“De una posibilidad a una certeza”: el mural ecológico que representa la esperanza de las personas refugiadas en las Américas
“De una posibilidad a una certeza”: el mural ecológico que representa la esperanza de las personas refugiadas en las Américas
Voluntarias construyendo el mural comunitario "De una posibilidad a una certeza" como parte de la campaña del ACNUR "Esperanza lejos del Hogar", que conmemora el 40 aniversario de la Declaración de Cartagena sobre los Refugiados.
María Daniela Velasco, artista y Embajadora de Buena Voluntad de ACNUR, junto a un grupo de personas voluntarias, desplazadas por la fuerza y miembros de la comunidad de acogida en Chile, dieron vida a una pieza de arte hecha con tapas de plástico reutilizadas, que inspira conciencia sobre la esperanza y la solidaridad hacia las personas refugiadas.
“Cada tapa representa una historia, una esperanza, un gesto solidario que puede crear un cambio real”, destaca Marielena, quien se desplazó y ha reconstruido su vida en la Región Metropolitana de Chile.
Marielena, junto a su familia y a más de veinte voluntarios y voluntarias, trajeron a la realidad la figura de un niño en un columpio mirando hacia el horizonte hecho con más 4.000 tapas plásticas recicladas.
Esa figura es la imagen central del mural ecológico “De una posibilidad a una certeza”, diseñado por la artista venezolana y Embajadora de Buena Voluntad de ACNUR, María Daniela Velasco, y construido colectivamente entre personas refugiadas, solicitantes de asilo, desplazadas y vecinos de la comunidad.
El significado detrás del mural
La iniciativa del mural comenzó con una pregunta sencilla pero poderosa: ¿Qué les da esperanza a las personas forzadas a huir de su hogar?
Esta obra nació en el marco de la campaña de ACNUR “Esperanza Lejos del Hogar” y rinde homenaje a los 40 años de la Declaración de Cartagena sobre los Refugiados, recordándonos que cada pequeño gesto tiene el poder de convertirse en una certeza de esperanza para quienes buscan empezar de nuevo.
“Este mural refleja todas las etapas por las que transita una persona refugiada: la nostalgia de lo que deja atrás, la incertidumbre del presente y las expectativas hacia el futuro”, explica María Daniela. “También muestra el poder transformador de las comunidades cuando se unen para construir un futuro de oportunidades e inclusión”.
Desde su rol como Embajadora de Buena Voluntad de ACNUR, Velasco ha promovido el uso creativo de materiales reciclados como una forma de cuidar el planeta e involucrar a las personas en soluciones sostenibles.
“A través de mi fundación he desarrollado proyectos que transforman desechos, especialmente plástico, en piezas de arte hechas con y para las comunidades. Es una forma de generar conciencia y tomar acción por el clima”, comenta.
Trayendo a la vida una obra que une y transforma
Desde temprano las personas empezaron a llegar al C-Lab de la Fundación Emplea, ubicado en el histórico Santuario del Padre Hurtado, en la Región Metropolitana de Chile, que en asociación con ACNUR capacita y entrega herramientas laborales a cientos de personas en situación de vulnerabilidad, brindándoles oportunidades para recomenzar sus vidas.
Junto a la Embajadora de Buena Voluntad, voluntarias y voluntarios comenzaron a pegar, una a una, las tapas de plástico sobre la superficie previamente preparada con cemento.
“Me sentí feliz y muy emocionado de participar en la creación del mural y de ayudar al medio ambiente”, cuenta César, de 10 años. “Me encantó cómo quedó. Es un arte hermoso y lo que expresa es muy profundo”.
Para muchas personas fue la primera vez que participaban en una actividad artística. Pero también para algunas personas refugiadas fue una primera vez para compartir sus historias de vida, y cómo habían encontrado un lugar seguro en Chile.
“Es la primera vez que hago un mural, especialmente con esta técnica tan bonita que mezcla material reciclado, construcción y pintura”, relata Daniela, voluntaria y monitora territorial de la Fundación Deporte Libre.
El proceso de construcción del mural transmitió que todas las acciones cuentan. Especialmente que todas las acciones juntas pueden marcar una gran diferencia para hacer del mundo un lugar más seguro e inclusivo para las personas forzadas a huir.
“Este fue un espacio de reflexión y de encuentro, donde personas de diferentes edades y nacionalidades pudieron compartir sin barreras. Hay algo de cada uno de nosotros en este mural”, destaca Daniela.
La relación del mural con la Declaración de Cartagena
El mural fue inaugurado en una ceremonia con la participación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi. Acompañado de quienes participaron en su creación, y autoridades locales.
“El verdadero valor de este mural no reside solo en su composición y vibrantes colores, sino en la manera en que fue creado. Este mural se ha convertido en una metáfora perfecta del Proceso de Cartagena+40, ya que, tanto para este mural como para lograr la integración y soluciones duraderas para las personas refugiadas, cada acción cuenta”.
Es precisamente en ese proceso colectivo, hecho de pequeños gestos y voluntades compartidas, donde radica su verdadero poder transformador.
“En esta obra de arte, vemos cómo la solidaridad se transforma en arte. También, como la solidaridad hacia las personas refugiadas se manifiesta a través de nuestras acciones colectivas. Todos y todas somos necesarios para llegar a la meta”, añadió el Alto Comisionado.
Gracias a la inspiración de María Daniela Velasco y al compromiso de la comunidad, esta pieza de arte ecológica nos recuerda que la integración, la solidaridad y la protección son necesarias para construir un futuro más justo y humano.
Hoy, el mural no solo embellece una pared: es un testimonio vivo de cómo la inclusión, el arte y la conciencia ambiental pueden transformar comunidades y abrir caminos hacia un futuro más sostenible y humano.