ACNUR solicita apoyo y solidaridad ante el aumento de peligrosas travesías por el mar de Andamán

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Logotipo oficial de ACNUR.  © ACNUR

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y sus socios humanitarios están observando un aumento impresionante del número de personas que intentan cruzar el peligroso mar de Andamán este año.

Unas 1.920 personas, en su mayoría rohingyas, viajaron por mar de enero a noviembre de 2022, desde Myanmar y Bangladesh, en comparación con solo 287 en 2021, lo que supone un aumento de más de seis veces.

ACNUR advierte que los intentos de estos viajes están exponiendo a las personas a graves riesgos y consecuencias fatales. Trágicamente, solo este año se ha informado de la muerte o desaparición de 119 personas en estos viajes.                                     

Las últimas llegadas se registraron hace quince días, cuando más de 200 personas llegaron al norte de Aceh, Indonesia, en dos embarcaciones. ACNUR celebra y agradece los esfuerzos de las autoridades por desembarcar y recibir a los grupos en condiciones de seguridad.

Las personas refugiadas que desembarcaron con seguridad en la costa indonesia están siendo acogidas en una antigua oficina migratoria en Lhokseumawe. ACNUR, junto con OIM y sus socios, está presente y colabora estrechamente con las autoridades locales para ayudar a las personas refugiadas, entre otras cosas, mediante el registro, atendiendo sus necesidades básicas y trabajando para garantizar un alojamiento seguro y adecuado para los dos grupos.

ACNUR también ha recibido informes no verificados de más embarcaciones a la deriva en el mar con pasajeros que requieren urgentemente rescate y atención para salvar sus vidas.

Con los crecientes niveles de desesperación y vulnerabilidad que obligan a más refugiados a realizar estos viajes mortales, ACNUR y sus socios humanitarios siguen insistiendo en la necesidad de aumentar la cooperación regional e internacional para salvar vidas y compartir responsabilidades.

Indonesia acoge actualmente a cerca de 13.000 personas refugiadas y solicitantes de asilo, en su mayoría procedentes de Afganistán, Somalia y Myanmar, y no debería ser el único país que rescatara y desembarcara a personas a la deriva en el mar.

Es imperativo que los Estados de la región mantengan los compromisos adquiridos en 2005 en el marco del Proceso de Bali para encontrar colectivamente soluciones para quienes intentan estos viajes desesperados.

Tras el inicio de la crisis del mar de Andamán y el golfo de Bengala hace siete años, el Proceso de Bali estableció la necesidad de una respuesta fiable y colectiva a este desafío regional. Una respuesta global y justa requiere necesariamente el reparto de responsabilidades y la realización de esfuerzos concretos en todo el Sudeste asiático, de modo que quienes faciliten el desembarco y pongan a salvo a las personas en peligro no soporten una carga desproporcionada.

Está previsto que los funcionarios que participan en el Proceso de Bali se reúnan en Indonesia la próxima semana para conmemorar el 20º aniversario del Proceso de Bali, antes de una cumbre ministerial el próximo año. Ante el deterioro de las condiciones y la desesperación que obliga a más personas a realizar estos viajes mortales, ACNUR, junto con sus socios humanitarios, subraya la necesidad de aumentar la cooperación regional e internacional para salvar vidas.

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