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ACNUR y la OIM alertan de que millones de personas en Sudán podrían quedarse sin cobijo de emergencia por falta de fondos

Comunicados de prensa

ACNUR y la OIM alertan de que millones de personas en Sudán podrían quedarse sin cobijo de emergencia por falta de fondos

Comunicado conjunto de ACNUR y OIM
6 Noviembre 2026 Disponible también en:
Una familia de seis integrantes sentada bajo la sombra de un refugio improvisado.

Una familia sudanesa desplazada se refugia en un alojamiento improvisado en Ad Dweim, en el estado del Nilo Blanco, debido a la grave escasez de suministros humanitarios.

GINEBRA/JARTUM – Millones de personas que se han visto obligadas a abandonar sus hogares por el devastador conflicto en Sudán corren el riesgo de quedarse sin un techo bajo el que refugiarse. La grave escasez de fondos amenaza con agotar las reservas de alojamientos de emergencia y otros suministros esenciales, alertaron este jueves ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Entre las personas más expuestas a esta situación figuran familias que han decidido regresar a sus lugares de origen y se han encontrado con sus viviendas y comunidades arrasadas por la violencia.

En todo Sudán, se calcula que 15,4 millones de personas necesitan urgentemente refugio de emergencia y artículos básicos para el hogar. Sin embargo, la falta de fondos obliga a las organizaciones humanitarias a limitar la ayuda prioritaria a apenas el 10% de quienes la necesitan. Hasta la fecha, solo 936.000 personas han recibido asistencia, lo que deja una enorme brecha entre unas necesidades que no dejan de crecer y los recursos disponibles para atenderlas.

Las reservas de emergencia están en niveles alarmantemente bajos. Ambas organizaciones advierten de que, si no reciben una inyección urgente de financiación flexible, cada vez más familias tendrán que afrontar los próximos meses sin una protección adecuada frente a las inclemencias meteorológicas, la inseguridad y los riesgos de violencia y explotación.

Más de tres años y medio después del inicio del conflicto, Sudán sigue siendo la mayor crisis de desplazamiento del mundo. Alrededor de 8,6 millones de personas continúan desplazadas dentro del país, mientras que más de 4,6 millones han huido a otros países. Al mismo tiempo, más de 5,2 millones de personas han regresado a sus lugares de origen. La inmensa mayoría son personas que habían tenido que desplazarse dentro de Sudán, a las que se suman refugiados sudaneses que regresan desde países vecinos. Muchas llegan a comunidades donde las viviendas, las infraestructuras y los servicios esenciales han quedado dañados o destruidos, y apenas cuentan con recursos para reconstruir sus vidas.

Para las familias que se han visto obligadas a desplazarse una y otra vez a causa del conflicto, contar con un lugar seguro donde dormir y disponer de artículos básicos para el hogar significa mucho más que cubrir las necesidades cotidianas. Significa recuperar una mínima sensación de seguridad y dignidad, especialmente en el caso de las mujeres, los niños y otras personas expuestas a mayores riesgos. Para quienes regresan a sus hogares, recibir ayuda para encontrar cobijo suele ser el primer paso para reconstruir sus vidas.

Sin embargo, las operaciones humanitarias tienen cada vez más dificultades para responder al ritmo al que aumentan las necesidades. La persistencia de los combates, la inseguridad y los ataques con drones siguen provocando nuevos desplazamientos y dificultando las operaciones humanitarias. A ello se suman los daños en las infraestructuras y los problemas logísticos, que dificultan el transporte y el almacenamiento anticipado de suministros de emergencia. En este contexto, la grave falta de financiación está llevando al límite unas operaciones de alojamiento que ya soportan una enorme presión.

El Plan de Necesidades y Respuesta Humanitaria para Sudán de 2026 necesita 2.900 millones de dólares para proporcionar ayuda vital a 20,4 millones de personas, de los 33,7 millones que necesitan asistencia en todo el país. Sin embargo, el llamamiento apenas ha recibido el 47% de los fondos solicitados. Esta falta de recursos está obligando a las organizaciones humanitarias a reducir servicios esenciales y concentrar los escasos recursos disponibles en las necesidades más urgentes.

ACNUR y la OIM mantienen su compromiso de trabajar junto a organizaciones humanitarias locales y otros socios para garantizar el suministro conjunto de ayuda, almacenar por adelantado reservas de emergencia en las zonas prioritarias y prestar asistencia allí donde más se necesita. Estos esfuerzos conjuntos pretenden reforzar la capacidad de respuesta local, mejorar la coordinación y garantizar que la ayuda humanitaria llegue a las comunidades afectadas con la mayor rapidez y seguridad posibles. Sin embargo, no podrán mantenerse sin una financiación previsible y flexible.

Para millones de familias que ya han perdido sus hogares, sus medios de vida y la sensación de seguridad, nuevos retrasos en la financiación podrían tener consecuencias devastadoras. Es urgente actuar para evitar que quienes huyen de la violencia y quienes intentan reconstruir sus vidas tras regresar a sus hogares se queden sin un lugar seguro donde refugiarse ni los artículos básicos necesarios para vivir con dignidad.

ACNUR

OIM