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La exrefugiada siria Maya Ghazal vence la gravedad y conquista las alas de piloto de línea

Historias

La exrefugiada siria Maya Ghazal vence la gravedad y conquista las alas de piloto de línea

Una década después de llegar a Reino Unido como joven refugiada, la Embajadora de Buena Voluntad de ACNUR se convierte oficialmente en piloto de líneas aéreas comerciales y espera que su logro inspire a la juventud refugiada a aspirar a más.
10 Julio 2025 Disponible también en:
Una fila de pilotos posa delante de un grupo de personas en un hangar con un avión concorde detrás de ellos

Los asistentes a una ceremonia de certificación de pilotos de la aerolínea TUI posan delante de un avión Concorde en Aerospace Bristol, Reino Unido.

La Embajadora de Buena Voluntad de ACNUR, Maya Ghazal, se ha convertido en la primera mujer siria refugiada en obtener la licencia de piloto comercial, tras recibir oficialmente sus “alas” para pilotar aviones Boeing 737 como copiloto.

La ceremonia de certificación, celebrada en el museo Aerospace Bristol, al oeste de Inglaterra, también marcó el décimo aniversario de la llegada de Ghazal al Reino Unido como refugiada adolescente. Criada en Damasco, afirma que nunca hubiera imaginado cómo se desarrollarían sus años de formación.

“En Siria, tuve una infancia normal”, explica. “Tenía una familia numerosa y muchas amistades, me encantaba mi hogar y estaba orgullosa de mi país. Entonces llegó la guerra. Tuve que cambiarme tres veces de escuela porque todas fueron bombardeadas”.

Sabiendo que la familia estaba en peligro, el padre de Ghazal emprendió el viaje a Europa y obtuvo la condición de refugiado en Reino Unido, lo que permitió a Maya, a su madre y a sus hermanos menores reunirse con él gracias a un programa de reunificación familiar.

“Cuando llegué al Reino Unido, me rechazaron en muchas escuelas porque no sabían cómo gestionar mis certificados de estudios sirios. El aburrimiento y la soledad de estar encerrada en casa todo el día me aterrorizaban, y sentía que mi futuro se había esfumado. Pero finalmente, después de meses, conseguí un lugar en la universidad. Entonces, un día, cuando estaba con mi madre cerca del aeropuerto de Heathrow, me fascinaron los aviones que despegaban y aterrizaban. Solo quería sentarme y verlos todo el día. Fue entonces cuando decidí que quería ser piloto”.

Para cualquier joven, la formación de vuelo es un proceso exigente y competitivo, y solo el 5 por ciento de los pilotos del mundo son mujeres. “Una vez más, me dijeron: ‘No puedes hacerlo’. ¡Pero yo quería demostrar que se equivocaban!”.

Ghazal perseveró, aprendió inglés por su cuenta y se graduó de ingeniería aeronáutica. En 2023, fue seleccionada para participar en el programa intensivo de formación de cadetes de 19 meses de duración de la aerolínea TUI.

“La resiliencia es fundamental en la formación para ser piloto”, afirma. “Hay una curva de aprendizaje y hubo dificultades, pero es una auténtica alegría estar en la cabina. El momento en el que tienes el control del avión significa que tienes el control del camino que estás tomando”.

Una mujer con uniforme de piloto morado posa frente al hangar de un avión

Maya Ghazal, Embajadora de Buena Voluntad de ACNUR y piloto de líneas aéreas comerciales.

En Aerospace Bristol, en un enorme hangar que alberga el último Concorde que voló, el capitán Paul Hurst, de TUI, felicitó a los cadetes en una ceremonia llena de emoción y orgullo.

“Queríamos que nuestro programa piloto estuviera disponible para cualquier persona, independientemente de su condición social o procedencia, con el fin de abrir la posibilidad de que la aviación del Reino Unido incluyera a personas como Maya, quienes quizá no hubieran tenido otra oportunidad”, afirma Hurst. “Estamos muy orgullosos de poder hacerlo”.

Ahora, como segunda oficial y copiloto, Maya ya transporta pasajeros a destinos vacacionales de verano en Europa. “Con el tiempo, podrá llegar a ser capitana”, añade Hurst. “Tendrá una carrera maravillosa en TUI Airline, y estamos deseando ver cómo progresa”.

La familia de Maya asistió a la ceremonia, encantada de ser testigo de su logro. Con lágrimas en los ojos, la madre de Maya, Rimah Darkachli, reflexionó sobre lo que ese momento significaba para ella.

Una familia de siete personas, entre las que se encuentra una mujer vestida con uniforme de piloto y con un ramo de flores, posa delante de un fondo azul claro

Maya con su familia y su pareja en la ceremonia.

“Cuando vi a Maya graduarse y recibir su certificado, recordé los últimos diez años”, señala. “Viniendo de Siria, nunca imaginé que esto sería posible. No ha sido un camino fácil, pero estoy muy orgullosa y agradecida por todo lo que ha logrado”.

Nombrada Embajadora de Buena Voluntad de ACNUR en 2021, Maya lleva muchos años utilizando su voz para defender las vías legales seguras y la educación de las personas refugiadas. Considera que sus alas son un símbolo de esperanza y un recordatorio para seguir animando a los demás.

“Mi mensaje para todas las otras jóvenes refugiadas es: no permitan que la guerra les corte las alas. Desafíen cada dificultad, cada estereotipo. Ayuden a otras mujeres en el camino. Y no olviden soñar. Porque, en verdad, el cielo es el límite”.