La Forma del Alma

Una expresión de mujeres refugiadas en México a través de máscaras y esculturas.

"Es una forma de escaparse un rato de los problemas y de conocer a otras personas", señala Cintia, salvadoreña reconocida como refugiada en México.

"Es una forma de escaparse un rato de los problemas y de conocer a otras personas", señala Cintia, salvadoreña reconocida como refugiada en México.   © ACNUR

Tapachula, Chiapas.- “Hice una máscara blanco y negro porque a veces andamos bien por fuera, pero adentro es algo bien oscuro y siempre estamos fingiendo una sonrisa y queriendo aparentar algo que no somos para que las demás personas no pregunten qué tenemos y qué nos pasa”, dice Melisa, una joven hondureña que solicitó asilo en México luego de huir de su país porque las pandillas mataron a su madre en su casa.

Melisa es una de las 35 mujeres refugiadas y solicitantes de asilo que participaron en un taller psicoemocional en el marco de los 16 días de activismo contra la violencia de género organizado por ACNUR y el Servicio Jesuita a Refugiados (SJR).

Esas personas participaron en actividades de sensibilización de derechos humanos y de violencia para que puedan identificar estas violaciones en su contra y saber qué hacer en caso de que suceda o prevenir estas situaciones.

Además, tenían que expresarse a través de esculturas y máscaras.

Mujeres participaron en actividades de sensibilización de derechos humanos.

Mujeres participaron en actividades de sensibilización de derechos humanos.  © ACNUR

“Es una forma de escaparse un rato de los problemas y de conocer a otras personas. Era importante para mí compartir con las demás y expresarnos de esta manera”, señala Cintia, una salvadoreña reconocida como refugiada en México.

La joven salió su país hace varios años con el apoyo de autoridades salvadoreñas porque ella y su familia recibían amenazas de pandillas y acoso de agentes policiacos.

Natalia* es cubana. Para ella la paz, la libertad y la solidaridad son muy importantes y por estas razones huyó de Cuba, ya que allá sufría acoso político por estar en contra de las ideas del gobierno local.

“Quisiera la paz y que fuéramos solidarios entre todos por la situación que estamos pasando. Necesitamos gente que nos apoyen. Si salimos de nuestro país es por algo. Por eso hice mi escultura y mi máscara así para que seamos unidos”, explica.

“Decidí participar porque te ayuda mucho, te despeja y tú puedes reflejar en una máscara o una escultura tu manera de pensar”.

Natalia comenta que este taller le permitió sentirse útil, pues muchas veces la sociedad dice que las mujeres no pueden, sólo los hombres. “Decidí participar porque te ayuda mucho, te despeja y tú puedes reflejar en una máscara o una escultura tu manera de pensar”.

“Para unos sólo los hombres pueden, pero no es así. Las mujeres también podemos. Para mí las mujeres pueden hacer cualquier cosa igual que todos los hombres”, agrega Melisa.

*El nombre fue modificado por cuestión de seguridad y protección.