Un centro multiservicios en Maracaibo acorta el camino de vuelta a casa para personas retornadas
Un centro multiservicios en Maracaibo acorta el camino de vuelta a casa para personas retornadas
Yanilet encontró apoyo en el centro comunitario de su barrio, en Maracaibo. El Centro de Participación Popular es uno de cuatro centros similares en toda Venezuela, una red diseñada para acercar servicios esenciales a la comunidad.
Son las diez de la mañana y Yanilet Torres ya ha hecho el cálculo que hace todos los días: cuánto tiempo puede estar fuera de casa, cuánto cuesta el pasaje, qué puede pasar si su mamá la necesita mientras ella no está. Su madre de 66 años tiene Parkinson, una fractura de fémur sin resolver, no ve y permanece encamada. Salir de casa no es un plan cualquiera, es una ecuación que Yanilet resuelve cada vez que tiene que hacer un trámite.
“Yo no puedo estar saliendo tan lejos… porque yo siempre tengo que estar ahí con ella”, dijo Yanilet, pero no es lo único. “A veces uno no tiene ni para los pasajes”.
La distancia entre una persona y un servicio no es un mero detalle logístico. Es, muchas veces, la diferencia entre resolver algo o prolongarlo indefinidamente.
Yanilet salió de Venezuela en 2017, embarazada, cuando vivir en el país se le hizo insostenible. En Colombia nació su hijo menor. Años después, retornó, motivada por el cuidado de su madre, y encontró una casa que ya no era una casa. “Cuando llegué aquí, fue un desastre porque no tenía ya nada. Tenía que empezar de cero”, recordó. La propia comunidad le dio las láminas de zinc con las que logró levantar un cuarto para su mamá. Pero el retorno para Yanilet no fue un punto final. Fue la oportunidad de reconstruir su hogar, recuperar sus vínculos, reencontrarse con lo suyo y comenzar una nueva etapa en la que tenía cosas que resolver.
Lo más urgente es resolver la documentación de su hijo, nacido fuera del país, quien no tiene cédula venezolana. En la escuela, significa rectificar repetidas veces la lista de asistencia.
En el centro multisrvicio inaugurado en conjunto con la Municipalidad de Maracaibo, ACNUR presta servicios de protección y orientación.
“A veces va a la escuela: ‘Mamá, no aparezco en la lista’. Y yo: ¿Cómo así que no aparezco en la lista? Eso es lo que más me desanima, que él se queje por eso”, contó Yanilet. Y a pesar de que esto parece ser un obstáculo en la práctica, pues los niños y niñas pueden estudiar sin documentación, a largo plazo su hijo necesitará la cédula para graduarse del bachillerato. “Quiero que me ayuden a arreglar su documento para nacionalizar aquí y no tener problema. Ya cuando él esté grande, ya pueda tener su bachiller, ya vaya para la universidad”.
Un niño o niña sin papeles hoy es, con demasiada frecuencia, un adulto con menos opciones mañana.
Ese es el razonamiento detrás de una apuesta que se está probando en la parroquia Francisco Eugenio Bustamante: acercar la documentación, la protección y el acompañamiento a las personas antes de que una barrera pequeña se convierta en indefinida.
Así surge la reinauguración del Centro de Participación Popular, que reúne bajo un mismo techo Registro Civil, protección de niños, niñas y adolescentes, atención a mujeres, capacitación para medios de vida y orientación legal. Este es parte de una red de centros en todo el país que busca acercar servicios de protección a quienes más lo necesitan. Para Yanilet, la diferencia no es solo conceptual, significa no tener que “estar brincando para allá ni para todos lados. Todo está enfocado en una sola parte. Cualquier otra cosa que me haga falta, otra cosa que necesite, lo puede encontrar ahí”, dijo.
El propósito del centro es reducir barreras y acercar la atención institucional a quienes más la necesitan. El espacio reúne alrededor de 17 direcciones municipales, incluidas el Registro Civil, protección infantil, el Instituto de la Mujer y atención al adulto mayor, para que las personas retornadas encuentren documentación, apoyo psicológico y oportunidades de emprendimiento sin tener que cruzar la ciudad. Es, en el fondo, no crear una estructura paralela, sino conectar lo que ya existe y ponerlo cerca de quien lo necesita para rehacer su vida de manera sostenible.
Rosa es una líder comunitaria que ha desempeñado un papel activo en la creación del nuevo centro.
Es la misma lógica que guía el trabajo de ACNUR en Venezuela. “Cuando una familia retornada puede resolver su documentación cerca de casa, el desplazamiento deja de prolongarse. Eso es lo que buscamos con estos centros: que la protección llegue a tiempo, para que las personas no dependan de la asistencia por años, sino que puedan reconstruir su vida con sus propias redes”, dijo Kristin Halvorsen, Representante a cargo de ACNUR en Venezuela. “Y en este esfuerzo, la interacción entre lo institucional y lo comunitario es fundamental”, añadió Halvorsen.
Esa conexión entre lo institucional y lo comunitario tiene, en Francisco Eugenio Bustamante, un nombre propio: Rosa Hurtado, lideresa de la Comuna El Despertar del Rey, un territorio de miles de habitantes, en donde un grupo de mujeres lleva años articulando y llevando servicios a quienes más lo necesitan. Rosa ha visto llegar a mujeres y familias con historias rotas y, también, con ganas de ver hacia el futuro. “Hemos tenido la oportunidad de conocer mujeres que han llorado con nosotros, hemos visto el dolor por lo que ellas pasaron después de que se fueron de su país y que han retornado, y que les vemos el entusiasmo y las ganas de seguir hacia adelante”, dijo.
Esa unión es lo que permite que la ayuda no se quede en un trámite suelto, sino que los servicios sean complementarios e integrales. Es esta complementariedad la que puede marcar la diferencia entre una persona que queda atrapada en la asistencia por años y una que recupera autonomía en meses. Cuanto antes una familia retornada resuelve su documentación, antes deja de depender de ayudas puntuales, evita el impacto prolongado del desplazamiento.
Yanilet, espera que su hijo pueda estabilizarse y su madre encuentre apoyo, con servicios cerca de casa y una comunidad que no la deje sola.