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Alto Comisionado hace un llamado a los ministros de Asia y el Pacífico y a los líderes empresariales por una mayor solidaridad con los refugiados del estado de Rakhine

Comunicados de prensa

Alto Comisionado hace un llamado a los ministros de Asia y el Pacífico y a los líderes empresariales por una mayor solidaridad con los refugiados del estado de Rakhine

7 agosto 2018
Las familias rohingya llegan a un centro de tránsito del ACNUR cerca de la aldea de Anjuman Para, en Cox's Bazar, al sudeste de Bangladesh, después de pasar cuatro días varados en la frontera con Myanmar con unos 6.800 refugiados.

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, instó hoy a los gobiernos y a los líderes empresariales de la región de Asia y el Pacífico a mostrar solidaridad con los refugiados en la región y compartir la responsabilidad de proteger y encontrar soluciones para ellos.

Dirigiéndose a ministros de 26 países en la Séptima Conferencia Ministerial del Proceso de Bali en Bali, Indonesia, Grandi hizo un llamado para obtener apoyo regional para más de 700.000 refugiados rohingya que han huido a Bangladesh desde agosto de 2017, escapando de la violencia y la discriminación en el estado de Rakhine, Myanmar.

“Los insto a que consideren qué apoyo podrían comprometer sus gobiernos en solidaridad con Bangladesh hasta que se encuentren soluciones para los refugiados”, dijo. “Pero también tenemos que trabajar para encontrar soluciones integrales para la población del estado de Rakhine, para que en primer lugar no se vean forzados a huir”.

El Proceso de Bali es un foro multilateral para 45 gobiernos y cuatro organizaciones internacionales, incluido ACNUR, donde se debaten cuestiones relacionadas con el tráfico y la trata de personas y los delitos transnacionales relacionados. En marzo de 2016, los ministros del Proceso de Bali adoptaron la Declaración de Bali, acordando la necesidad de un enfoque regional integral basado en el reparto de la carga y la responsabilidad colectiva.

En su discurso, el Alto Comisionado recordó la naturaleza “innovadora” de la Declaración de 2016 e instó a los gobiernos a pasar de la consulta a la acción sobre los compromisos que asumieron en 2016. Los ministros en la Conferencia acordaron reafirmar esos compromisos, que incluyen opciones de desembarco más predecibles, así como cooperación en búsqueda y rescate de refugiados y migrantes en peligro, y la resolución de las causas de raíz, resolviendo la apatridia, invirtiendo en desarrollo inclusivo y expandiendo caminos seguros para que los refugiados y migrantes tengan alternativas legales a los modos de viaje peligrosos.

Centrándose en la crisis de los refugiados rohingya, el Alto Comisionado pidió a los Estados miembros del Proceso de Bali que consideren cómo podrían ayudar a Bangladesh a asumir la responsabilidad de albergar a más de 900.000 refugiados, incluidos los de las oleadas de desplazamiento anteriores. También buscó apoyo regional para Myanmar en la implementación de un Memorando de Entendimiento que concluyó con ACNUR y PNUD en junio para crear condiciones en el estado de Rakhine que conduzcan al retorno voluntario y sostenible de los refugiados. Tales condiciones, como la libertad de movimiento y los caminos hacia la ciudadanía, aún no están vigentes.

El Alto Comisionado también se dirigió a los líderes empresariales de las principales corporaciones que asistieron a la Conferencia como parte del Foro de Gobierno y Negocios del Proceso de Bali, una alianza público-privada para expandir la migración laboral legal y combatir la trata de personas.

“Las personas obligadas a moverse pueden caer presas de la esclavitud moderna, agregando el insulto de la explotación a la lesión del exilio”, dijo. Hizo un llamamiento a la comunidad empresarial para que trabaje con los gobiernos a fin de proporcionar empleo y otras oportunidades económicas a los refugiados para evitar la explotación y lograr soluciones sostenibles.

“Ahora más que nunca hay oportunidades para que los refugiados en esta región contribuyan con sus comunidades de acogida, y para que los gobiernos y empresas de la región inviertan y se beneficien de la resiliencia en los países de acogida y en los países de origen”, dijo Grandi. “Solo a través de este tipo de solidaridad, en la que cada uno de nosotros pone su parte, podemos garantizar que nadie en la región sea abandonado, en el mar o en el hogar, y que ningún país de la región quede abandonado cuando abra sus puertas a quienes lo necesitan”.

 

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