Mi historia, mi futuro: un nuevo hogar para Daysi
Mi historia, mi futuro: un nuevo hogar para Daysi
Daysi y sus hijos llegaron de Honduras y encontraron en México protección y una oportunidad para construir una nueva vida.
Emocionada, Daysi muestra los documentos que le permitirán cumplir el sueño de comprar casa propia; después de varios años de ver este paso como algo imposible, ya es elegible para solicitar un crédito de vivienda.
Para Daysi su empleo es más que una fuente de ingreso, es la herramienta que le da autonomía para tomar sus propias decisiones sobre su familia y su futuro; una libertad que perdió cuando huyó de Honduras en 2020.
Ahora vive en Aguascalientes, México, una ciudad que le ha dado la posibilidad de vivir en un entorno seguro y que sus dos hijos tengan oportunidades de crecimiento personal y profesional. Tiene muchas amistades, son parte de una iglesia local, salen de paseo, hace dulces típicos hondureños en su tiempo libre y está orgullosa que Emely, su hija menor, estudie la secundaria y Allan, su hijo mayor, estudie tercer año de universidad gracias a una beca gestionada por ACNUR.
En AUMOVIO, Daysi ha encontrado una oportunidad de inclusión laboral que, además de permitirle reconstruir su vida, puede contribuir a la empresa.
Empezar de nuevo
Daysi llegó a México buscando protección luego que las pandillas intentaran reclutar a su hijo de 13 años para vender droga en la escuela. Con mucho temor, pero con la convicción de salir adelante, dejaron todo atrás y llegaron al sur de México donde tuvieron que empezar de cero. Sin embargo, a pesar de las dificultades, logró finalizar la solicitud de asilo de su familia y se les reconoció como personas refugiadas.
Tras registrarse en el Programa de Integración de ACNUR se le ofreció la posibilidad de trasladarse a Aguascalientes donde podría iniciar una nueva vida.
“Nos daban ganas de llorar porque no conocíamos la ciudad y todo nos parecía distinto, pero ya teníamos nuestra documentación y eso era lo que más me llenaba de satisfacción: saber que la oportunidad se nos presentaba”, cuenta.
Con vestimenta y calzado especializados, Daysi realiza su trabajo. De pie y con mucha atención al detalle, debe escanear, clasificar y empacar en cajas las piezas ya finalizadas para su entrega en almacén, desde donde serán distribuidas a los clientes.
Personas refugiadas: importantes para el sector privado
Aumovio es una empresa alemana de tecnología para la industria automotriz; con más de 80 mil empleados en distintas ubicaciones alrededor del mundo son una marca sólida en el mercado global. En México, forma parte de las empresas que trabajan con ACNUR para abrir oportunidades de empleo formal para personas refugiadas y contribuir a que puedan construir vidas más estables e independientes.
“Necesitábamos gente para trabajar en la planta y había personas refugiadas en la ciudad que necesitaban un empleo, nosotros no lo sabíamos hasta que ACNUR nos abordó. Iniciamos reclutamiento en 2023 y no hemos parado, ya son unas 60 personas que han participado de este proceso”, menciona Andrea Bobadilla, responsable de Recursos Humanos de Aumovio en Aguascalientes.
Incorporar talento refugiado ha sido también un proceso de aprendizaje para la empresa. Con acompañamiento de ACNUR, Aumovio ha descubierto el valor que estas personas aportan a sus equipos: compromiso, pertenencia y permanencia. Lo que comenzó como una oportunidad de responsabilidad social se ha convertido en una inversión que beneficia a las personas, pero también al negocio.
“Las personas refugiadas son importantes para las empresas ya que, además de aportar su diversidad cultural y experiencia de trabajo, su nivel de ausentismo es menor o incluso nulo con respecto a población local, y esto se convierte en indicadores de mayor productividad”, destaca Andrea.
Daysi no solo ha encontrado una oportunidad laboral en AUMOVIO, sino también un espacio para integrarse y formar parte de un equipo.
Empleo: autonomía
“Me encanta lo que hago, tengo una buena relación con mis colegas y me gusta su curiosidad cuando me preguntan términos hondureños que utilizo al hablar”, comparte Daysi.
Su trabajo no sólo representa un salario fijo y prestaciones, el impacto se extiende a su familia y a los proyectos que quiere concretar en Aguascalientes.
Allan pronto culminará su carrera en Ingeniería Mecatrónica, Emely asiste a la escuela secundaria y recibe alimentos durante la jornada, ha hecho amistades, está inscrita en talleres de pintura y este año se graduará con buenas calificaciones. Su trabajo en Aumovio le permite que tengan acceso a seguro social y atención médica, un aguinaldo cada fin de año y lo que más le emociona es que aumentó sus posibilidades para solicitar un crédito de vivienda.
“Mi trabajo significa satisfacción; gracias a él tenemos comida, rentamos una casa, mis hijos estudian y lo que más me motiva es que gracias a él podré iniciar mi proceso para comprar casa propia”, enfatiza.
En su reciente visita a México, el Alto Comisionado de ONU para los Refugiados, Barham Salih, conoció a Daysi y a su familia en la empresa donde trabaja, en Aguascalientes. Ahí conversaron sobre las oportunidades que empresas como Aumovio están generando para quienes construyen un futuro lejos de su país.
La historia de Daysi forma parte de un esfuerzo más amplio en Aguascalientes, donde el gobierno, las empresas, la sociedad civil, la academia y ACNUR trabajan juntos para impulsar la integración de personas refugiadas a través del empleo formal. Este modelo muestra cómo el liderazgo del sector privado puede convertir oportunidades laborales en caminos para una vida más estable y autónoma.
En México, más de 650 empresas participan en el Programa de Integración Local que ha ayudado a más de 175.000 personas solicitantes de asilo y refugiadas a acceder a oportunidades de empleo formal, reconstruir sus vidas y contribuir a las economías locales. Para estas empresas, el talento refugiado representa equipos más comprometidos, estables y productivos. Avanzar hacia un modelo cada vez más liderado por los gobiernos y el sector privado es crucial para que sean los actores locales quienes impulsen y sostengan estas oportunidades de integración en sus ciudades.
Para Daysi, esta integración se refleja en decisiones que antes parecían lejanas: apoyar a sus hijos, crecer profesionalmente y comenzar el camino hacia una casa propia. Paso a paso está construyendo en México una vida con más estabilidad, autonomía y oportunidades; una vida que ya no está definida por lo que tuvo que dejar atrás, sino por todo lo que ahora puede construir.