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Somos alguien: las voces de las personas refugiadas en la Street Child World Cup

BORUSSIA-ACNUR
Historias

Somos alguien: las voces de las personas refugiadas en la Street Child World Cup

18 May 2026

Equipo BORUSSIA-ACNUR

Por Silvia Garduño

Santi no pudo contener el llanto cuando su tiro a gol pegó en el travesaño y no entró en la portería. Su equipo, el Borussia-ACNUR, ganaba el partido contra Ikoots en la ronda eliminatoria de la Street Child World Cup, y él quería ampliar la ventaja.

Al final del encuentro, que concluyó 4-2, los árbitros convocaron a ambos equipos a reunirse al centro del campo en un “círculo de honor”, donde les reconocieron haber jugado con respeto, así como sus celebraciones creativas.

Santi trataba de mantener la calma. Mientras la imagen del gol que no entró seguía dando vueltas en su cabeza, Víctor Gutiérrez, Cofundador de Fútbol Más, anunció que había un jugador que, por haber apoyado a su equipo en todo momento, recibiría una “tarjeta verde”, símbolo de respeto, empatía y creatividad. Ese jugador era Santi.

Santi

“Tarjeta verde” para Santi

Ha sido el mejor compañero que he visto hoy en este Mundial

Víctor Gutiérrez, cofundador de Fútbol Más

provocando que el llanto contenido de Santi explotara y que sus compañeros y rivales se acercaran a abrazarle.

Santi tiene 11 años, es venezolano y solicitante de asilo en México. Llegó a Tapachula, Chiapas, hace cuatro años junto con su hermano Samuel, de 15, quien también juega en el Borussia-ACNUR, y con su madre, huyendo de persecución política.

Santi y Samuel cruzaron la selva del Darién, recorrido que también hicieron otros de sus compañeros del Borussia-ACNUR: Leo, de Colombia, quien llegó con su madre y dice que en México busca un futuro; y Daniel, venezolano de 15 años, quien está en México con su mamá y con su hermanito, con quienes vive en el albergue para mujeres y familias CAFEMIN.

A Daniel, el gusto por el deporte se lo inculcó su madre, Ana Karina, quien fue velocista en Venezuela y campeona en lucha grecorromana.

samuel

Samuel

El fútbol te da confianza. Te hace creer en ti mismo

Daniel.

En el equipo también está Ángel, hondureño de 16 años, quien vive en un albergue para adolescentes en la Ciudad de México, y para quien el fútbol significa divertirse y entenderse.

La mitad del equipo son refugiados y la otra mitad, mexicanos, integrantes de la Academia Borussia Dortmund: de su sede en Valle de Bravo, Estado de México, vienen Erick, quien además de estudiar, es instructor de violín; Luis Ángel, quien ayuda a su tío en una huerta de mango y le gusta andar en bici; y Alejandro, quien disfruta de hacer amigos y estar con su familia.

De la Academia Borussia en Mérida, Yucatán, vienen D’Anthony, quien regresó de Estados Unidos hace tres años y le gusta bailar y jugar videojuegos, y Dominik, de ascendencia eslovaca, y a quien le gusta sacar buenas calificaciones.

“Si solamente convivir con personas de otros equipos de otros países era padre, tenerlos en mi equipo se siente aún mejor”, comentó Dominik.

Organizado por Street Child United y Fútbol Más, la Street Child World Cup busca ser una plataforma global en la que las voces de las niñas, niños y adolescentes sean escuchadas, particularmente en temas como acceso a la educación, derecho a la identidad y protección en contra de la violencia.

“Estoy enormemente orgulloso de que, como organización, podamos estar al lado de las personas refugiadas y de que sepan que no están solas”, dijo John Wroe, director de Street Child United.

Además del Borussia-ACNUR, en el torneo participaron personas refugiadas en los equipos de Alemania, Canadá y Palestina.

Maisun y Maha son dos mujeres jóvenes iraquíes refugiadas en Alemania. Aunque admitieron que la llegada a ese país fue muy difícil, siendo niñas y con hermanos pequeños, reconocen que Alemania es un país que les ha abierto las puertas y al que se sienten orgullosas de representar en la Street Child World Cup.

Para Maisun, jugar futbol es poder olvidarse de todo y sentirse libre, dejando atrás el pasado.

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Maisun y Maha

Me sorprendió mucho enterarme de que aquí hay otros refugiados, que todos tengamos historias tan diferentes, pero que, a pesar de todo, tengamos eso en común. Ahora uno sabe que, si pasa algo malo, siempre hay algo bueno que puede pasar después

Maisun.

Para Maha, cada persona tiene su propia historia y a nadie le ha resultado fácil.

Es simplemente bonito ver que, al final del día, todos estamos aquí y sacamos lo mejor de la situación

Maha.

En nombre de las y los jugadores refugiados en el torneo, Samuel tuvo una participación en su Asamblea General del último día. Mientras otras y otras jóvenes dieron propuestas sobre salud y educación, Samuel destacó la importancia tener acceso a la documentación.

“Cuando nos dan una identidad legal, también nos dan respeto y dignidad”, mencionó frente a un auditorio lleno.

Ni el Borussia-ACNUR ni el equipo femenil de Alemania ganaron el torneo. Sin embargo, pasada la desilusión de las derrotas y el consuelo de jugadores y jugadores de otros equipos, coincidieron en que este torneo les había cambiado la vida, pues reforzaron que todas y todos “somos alguien”.

Organizado por Street Child United y Fútbol Más, integrantes de la iniciativa de la ONU Fútbol por los Objetivos, la Street Child World Cup busca ser una plataforma global en la que las voces de las niñas, niños y adolescentes sean escuchadas, particularmente en temas como acceso a la educación, derecho a la identidad y protección en contra de la violencia.