Con motivo del 75º aniversario de la Convención sobre los Refugiados, 75 voces de todo el mundo se unen a ACNUR para lanzar ‘La Promesa’
Con motivo del 75º aniversario de la Convención sobre los Refugiados, 75 voces de todo el mundo se unen a ACNUR para lanzar ‘La Promesa’
Personas refugiadas húngaras llegan al campamento de refugiados de Eisenstadt, en Austria, tras la brutal represión de la Revolución Húngara de 1956.
‘La Promesa’ es una declaración pública de solidaridad que reúne a destacadas personalidades de distintos ámbitos de la sociedad para reafirmar su apoyo a las personas refugiadas y al derecho a buscar protección.
La iniciativa se lanza el 28 de julio, coincidiendo con el 75º aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, y busca construir una coalición diversa en favor de la protección de las personas refugiadas de cara al Foro Mundial sobre los Refugiados de 2027.
Entre los primeros firmantes figuran líderes religiosos, premios Nobel, artistas y representantes del mundo de la cultura, deportistas y dirigentes deportivos, empresarios, líderes refugiados y defensores de los derechos humanos.
GINEBRA – Coincidiendo con la conmemoración del 75º aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, y en un momento marcado por cifras récord de desplazamiento forzado y una presión creciente sobre los sistemas de asilo, 75 figuras destacadas de distintos ámbitos de la sociedad se han unido a ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, para lanzar ‘La Promesa’, una declaración global de solidaridad con las personas refugiadas.
Impulsada por el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Barham Salih, la iniciativa pretende construir una coalición mundial en apoyo de la protección de las personas refugiadas en un contexto en el que el sistema internacional afronta desafíos cada vez mayores. A través de ‘La Promesa’, los firmantes reafirman la vigencia de los principios de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados y el compromiso de proteger a quienes se ven forzados a huir a causa del conflicto, la violencia y la persecución.
“La Convención sobre los Refugiados ha salvado millones de vidas a lo largo de las décadas; representa la esencia misma de nuestra humanidad compartida”, afirmó Barham Salih, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados. “Hace 75 años, el mundo hizo una promesa: proteger a las personas forzadas a huir. Nuestra responsabilidad hoy es mantener viva esa promesa para las generaciones presentes y futuras”.
Más de 41 millones de personas refugiadas continúan desplazadas por la fuerza en todo el mundo. Mientras conflictos prolongados persisten y surgen nuevas crisis, los países de acogida asumen una enorme responsabilidad, al tiempo que muchos sistemas de asilo se encuentran desbordados y carecen de recursos suficientes.
A través de ‘La Promesa’, los firmantes reivindican el compromiso recogido en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados: que quienes huyen de la guerra, la violencia y la persecución puedan encontrar protección y reconstruir sus vidas. Defienden un mundo en el que todas las personas puedan buscar protección, en el que las personas refugiadas estén plenamente incluidas en las comunidades que las acogen, en el que las soluciones al desplazamiento comiencen a ponerse en marcha desde las primeras fases de cada crisis y en el que todos los sectores de la sociedad asuman su responsabilidad. Asimismo, se comprometen a elegir la “acción, la compasión y la solidaridad. Hasta que cada persona esté a salvo”.
“La Convención sobre los Refugiados proporciona a los gobiernos un marco práctico para afrontar uno de los retos más complejos a los que puede enfrentarse un Estado. Aplicándola de manera efectiva y trabajando conjuntamente, los Estados pueden proteger a quienes se ven obligados a huir al tiempo que preservan la seguridad, la estabilidad y la confianza de la ciudadanía”, añadió Salih.
“La Convención también consiste en encontrar soluciones, y eso exige que todos actuemos juntos desde las primeras etapas del desplazamiento para que las personas refugiadas no queden atrapadas en una situación de incertidumbre permanente. Debemos apoyar a los países y comunidades de acogida, ampliar las oportunidades para las personas refugiadas y crear las condiciones necesarias para el retorno voluntario y otras soluciones duraderas”.
ACNUR continuará invitando a personas y organizaciones a sumarse a ‘La Promesa’ de aquí a la celebración del Foro Mundial sobre los Refugiados de 2027.
Para más información o concertar entrevistas, póngase en contacto con:
- Matthew Saltmarsh – [email protected]
- Eujin Byun – [email protected]
Notas para la prensa
Surgida tras la Segunda Guerra Mundial, la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 consagró una promesa tan sencilla como profunda: que toda persona, independientemente de quién sea o de dónde proceda, tiene derecho a buscar y disfrutar de protección internacional frente a la persecución. Junto con su Protocolo de 1967, la Convención sigue siendo la piedra angular de la protección internacional de las personas refugiadas. Define quién puede ser reconocido como refugiado, establece los derechos y la asistencia a los que tienen acceso estas personas y fija los estándares internacionales para su protección. Asimismo, reconoce derechos específicos destinados a garantizar que puedan vivir con protección y dignidad mientras se buscan soluciones duraderas, y establece también sus obligaciones con el país de acogida.
Texto íntegro de ‘La Promesa’
De las cenizas de la Segunda Guerra Mundial surgió una promesa solemne: la promesa de proteger a las personas forzadas a huir de la guerra, la violencia y la persecución. Hoy, mientras los desplazamientos forzados alcanzan niveles sin precedentes, debemos renovar esa promesa.
Este es uno de los retos más decisivos de nuestro tiempo. Es un desafío que pone a prueba lo que nos une como humanidad. Podemos y debemos responder.
Detrás de las cifras hay personas reales cuyas vidas se han visto trastornadas por el desarraigo. Sin embargo, sus talentos, vivencias y aspiraciones siguen intactos. La condición de refugiado debería ser solo un capítulo en la vida de una persona, no toda su historia.
La mayoría de las personas refugiadas permanecen lo más cerca posible de sus países de origen, a menudo en comunidades que ya enfrentan dificultades inmensas. Ahí es donde debemos actuar primero. No solo brindando ayuda, sino también oportunidades. No solo ayudando a las personas a sobrevivir, sino también a reconstruir sus vidas y forjar un futuro mejor.
Afirmamos nuestro compromiso con un mundo en el que:
- La protección es una certeza: cada persona tiene derecho a buscar protección frente a la guerra, la violencia y la persecución.
- Las personas refugiadas están incluidas: las personas refugiadas viven plenamente en nuestras comunidades, escuelas y lugares de trabajo, y ahí pueden encontrar oportunidades y contribuir a las sociedades que las acogen.
- Las soluciones son rápidas: ya sea a través de la integración, de un nuevo comienzo en un país diferente o de un retorno seguro a casa, buscamos resolver el desplazamiento desde el principio.
- Actuamos juntos: desde los gobiernos hasta las municipalidades, desde las instituciones globales hasta las agrupaciones locales, desde las salas de juntas hasta los grupos religiosos, desde las empresas hasta la sociedad civil, todos desempeñamos nuestro papel para marcar la diferencia.
Nos adherimos a la promesa de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados. Optamos por la acción, la compasión y la solidaridad.
Hasta que cada persona esté a salvo.