viste chaleco azul de ACNUR y que sostiene una estrella de papel brillante en sus manos, está sentado en el suelo sobre un tapete al lado de una mujer con chaleco azul de ACNUR, y otros dos hombres

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Barham Salih, se reúne con personas refugiadas malienses que trabajan en una iniciativa artesanal en Uagadugú, Burkina Faso.

BAMAKO/UAGADUGÚ – Al concluir una visita a Malí y Burkina Faso, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Barham Salih, instó a que se invierta más en medidas de protección que salven vidas y en soluciones duraderas para las personas desplazadas por la fuerza y las comunidades que las acogen en todo el Sahel Central.

La inseguridad sigue siendo la principal causa de desplazamiento forzado en Burkina Faso, Malí y Níger. El número total de personas desplazadas por la fuerza en los tres países casi se ha duplicado desde 2020, alcanzando los 3,8 millones de personas a 31 de julio de 2026. De ellas, más de 818.000 son refugiadas y solicitantes de asilo.

El desplazamiento forzado también se está extendiendo más allá del Sahel Central. En julio de 2026, más de 460.000 personas refugiadas y solicitantes de asilo que huían de la violencia en Burkina Faso habían buscado protección en los países vecinos. Mauritania acoge además a unas 169.000 personas refugiadas de Malí, lo que refleja el amplio impacto regional de la crisis. En todo el Sahel, las personas refugiadas también emprenden peligrosos viajes, a menudo junto con migrantes, hacia el norte de África y Europa.

“El Sahel Central es una región de gran importancia. No podemos permanecer indiferentes. Los retos que se plantean aquí – entre ellos la inseguridad, las presiones climáticas y el desplazamiento forzado – tienen repercusiones que van mucho más allá de la región”, afirmó Salih. “Si no mantenemos nuestro compromiso hoy, corremos el riesgo de que surjan retos mucho mayores mañana. Pero lo que a menudo no aparece en los titulares es la oportunidad que yo vi. Muchas de las personas con las que hablé estaban enfocadas en reconstruir sus vidas. Con acceso a educación y a oportunidades económicas, eso es posible. Se trata de soluciones que están tomando forma, pero que necesitan una inversión que vaya mucho más allá de la respuesta humanitaria para alcanzar una escala suficiente”.

Todo esto afecta en particular a la juventud. Más de la mitad de las personas registradas como refugiadas y solicitantes de asilo en el Sahel Central son menores de 18 años, pero solo un tercio de la niñez refugiada tiene acceso a educación primaria y secundaria. Sin un mayor acceso a la educación y a las oportunidades, el desplazamiento forzado corre el riesgo de marcar a toda una generación.

En Koro, Malí, Salih pudo observar la respuesta de emergencia de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, en una zona que, en julio de 2026, había acogido a alrededor de 86.000 personas refugiadas procedentes de Burkina Faso. En Tombuctú, donde más de 40.000 malienses han regresado tras años de desplazamiento, se reunió con familias que poco a poco se están reconstruyendo con el apoyo de las autoridades, ACNUR y sus socios.

En Kaya, Burkina Faso, visitó iniciativas agrícolas y de conectividad en las que ACNUR apoya los esfuerzos nacionales para reforzar los medios de vida, la resiliencia y la autosuficiencia de las personas desplazadas por la fuerza y las comunidades de acogida. También se reunió con refugiados malienses, chadianos y mauritanos que viven y trabajan en Uagadugú.

En todo Malí y Burkina Faso, los gobiernos y las comunidades de acogida han demostrado una solidaridad extraordinaria, y siguen acogiendo a personas que se han visto forzadas a huir a pesar de la considerable presión sobre los servicios, las infraestructuras y los recursos locales.

Malí ha mantenido su compromiso de larga data con el asilo y la protección internacional, entre otras cosas, mediante el reconocimiento prima facie de la población refugiada que llega desde Burkina Faso y Níger. Burkina Faso sigue garantizando que las personas refugiadas tengan acceso a derechos esenciales, como educación y oportunidades de medios de vida, mientras que impulsa su inclusión en los sistemas nacionales de protección social.

Salih debatió con representantes gubernamentales, socios humanitarios y de desarrollo y donantes cómo aprovechar estos esfuerzos, incluida la necesidad de una mayor participación de las instituciones financieras internacionales y del sector privado para ampliar las soluciones.

“Lo que más me impresionó fue el compromiso de los gobiernos y las comunidades con la protección y la inclusión de las personas que se han visto forzadas a huir, garantizando que puedan acceder a servicios y oportunidades junto a las comunidades que las acogen, incluso en circunstancias muy difíciles”, señaló Salih. “La gran mayoría de las personas refugiadas de Malí y Burkina Faso son acogidas por países vecinos de toda la región. Las personas con las que me reuní quieren lo mismo que la gente de cualquier parte del mundo: que sus hijos vayan al colegio, que trabajen y que construyan un futuro mejor”.

Dado que la respuesta de ACNUR en el Sahel Central solo cuenta con una financiación del 25 por ciento, programas y servicios fundamentales – como documentación, alojamiento, medios de vida e inclusión económica – se están viendo afectados a medida que aumentan las necesidades. Sin embargo, ACNUR mantiene su presencia en toda la región, incluidas las zonas fronterizas y de difícil acceso, y colabora con los gobiernos y las comunidades para proteger y asistir a las personas que se han visto forzadas a huir, así como para impulsar soluciones.

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