México está llamado a jugar un papel doble para atender la situación de personas refugiadas

Mark Manly, Representante en México del ACNUR.

Mark Manly, Representante en México del ACNUR.  © ACNUR

En un entorno global en el que una vez más se ha llegado a un nivel récord de personas desplazadas forzosamente en el mundo, con un aumento significativo en la región de las Américas, México está llamado a jugar un doble papel para hacer frente a esta realidad, aseguró Mark Manly, Representante en México de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

“México está llamado a jugar un papel doble. Primero, apoyar esfuerzos multilaterales para prevenir y resolver conflictos armados, empujar a los Estados a respetar los derechos humanos de las personas que viven en sus territorios. A nivel nacional, México está llamado cada vez más a jugar el papel de país de recepción de personas refugiadas”, dijo en entrevista con el Centro de Información de las Naciones Unidas.

Según el reporte Tendencias Globales de ACNUR, en 2019 la cifra de personas refugiadas y desplazadas en el mundo alcanzó los 79.5 millones. En 2019 se contabilizaron 28,533 personas refugiadas en México y 70,400 solicitaron la condición de refugiado durante el mismo año. El número de solicitantes de asilo durante 2019 representó un aumento de 138% en comparación con 2018. Del total de los solicitantes en 2019, 43% eran de Honduras, 13% de El Salvador, 12% de Cuba y 11% de Venezuela.

Aun así, el informe, publicado el jueves, muestra que en México el número de personas refugiadas en relación con su población total es relativamente bajo: en el país solamente hay 0.60 personas refugiadas por cada mil habitantes, cuando en países como Líbano hay 133, en Jordania, 68 y en Turquía, 42.

En el marco del Día Mundial del Refugiado, que se conmemora el 20 de junio, Manly señaló que el incremento año con año del número de personas desplazadas forzosamente es un indicador de las amenazas a la paz y la seguridad globales, ante lo cual es necesario volver a los valores y principios de la Carta de las Naciones Unidas de 1945, que define los principios de la Organización, y trabajar a través de mecanismos multilaterales para buscar solución a los conflictos y asegurar que los derechos humanos sean respetados, pero también, encontrar soluciones para las personas que han sido desplazadas. En este sentido, la quinta elección de México como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, abre nuevas oportunidades para la diplomacia multilateral mexicana, en un contexto en el que muchas de las causas de desplazamiento en el mundo son también las amenazas a la paz y seguridad internacionales.

Aseguró que México se ha convertido en un país de destino para personas refugiadas, es decir, personas que han tenido que huir de sus países por motivos de violencia y persecución, lo que requiere de una respuesta muy distinta al fenómeno de la migración de tránsito, pues se necesita de una política pública que garantice que la protección de las personas refugiadas en el ejercicio de sus derechos en el país.

Explicó que el alza en las solicitudes de asilo en México desde 2014 tiene que ver con las condiciones en los países de origen: en el norte de Centroamérica, las personas enfrentan graves riesgos a sus vidas y seguridad a raíz de las pandillas. Por otro lado, el incremento tiene que ver también con las personas que salen de Venezuela, de donde han salido más de 4.5 millones de personas en los últimos cinco años.

El Representante del ACNUR indicó que el incremento también refleja los esfuerzos de las autoridades, de la sociedad civil y de Naciones Unidas, incluyendo ACNUR, para brindar información y asesoría jurídica a los solicitantes de asilo, así como apoyo a las autoridades mexicanas para aumentar su capacidad de procesar estos casos y brindar asistencia humanitaria.

Asimismo, dijo que las personas ven más perspectivas de integración en México, a la par que perciben que son cada vez más inciertas las probabilidades de conseguir protección como refugiados en Estados Unidos. 

Ante la emergencia derivada de la pandemia por Covid-19, mencionó que existe preocupación de que las personas que vienen huyendo de situaciones de violencia no puedan salir de sus comunidades por la restricción de movimiento en sus países de origen, y que entre quienes llegan a México, difícilmente van a tener una casa propia, lo que complica la sana distancia social. No obstante, destacó la importancia de que México haya considerado el acceso al asilo como una actividad esencial y que en consecuencia la COMAR, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, sigue recibiendo solicitudes de asilo durante la contingencia.

También valoró los esfuerzos de la sociedad civil en Mexico. El ACNUR trabaja con 90 albergues en el país para asegurar que tengan materiales de higiene y de limpieza; espacios adecuados para lograr la distancia social; protocolos con las autoridades de salud para canalizar a personas con síntomas y espacios de aislamiento.

“Una gran ventaja que tenemos en México es que la mayoría de las personas refugiadas que ya tiene documentos o las personas solicitantes que están esperando una decisión de las autoridades están arrendando vivienda propia, lo que ha facilitado la distancia social y ha limitado el contagio”.  Explicó que el ACNUR brinda asistencia humanitaria a miles de solicitantes de asilo cada mes precisamente para facilitar su autonomía.

Manly resaltó que las personas refugiadas aportan a las sociedades que les reciben, y durante la pandemia, esto ha quedado demostrado con la incorporación de profesionales de la salud refugiados a diferentes hospitales para ayudar a combatir el Coronavirus.

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