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65 años después de la histórica Convención, ACNUR hace un llamamiento a renovar las medidas para prevenir la apatridia

Notas de prensa

65 años después de la histórica Convención, ACNUR hace un llamamiento a renovar las medidas para prevenir la apatridia

28 Agosto 2026 Disponible también en:
Una madre y un padre sonrientes sostienen a sus dos hijos en brazos

Azariah Samuel (a la izquierda) y su familia en Nairobi en 2024, cuatro años después de que a ellos y a otros miembros de la comunidad shona se les concediera la ciudadanía keniana.

GINEBRA – Sesenta y cinco años después de la firma de la Convención para Reducir los Casos de Apatridia de 1961, ACNUR, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, insta a que se renueve el compromiso político con el fin de garantizar que todas las personas puedan disfrutar del derecho a una nacionalidad.

Se estima que al menos 4,5 millones de personas en todo el mundo son apátridas o de nacionalidad indeterminada. Otros millones se ven afectadas, pero permanecen invisibles en los datos oficiales.

Para ellas, la apatridia es una realidad cotidiana que puede paralizar sus vidas y que, a menudo, atrapa a generaciones en ciclos de exclusión e incertidumbre. Puede suponer la imposibilidad de obtener documentos de identidad, ir a la escuela, acceder a atención médica o trabajar legalmente. En muchos casos, puede impedir que las personas registren el nacimiento de sus hijos, se casen, posean bienes, abran una cuenta bancaria o viajen libremente.

Los marcos jurídicos internacionales evolucionaron en respuesta a esta realidad. La Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de 1954 estableció protecciones para las personas que ya se encontraban en situación de apatridia. La Convención de 1961 fue más allá, creando salvaguardias para evitar que se produjera la apatridia en primer lugar, incluidas medidas para garantizar que la niñez no nazca apátrida y que las personas no pierdan su nacionalidad si ello las convierte en apátridas.

En la actualidad, 82 Estados son parte de la Convención de 1961, siendo Eslovenia, Sudán del Sur, y Santo Tomé y Príncipe algunos de los que se han adherido más recientemente.

Pero los compromisos jurídicos por sí solos no bastan. ACNUR insta a los Estados a que traduzcan esos compromisos en resultados; protejan a las personas apátridas y les ofrezcan vías para obtener la nacionalidad; reformen las leyes y prácticas discriminatorias en materia de nacionalidad que generan nuevos casos de apatridia; se adhieran a las Convenciones de las Naciones Unidas sobre la apatridia; y se unan a la Alianza Global para poner fin a la apatridia con el objetivo de emprender acciones colectivas.

Hay evidencia clara de que es posible avanzar. Desde 2014, más de 650.000 personas apátridas han adquirido o confirmado su nacionalidad, mientras que 94 países han reforzado sus leyes de nacionalidad para ayudar a prevenir la apatridia.

Muchos países han logrado avances importantes. En 2019, Kirguistán se convirtió en el primer país en resolver todos los casos conocidos de apatridia en su territorio, seguido de Turkmenistán en 2024. Entre 2021 y 2023, Kenia concedió la nacionalidad a miles de personas que antes se encontraban en situación de apatridia y que pertenecían a los grupos minoritarios makonde, pemba y shona. En 2025, Macedonia del Norte fue el primer país de la región en resolver todos los casos conocidos de apatridia derivados de la disolución de la antigua Yugoslavia.

En Tailandia, más de 120.000 personas apátridas han obtenido la nacionalidad o la residencia permanente gracias a los procedimientos acelerados puestos en marcha en 2025. Chile y Filipinas han actualizado recientemente su legislación para reforzar las garantías contra la apatridia infantil. En Siria, las medidas recientes han abierto una vía hacia la nacionalidad para los miembros de las comunidades kurdas que cumplen los requisitos y que se enfrentaban a décadas de incertidumbre jurídica.

Sin embargo, las causas de la apatridia siguen estando profundamente arraigadas, entre ellas la discriminación en las leyes y prácticas de nacionalidad, las lagunas en la legislación sobre nacionalidad y la privación arbitraria de la nacionalidad. En 24 países, las mujeres siguen sin poder transmitir la nacionalidad a sus hijos en igualdad de condiciones con los hombres.

También están surgiendo nuevos retos. El cambio climático puede aumentar los riesgos de apatridia, en particular cuando las personas se ven desplazadas o se pierden documentos durante las catástrofes, y agravar la vulnerabilidad de quienes ya se encuentran en situación de apatridia.

Las personas apátridas están cada vez más al frente de los esfuerzos por encontrar soluciones. Las organizaciones dirigidas por personas apátridas abogan por la reforma jurídica, documentan los obstáculos y ayudan a dar forma a las políticas que afectan directamente a sus comunidades. ACNUR colabora con estas organizaciones, los gobiernos y sus socios para prevenir y resolver la apatridia mediante asesoramiento jurídico y normativo, el apoyo al registro de nacimientos y la mejora del acceso a los procedimientos de nacionalidad y a la documentación.

La apatridia se puede prevenir y resolver. Lo que se necesita es voluntad política para actuar. Sesenta y cinco años después de la promesa de la Convención para Reducir los Casos de Apatridia de 1961, millones de personas en todo el mundo siguen esperando el reconocimiento más básico de todos: el derecho a una nacionalidad. El derecho a pertenecer.

Para más información, favor de contactar:

Nota para editoras y editores:

  • La Convención para reducir los casos de apatridia de 1961 establece garantías internacionales para prevenir y reducir la apatridia, incluidas medidas para evitar que la niñez nazca apátrida y protecciones contra la pérdida o la privación de la nacionalidad.
  • La Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de 1954 establece normas mínimas de trato y protección para las personas apátridas.
  • El Plan de Acción Global para poner fin a la apatridia 2.0 de ACNUR establece medidas prácticas para los Estados y sus socios, entre las que se incluyen resolver las principales situaciones de apatridia, garantizar que ningún niño o niña nazca apátrida, eliminar la discriminación de género de las leyes de nacionalidad, mejorar el registro civil y la documentación, y reforzar los datos sobre las poblaciones apátridas.
  • La Alianza Global para poner fin a la apatridia es una plataforma de acción y colaboración que reúne a 196 miembros – entre los que se incluyen Estados, organizaciones de las Naciones Unidas, organizaciones regionales, organizaciones de la sociedad civil y organizaciones dirigidas por apátridas – en torno a un objetivo común: un mundo libre de apatridia en el que todas las personas disfruten del derecho a una nacionalidad sin discriminación. ACNUR alberga la Secretaría de esta Alianza, que se lanzó en 2024.