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Aprender el idioma es clave para la integración, aseguran los jóvenes refugiados

Historias

Aprender el idioma es clave para la integración, aseguran los jóvenes refugiados

La enseñanza del idioma es una piedra angular de la política del gobierno checo para integrar a las personas refugiadas.
30 January 2018
La refugiada siria Natalia Rami Haddad (segunda desde la derecha) y su amiga checa Natalie Sembdnerova (derecha) en clases de artes.

En su emoción por contar su historia, el joven Michel Barakat mezcla el árabe, el checo y el inglés. Al preguntarle cuál idioma prefiere para hablar, el refugiado sirio de 14 años contesta "todos", con una sonrisa que mezcla la frustración con el entusiasmo.


Él ha tenido un excelente comienzo. Además de esos tres idiomas, él empezó a estudiar alemán. Después, él recita saludos en hindi, y una serie de expresiones en francés.

Aprender checo es clave para la integración exitosa, de acuerdo con muchos refugiados recién llegados.

"Si hablas checo y te mezclas con los checos, ellos te ayudarán", dice Michel. "Pero si eres de un país árabe y pasas tu tiempo con árabes, ellos no te podrán ayudar, porque no saben cómo funcionan las cosas en la República Checa. Es mejor estudiar checo".

La enseñanza de idiomas es una piedra angular de la política del gobierno checo para integrar a los refugiados.

"Aprender checo es vital."

"Aprender checo es vital", dice Olivera Vukotic, oficial regional de integración del ACNUR para la oficina de Europa Central, en Budapest, la capital húngara. "Si no hablas el idioma, no se puede hablar de integración. Es imposible".

Vukotic dice que el gobierno checo es generoso en la cantidad de horas de enseñanza del idioma que proporciona a los refugiados. Algunos países de Europa Central no proporcionan enseñanza de idiomas.

La familia cristiana de Michel huyó de la guerra en Siria después de que explotara el autobús escolar que perdió por poco. Debido a sus experiencias, a la familia se le otorgó una forma de protección internacional en el país, pero se les puede exigir que se vayan a casa una vez que finalice la guerra.

Para su madre, aprender checo no ha sido tan fácil. Al principio, a él le alegraba poder hacer la traducción para ella y las demás personas en el centro de recepción. "Pero ahora es una carga, porque tengo mis propios deberes", dice él. Ahora él tiene menos tiempo para acompañarla a las oficinas gubernamentales y otros lugares.

Es un sentimiento que conoce muy bien su compañera de clase, la refugiada siria Natalia Rami Haddad, también de 14 años. Ambos se conocieron en la ciudad universitaria de Hradec Kralove, a 115 km al este de la capital checa, Praga. Natalia dijo que a menudo había sido llamada a traducir e interpretar para sus parientes.

"Es más fácil para los jóvenes aprender el idioma", dice la adolescente en un fluido checo. "Cuando comienzas, eres como un niño que abre los ojos por primera vez en un mundo nuevo. Ahora es como mi lengua materna". Los niños refugiados normalmente comienzan a quedarse rezagados en su educación, pero pueden acelerar con las clases de recuperación de verano.

Natalia y Michel figuraron entre los 11 estudiantes refugiados honrados por el ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, en junio de 2017 por sus excelentes resultados académicos, en una ceremonia celebrada en el Ministerio de Educación en Praga.

"Las guerras muestran que los adultos no pueden vivir juntos."

"Es realmente impresionante cuánto apoyo han recibido los estudiantes refugiados y sus familias por parte de sus escuelas y sus comunidades", dijo Petra Levrincova, directora de la oficina del ACNUR en la República Checa.

Petr Rehak, profesor de la clase para Natalia y Michel, dice que los refugiados han traído diversidad "y otro punto de vista" a la escuela, algo que resulta valioso durante las discusiones de los eventos mundiales.

Mirando hacia el futuro, Michel recibió noticias de que un voluntario quiere trabajar con él bajo un esquema patrocinado por el ACNUR que une a ciudadanos checos con refugiados que necesitan un impulso. El voluntario ayudará a Michel con los exámenes que determinarán si puede ingresar a una prestigiosa escuela secundaria.

Natalia, que espera convertirse en doctora, ha formado una estrecha amistad con la compañera de clase checa Natalie Sembdnerova. La niña checa de 12 años dice que está encantada de tener una amiga siria.

Natalie cree que los niños que forjan lazos entre las nacionalidades son la mejor esperanza del planeta.

"Cuando miras alrededor del mundo y ves todas las guerras, evidentemente los adultos no pueden vivir juntos", dice ella.

Natalia, sonando un poco sombría por primera vez en la conversación, agregó: "Los que están en la cima quieren liderar guerras, pero no se dan cuenta de lo difícil que es la vida para los que están abajo".

Por Kitty McKinsey