Cerrar sites icon close
Search form

Buscar el sitio de un país

Perfil de país

Sitio de país

ACNUR: El conflicto de Sudán entra en su cuarto año y provoca nuevos desplazamientos hacia Chad mientras escasea la financiación

Notas de prensa

ACNUR: El conflicto de Sudán entra en su cuarto año y provoca nuevos desplazamientos hacia Chad mientras escasea la financiación

25 Septiembre 2026 Disponible también en:
Una mujer y un hombre mayores hablan con un hombre que los escucha sentados sobre una lona de plástico con el logo de ACNUR impreso, en una casa de ladrillos y barro.

El Coordinador Regional de ACNUR para los Refugiados de la crisis en Sudán, Mamadou Dian Balde (derecha), escucha el desgarrador relato de los refugiados sudaneses Leila y Ousmane en el asentamiento de Kouchaguine Moura, en el este de Chad.

GINEBRA – Más de 55.000 refugiados sudaneses han huido al este de Chad en lo que va de año, mientras los combates y el deterioro de la seguridad en Darfur, los estados de los Kordofanes y otras zonas de Sudán obligan a más familias a buscar seguridad al otro lado de la frontera. Desde que comenzó el conflicto, en abril de 2023, casi un millón de refugiados han cruzado a Chad.

Durante la última semana, el ritmo de llegadas se ha acelerado considerablemente: más de 400 personas cruzan cada día las zonas fronterizas de Adré y Tiné, en el este de Chad, alrededor de 20 veces más que la media diaria registrada durante los meses anteriores.

La situación es especialmente grave en los estados de Darfur. ACNUR también observa con creciente preocupación la evolución de los acontecimientos en los estados de Kordofán y del Nilo Azul, donde los combates y la inseguridad, incluidos los ataques aéreos y con drones, están obligando a más personas a huir y dificultando aún más el acceso humanitario. Los fenómenos climáticos extremos están agravando además las presiones que provocan desplazamientos. La sequía localizada, las precipitaciones por debajo de la media y la escasez de agua ya están afectando a los medios de vida, mientras que la próxima temporada de lluvias podría provocar inundaciones en algunas zonas de Darfur, dañar infraestructuras, interrumpir servicios y desencadenar nuevos desplazamientos.

En Tiné, en el este de Chad, el centro de tránsito acoge ya a más de 4.300 personas y soporta una presión considerable, con necesidades urgentes de alojamiento, agua, saneamiento y servicios de protección. Los refugiados recién llegados siguen describiendo el devastador coste humano del conflicto. Mujeres y niñas han denunciado graves violaciones de derechos, entre ellas secuestros y violaciones, durante su huida desde Sudán hacia un lugar seguro en Chad.

Sudán sigue siendo la mayor crisis de desplazamiento del mundo, con unos 11,3 millones de personas desplazadas por la fuerza desde que comenzó el conflicto, de las cuales 6,4 millones se encuentran dentro del país. Más de 3,5 millones de refugiados y solicitantes de asilo sudaneses han huido a otros países de la región, aumentando la presión sobre unos países vecinos cuyos recursos ya están desbordados.

A pesar de la generosidad de Chad y de otros países de acogida, la ayuda humanitaria no está creciendo al ritmo de las necesidades. En Chad, más de 190.000 refugiados siguen viviendo en condiciones difíciles en las zonas fronterizas, a la espera de ser trasladados a asentamientos planificados más hacia el interior del país. Unas 31.000 familias carecen de un alojamiento adecuado y la mayoría de los refugiados sobreviven con menos de la mitad de la cantidad mínima de agua que necesitan cada día.

Al mismo tiempo, Chad ha dado pasos importantes para incluir a los refugiados en los sistemas nacionales y ampliar sus oportunidades de autosuficiencia, también para el creciente número de refugiados sudaneses altamente cualificados y con formación especializada. Más de 400 trabajadores sanitarios han logrado el reconocimiento de sus cualificaciones y algunos ya contribuyen a prestar servicios de salud en el este de Chad. Los docentes refugiados también están autorizados a enseñar, y al menos 2.900 trabajan ya en escuelas del este del país.

Las consecuencias de la disminución del apoyo van más allá de la región inmediata. El último análisis de ACNUR sobre los movimientos de población sudanesa hacia Europa muestra que los desplazamientos posteriores no suelen responder a una única decisión tomada al abandonar Sudán, sino que son el resultado de repetidos intentos por encontrar seguridad, un estatus legal y un futuro viable en los países de asilo.

Aunque las llegadas de refugiados de todas las nacionalidades a Europa a través del Mediterráneo han disminuido en términos generales, las llegadas por mar de personas sudanesas han aumentado considerablemente desde el inicio del conflicto. En 2025 se registraron 14.104, un 245% más que las 4.094 contabilizadas en 2024. El análisis de ACNUR concluye que las necesidades básicas y de protección no cubiertas en los primeros países de asilo figuran entre los factores que contribuyen a que estas personas prosigan su viaje.

ACNUR pide que se renueve el apoyo internacional a las personas afectadas por el conflicto dentro de Sudán y a los países vecinos, entre ellos Chad, que continúan manteniendo abiertas sus fronteras y acogiendo a millones de refugiados. Actualmente, solo se ha recibido el 20% de los 1.600 millones de dólares necesarios para el Plan Regional de Respuesta para los Refugiados.

Sin un mayor apoyo humanitario y al desarrollo, la situación de los millones de personas desplazadas seguirá deteriorándose, aumentando la presión sobre los refugiados para que tomen decisiones imposibles, como regresar a Sudán antes de que existan condiciones de seguridad o emprender peligrosos desplazamientos posteriores en busca de seguridad y estabilidad.